
Cuanto más abierto está el mundo a una comunicación inmediata, con todos los recursos de Internet y redes sociales, más utiliza el imperio servicios secretos y estrategias ocultas. La mayoría de la población no sabe lo que está por detrás de los tratados de libre comercio que diversos gobiernos latinoamericanos han firmado con los Estados Unidos. A través del Tratado de Asociación Trans-Pacífico, doce países de nuestro continente han firmado la exención de impuestos para 18.000 productos norteamericanos. Por otro lado, los productos chilenos, peruanos y colombianos no tienen condiciones de competir con los que vienen del norte y ni logran entrar en la frontera norteamericana. Bernie Sanders declaró: «En los países más pobres, el TTIP va devastar la economía de muchas familias de trabajadores».
[quote_right]Esta nueva fase es de tanta agresividad de los poderosos que ha engendrado una articulación más profunda de los movimientos sociales [/quote_right]
En Europa, el Transatlantic Trade and Investiment Partnership (TTIP) significa la liberación total de mercancías y de inversiones. Alcanza a 800 millones de personas y casi el 45% de todo comercio mundial. El pueblo no sabe nada. Uno de los secretos que salió en público fue que el TTIP acabará con el «principio de precaución». Hasta ahora, para comercializar en Europa, un productor necesitaba demostrar que tal producto no hará mal a la salud de las personas y no destruirá el medio ambiente. En los Estados Unidos se hace lo contrario: hasta que no se pruebe que un producto hace mal, puede ser vendido. Por el nuevo tratado, Europa pasará a tener la misma ley norteamericana.
[quote_left]»En los países más pobres, el TTIP va devastar la economía de muchas familias de trabajadores»[/quote_left]
Diversos países latinoamericanos, como Venezuela, Bolivia, Ecuador y también en cierto modo Brasil y Argentina, tuvieron gobiernos que mientras no han roto con el sistema opresivo, se han hecho más progresistas. En el inicio de ese siglo, liderados por el presidente Hugo Chávez, esos gobiernos habían logrado sustituir el ALCA (tratado de libre comercio con Estados Unidos) por un acuerdo entre los países pobres de América, fundamentado en la solidaridad y el apoyo recíproco entre países hermanos. El ALBA no es solamente un acuerdo comercial, sino también cultural y que propone a los diversos países una democracia participativa de los movimientos sociales. Para los intereses norteamericanos era tan importante derrumbar ese proyecto que han patrocinado el retorno al poder de gobiernos de derecha en países como Argentina y Perú. Han financiado un golpe militar en Honduras y golpes parlamentarios en Paraguay y ahora en Brasil.
Las masas latinoamericanas y también europeas siguen anestesiadas por los grandes medios de comunicación a servicio del Imperio, pero esta nueva fase es de tanta agresividad y prepotencia de los poderosos que ha engendrado una articulación más profunda de los movimientos sociales para salvar el camino bolivariano hecho por nuestros pueblos.
Aunque cada vez es más difícil lograr una amplia manifestación popular, los movimientos sociales se han unido y manifestado. La base más profunda de esta movilización es la espiritualidad del bien vivir, común a muchos pueblos indígenas. Y las personas que tienen fe bíblica saben que el proyecto divino para el mundo es de comunión abierta entre todos los ciudadanos y no de tratados comerciales de los grandes en contra de los pequeños. El camino para construir así la propuesta divina en el mundo es la justicia, la paz y la comunión con el universo.
