Antonio Duato, una voz mantenida durante años

Ha muerto en Valencia, a los 93 años, Antonio Duato. Una vida larga y activa que comenzó licenciándose en Filosofía, Teología y Ciencias políticas en Comillas, en la Gregoriana de Roma y en la Sapienza de la misma ciudad.

Antonio Duato. Foto: Atrio

Comienza su vida pastoral en Valencia. En 1969 es nombrado rector del Colegio de vocaciones tardías en Salamanca, haciendo desde ese puesto propuestas educativas y académicas de cara a la Universidad Pontificia. El 3 de diciembre de ese año estalla una huelga de los alumnos. El obispo Mauro Rubio, que ya no era el de su juventud, considera que Duato ha alentado las protestas, o al menos no las ha reprimido, y lo releva de su puesto en 1970. 

Vuelve a Valencia, donde es consiliario diocesano de la JEC. A principio de los años 80 se seculariza, pero no abandona la militancia en la Iglesia. Es director de la revista Iglesia Viva y en 2001 inaugura la web ATRIO, un espacio de diálogo sobre religión, teología, filosofía, sociedad y política. En la lista de los que han publicado artículos en todos estos años aparecen cerca de 150 nombres. Es fácil entender el trabajo inmenso de Duato: recibir los artículos o pedirlos en su caso, hacer una labor de discernimiento que no sea censura, moderar los comentarios -que al final se vio obligado a suprimir-, archivar por autores y por temas, asegurar que se trata de una web católica, aunque no todos los participantes lo sean.

Antonio Duato ha sido hasta su muerte un creyente ortodoxo, en el mejor sentido de la palabra, y ha cuidado que la web lo fuera también sin renunciar al debate y al diálogo. Un ejemplo: hay un momento en que menudean los artículos del movimiento no teísta de Joseba Arregui y José María Vigil. Duato organiza un debate on line. El debate tiene lugar, pero a partir de ahí ya no aparecen más artículos de ese grupo.

En la hemeroteca de ATRIO hay un inmenso tesoro de artículos. Yo mismo, que colaboraba de cuando en cuando, tengo 93.Todo esto ha requerido un esfuerzo enorme de Duato, remunerado escasamente con las aportaciones voluntarias a las que alguna vez tuvo que referirse para poder sobrevivir. 

Antonio Duato ha sido una persona cordial, mantenía una relación personal con los autores -ésa es al menos mi experiencia- y, por poner un ejemplo, lamentó mucho que el cardenal Osoro, con quien había coincidido en Salamanca y en Valencia, nunca le llamase desde su diócesis de Madrid.

Cuando cumplió 90 años empezó a preocuparse por el futuro de ATRIO sin llegar, esa es mi impresión, a un resultado claro. ¿Será posible que el grupo que tenía alrededor no pueda o no quiera continuar con la empresa? ¿Será posible que enmudezca esa voz mantenida durante tantos años?

Antonio, encuentra ahora un descanso bien merecido.

Autoría

  • Carlos F. Barberá

    Nací el año antes de la guerra y en esta larga vida he tenido mucha suerte y hecho muchas cosas. He sido párroco, laborterapeuta, traductor, director de revistas, autor de libros, presidente de una ONG, dibujante de cómics, pintor a ratos... Todo a pequeña escala: parroquias pequeñas, revistas pequeñas, libros pequeños, cómics pequeños, cuadros pequeños, una ONG pequeña... He oído que de los pequeños es el reino de los cielos. Como resumen y copiando a Eugenio d'Ors: Mucho me será perdonado porque me he divertido mucho.

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2 comentarios en «Antonio Duato, una voz mantenida durante años»

  1. Siento mucho el fallecimiento de Antonio Duato y me uno al dolor e su familia.

    Generosamente me permitió colaborar en ATRIO en los comentarios y también con abundantes artículos.

    Normalmente me comunicaba con él a través de correo electrónico y alguna vez por teléfono. Personalmente sólo lo traté en tres o cuatro ocasiones, con motivo de algunas de las vistas que hizo a Madrid.

    Siempre admiré su constancia y su trabajo diario en ATRIO, así como sus comentarios personales o de carácter editorial. Estaba siempre atento a noticias procedentes de diversos ámbitos y medios de información que él espigaba y ofrecía a los lectores de ATRIO.

    Lamento mucho que sus esfuerzos por dar continuidad a ATRIO (últimamente con un proyecto de Fundación) no hayan podido fructificar. Descanse en paz.

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