Teología

Carlos F. Barberá

Etsi Deus non daretur

Cuando escribió -en latín, que entonces se usaba- que debíamos vivir etsi Deus non daretur, como si Dios no existiera, Dietrich Bonhöffer estaba en la prisión de Tegel, en Berlín, en una celda de dos por tres metros. Persona creyente, pastor protestante, se había opuesto desde el principio al nazismo, fundando con Karl Barth la llamada Iglesia confesante, en lucha contra el régimen nazi.

Dolores Aleixandre

Viajeros

Estábamos deseando que acabara el estado de alarma para movernos, pero este frenesí viajero no es algo nuevo, sino que ya les pasó a otros y ahí está la Biblia para demostrarlo. Empezando por el principio: el jardín en que estaban Adán y Eva no debía estar mal, pero, quieras que no, un poco confinados sí que estaban, así que salir de allí y explorar otros lugares no fue un verdadero castigo.

Hans Küng: Hasta siempre, profesor

En aquella hora larga a solas con Hans Küng aprendí que la verdad no se puede abandonar por escandalosa que parezca; él la eligió porque no puede hacer daño ni a la Iglesia ni a nadie. Y que a pesar de las consecuencias, con la verdad hay que resistir, descartando el paso atrás. Por otro lado, el deber de obedecer nunca excluye, pero nunca, la decisión de conciencia. La obediencia lleva a absurdos. El propio Jesús a los doce años desobedeció.

Carlos F. Barberá

El diablo en España

Hace poco he recordado que hará más o menos un año Jorge Fernández Díaz (ex ministro de Interior con Rajoy) declaraba que Benedicto XVI, en una conversación privada en 2015, le había comentado que “el diablo quería destruir España por los servicios prestados por el país a la Iglesia de Cristo”. Es verdaderamente surrealista pensar que el demonio se haya decidido a participar en la política española y quiera vengarse de la evangelización de América y de la Inquisición incitando a los ciudadanos a que voten a Vox.

Pepa Torres

Conspirar

El Dios de Jesús no es un Dios «light» o líquido. La fe cristiana no remite nunca a respuestas abstractas, sino a la encarnación, al espesor de la realidad, donde todo se da mezclado: la vida y la muerte, el sufrimiento y la alegría, la gracia y el pecado, la generosidad más sobreabundante y la mezquindad más extrema.

Dolores Aleixandre

El desclasificador

Nos descoloca mucho que Dios nos quiera “por defecto”, en vez de por concurso de méritos propios, pero esa es la anómala costumbre que a estas alturas Él es ya incapaz de remediar.