pobreza

La gente afectada por el huracán Matthew, en Haití, traslada agua limpia en cubos para poder llevarla a casa. UNICEF/UN038103/LeMoyne

Mi caldera de gas y el Reino de Dios

El Reino de los cielos se parece a un hombre o a una mujer que tenía una caldera de gas. Bien podría empezar así una de las parábolas actuales de Jesús de Nazaret.

Voluntarios/as de Caritas segovia

Cáritas constata el fuerte aumento de personas que demandan ayuda por la pandemia

Los devastadores efectos socioeconómicos y mentales de la pandemia sobre las personas y colectivos más vulnerables quedan fielmente retratados en la Memoria anual 2020 de Cáritas Española, presentada recientemente, junto con el informe Del tsunami al mar de fondo: salud mental y protección social, elaborado a partir de datos de las personas acompañadas por las 70 Cáritas Diocesanas.

Díaz-Salazar: “El consenso de la Transición ya no nos vale, pero hay que rescatar una cultura del diálogo”

Segunda parte de la entrevista en la que el sociólogo Rafael Díaz Salazar reflexiona para Alandar sobre el 15-M al cumplirse el décimo aniversario. Si la primera estaba centrada en el origen y las repercusiones del 15-M en la esfera política, esta segunda apunta más hacia el futuro, desde la herencia de aquel movimiento social.

Rebost Solidari de Gracia. Foto: Araceli Caballero

Estado del ¿bienestar?

Parecía una crisis sanitaria, pero esto que atravesamos -¿o nos atraviesa?- se parece cada vez más a una sindemia, neologismo que la RAE define como “la situación en que varias epidemias coexisten en el tiempo y se potencian mutuamente”. Efectivamente, lo que empezó como un problema sanitario se está revelando como crisis —entre otras— social, económica, ambiental, por supuesto de salud, que afecta a todos los aspectos de la vida personal y social. En esta segunda entrega de los efectos de la pandemia —y de cómo se ha afrontado— sobre los derechos humanos repasamos algunos de los económicos y sociales.

Pepa Torres

Soñar con museos

Nuestra columnista Pepa Torres tuvo un sueño. La calle Argumosa era un río de gente pidiendo auxilio, cuando de repente una mujer delgada, con una camisa de seda de infinitos colores abría la puerta lateral del Museo Reina Sofía y con su acento argentino decía: «vení, vení, aquí hay lugar».