“En la calle te haces invisible porque la gente no te mira, no existes”

La imagen de Anna Maria Llobet cerca de La Boquería. Foto: Juan Lemus

Anna Maria Llobet pasó una década en las calles de Barcelona. Desde hace algunos años vive en un piso gracias a la Fundación Arrels, con esos servicios básicos que a quienes nunca carecimos de ellos a menudo nos pasan desapercibidos. Cuando Arrels le propuso participar en el proyecto #Visibles, aceptó encantada. Un enorme mural con su imagen cerca del barcelonés mercado de la Boquería la visibiliza donde durante años fue invisible.

¿Cómo se encuentra ahora, Anna Maria?

Ahora muy bien, mejor. Después de vivir 10 años en la calle…

¿Cómo llegó a vivir en la calle?

Yo soy alcohólica por decisión y voluntad. Ingresé varias veces en centros para dejarlo, pero en esos centros no solo hay personas con problemas de alcoholismo, sino con todo tipo de drogas, también drogas duras, que son las peores. Personas con problemas graves de dependencias, necesitando su droga, juntas, se crean muchos problemas.

La última vez que salí, bajando por las Ramblas, veo venir un hombretón, estupendo, y me pide un cigarro. Y ahí empezó mi camino hacia la calle.

¿Cómo es vivir en la calle?

Vivir en la calle es muy duro, tocar fondo, y cada vez más hacia abajo, hundiéndote cada vez más. Es una dejadez total. Pierdes la personalidad, te pierdes a ti misma.

Te haces invisible, no porque lo seas, sino porque la gente no te mira, no existes. No todo el mundo, que también hay gente buena. Una noche, estaba despierta mientras mi compañero dormía, se acerca un señor indicándome que no hiciera ruido y, sin más ni más, me dio un billete y se marchó. También te encuentras gente buena que quiere ayudar.

¿Cómo era su día a día?

Estábamos siempre en grupo para darnos un poco de protección. Antes de las 8 ya nos levantábamos y recogíamos los cartones y las cosas que teníamos. Dormir en el suelo es muy duro, y te despiertas al menor ruido, porque en la calle se pasa mucho miedo. Te despiertas por la mañana, y tienes todos los huesos descolocados, y tienes que estirarte para ponerlos en su sitio, porque durmiendo en el suelo los has perdido.

El principio del día depende mucho de la temblera. Yo afortunadamente no tenía, pero quienes sí, lo primero era ir a buscar [droga] para calmarla. Yo, mi café, que soy mucho de café. Y todo el día de aquí para allá, buscándote la vida.

Cuando estás en esa situación, ¿piensas que en algún momento saldrás?

Estás en una situación de hundimiento progresivo. No te planteas nada, sólo sobrevivir. Vivir en la calle es tocar fondo. Y en el fondo del pozo, ver que puedes salir. La gente me decía “tú puedes salir; te ayudaremos”. Pero te da miedo salir del entorno que te has hecho en la calle.

¿Es más duro siendo mujer?

¡Por supuesto! Sufrimos más violencia. Mira aquella mujer que quemaron hace unos años en un cajero. Sufres el machismo. Pasas mucho miedo y sufres muchas violencias. De la gente que pasa y de tus propios compañeros. Es el machismo. Duermes siempre con medio ojo abierto. Por muy cansada que estés, no descansas ni duermes profundamente. A la menor, te despiertas.

¿Cómo es ahora su día a día?

Ahora mi vida es muy diferente. Desde hace creo que casi 10 años vivo en un piso, gracias a Arrels. El cambio es total. Lo que he ganado… No hay palabras. Empezando por mí misma. Empiezo a encontrarme a mí misma, que estaba perdida en la calle.

Ahora saboreo esos placeres cotidianos como tomarte un café disfrutándolo o estar tranquilamente en tu casa, tener tu llave y salir y entrar cuando te parezca. Tener el baño en tu casa, que puedes ir cuando quieres. Poder dormir tranquila, sin miedo, descansar bien. Tener esa tranquilidad que no tienes cuando vives en la calle. Cuando lo has perdido, lo valoras mucho más.

Me levanto, y mi café, que ahora es muy diferente porque tengo mi cocina donde me lo hago y me lo puedo tomar tranquilamente. Salgo a caminar antes de comer y antes de cenar. Voy cada día a comer a la Llar Pere Barnés [residencia de Arrels para personas que han vivido mucho tiempo en la calle y no pueden vivir de forma autónoma]. Por la tarde estoy tranquilamente en el piso: veo la televisión, alguna película, y a diario hago ejercicios para avivar la memoria, que tengo problemas por un accidente que tuve y por tantos años de vivir en la calle.

¿Qué siente cuando se ve en el mural?

Maravilloso, es maravilloso verme allí, al lado del mercado. Maravilloso, maravilloso. Que la gente lo vea y ayude, que hace falta mucha ayuda.

Si quieren oír la historia de Anna Maria con su propia voz, en su piso, pueden ver si siguiente video

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