¿A qué velocidad camina la muerte?

Esquelética, vestida con una larga capa negra con capucha y blandiendo su guadaña de cosechar almas, la Muerte nos “persigue con un celo imbécil”, que decía Georges Brassens en su bella Supplique pour être enterré sur la plage de Sète. Esto es una vieja certeza que estos días nos da por conmemorar. Lo que no se sabía es la velocidad a la que corre la Parca. Hasta ahora. Un equipo científico australiano ha conseguido determinarla en un estudio publicado hace unos meses por el serio y prestigioso British Medical Journal.

El punto de partida es simple. E impecable. La velocidad al caminar constituye una excelente medida objetiva de las capacidades físicas de las personas mayores y ayuda a predecir de manera fiable quiénes sobrevivirán a corto o medio plazo (sabiendo que, a largo plazo, como en los casinos, la banca siempre gana). Morir es también –y no solo en la carretera- cuestión de velocidad.

Eso han hecho los investigadores australianos. Durante cinco años, han seguido los pasos de 1.600 hombres mayores de 70 años de los alrededores de Sydney, reclutados a partir de las listas electorales para obtener una amplia muestra representativa de la población. ¿Por qué andar detrás de estos hombres y no someter, un suponer, a la propia Parca a una cinta de correr? Pues porque “dado que vivir en la región era un criterio para entrar en el estudio, no hemos podido obtener la participación de la Muerte en las evaluaciones clínicas. Y, de momento, que sepamos, la Muerte no está inscrita en el censo electoral”. Argumento incontestable, desde luego.

Los autores del estudio comenzaron por medir la velocidad de marcha de las personas elegidas. Después, sencillamente, esperaron, siguiendo de lejos la evolución de su salud. Cuando no respondían a sus llamadas, consultaban el registro de defunciones… En total, 266 participantes no llegaron al final.

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Y vamos a la conclusión, que es lo que estarán esperando los lectores más provectos: la velocidad de crucero de la Señora de la Guadaña es de 2,95 km/h. Casi todos los que se dejaron atrapar por ella andaban más despacio. Por el contrario, a partir de los 4,9 km /h., la Dama Oscura no fue capaz de alcanzar a nadie, de lo cual se deduce que su velocidad máxima es menor. Su capacidad muscular –habida cuenta de que la pobre está en los huesos- deja bastante que desear.

Quienes deseen evitar encontrarse con ella solo tienen que caminar por encima de ese registro. Para los amantes de la lentitud y el sosiego existen, según los investigadores, otras posibilidades –que, se lamentan, no han podido comprobar científicamente por no haberlas detectado- de evitar la aproximación de la Muerte, como cantar cuando uno se siente mal o usar talismanes como la capa de invisibilidad, la piedra de resurrección o la varita de saúco (más conocidas como las “reliquias de la muerte” de la célebre saga Harry Potter). A elegir.

PS. Los autores del estudio han querido precisar, en cualquier caso, varios puntos:

  • Solo participaron en las pruebas hombres capaces de andar varios pasos seguidos por sí mismos.
  • El uso de medicamentos perjudiciales para la movilidad, como sedantes o fármacos anticolinérgicos pueden haber influido en los datos obtenidos.
  • Los resultados no son absolutamente concluyentes. La Muerte es conocida por saltarse las reglas científicas de vez en cuando y abundan las personas a las, incluso desde lejos, ha engañado llevándose su vida.
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2 comentarios en «¿A qué velocidad camina la muerte?»

  1. ¿A qué velocidad camina la muerte?
    Hay mucha seriedad bajo la capa de ligereza con que está escrito este artículo.
    Yo, por si acaso, me aplicaré el cuento y caminaré más deprisa.
    Nunca se sabe…

  2. ¿A qué velocidad camina la muerte?
    ¿Carrera de velocidad? ¿carrera de resistencia? ¿prisa por llegar? ¿prisa por no ser alcanzado?
    preguntas sin respuesta
    paradojas de la vida , hay un aforismo que vale en estos momentos , yo como Ginecologo, que me toca dar la bienvenida a este mundo a un nuevo ser , menciono que «nunca uno esta mas cerca de morir» que cuando esta uno naciendo, la adaptacion extrauterina o sea a la vida de afuera no la de adentro de la madre , el desprendimiento de la placenta ,el pinzamiento del cordon umblical , todo eso determina y dispara el inicio de la «apotosis» nuestra compañera muerte nace con uno y muere con uno.

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