Hace tiempo circuló profusamente un whatsapp en el que se denunciaban los sueldos de los políticos y se criticaban, de paso, los sueldos vitalicios que nunca existieron.
Quiero dedicar la presente columna a algunas reflexiones sobre ese tema.
En primer lugar, es importante hacer notar que los sueldos de los dirigentes de las grandes empresas son infinitamente más elevados que los de los políticos. El presidente del BBVA ingresa 8,2 millones al año y el consejero delegado 7,4 millones. En Caixabank los sueldos son menores pero aun así llegan a 4 y 2,2 millones respectivamente.
La primera consecuencia es que algunos políticos más importantes pierden dinero al dedicarse a la política en vez de fichar por la gran empresa. Es un mérito que, hoy por hoy, nadie les reconoce ni menos les agradece.
Porque, en efecto -y no sé si este dato es suficientemente conocido- el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene un sueldo bruto de 90.010 euros y las vicepresidentas ganan 88.000. Es decir, que el presidente de una nación gana 82 veces menos que el de un banco importante.
Pero bajemos de categoría: los alcaldes tienen limitado por ley un máximo de ingresos, según el número de habitantes de su ciudad. Los que más ganan son el de Madrid (108.500 euros), el de Barcelona (104.000) y el de Bilbao (100.000).
No deja de sorprender que quienes gestionan un ayuntamiento reciban más remuneración que quien gestiona la nación.
No cabe duda de que presidir un ayuntamiento debe ser cosa fácil ¿No recordamos a José María Álvarez del Manzano, un alcalde absolutamente inútil pero que gobernó Madrid durante ocho años? O si pensamos en el actual, que comenzó convirtiendo la Puerta del Sol en un erial, continuó con una tala masiva de árboles y ahora propone hacer una especie de bulevar entre Cibeles y la Puerta de Alcalá, algo muy útil, según parece. Y que ya desde el principio anunció que en Madrid nunca se aplicaría la ley de vivienda del Gobierno. Total, la vivienda no es un problema en nuestra capital.
Pero miremos ahora a otro lado. Isabel Díaz Ayuso tiene un sueldo de 103.000 euros, de nuevo mayor que el presidente del Gobierno. Pero lo más curioso es que su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, se embolsa 99.325. Es una persona nombrada a dedo pero pagada con fondos públicos, que no responde ante nadie sino ante su jefa y que, como recientemente ha ocurrido, aprovecha el puesto para difamar y amenazar a periodistas y medios de comunicación.
Igualmente Leguina, pasado con armas y bagajes a la alabanza y defensa de Díaz Ayuso, ha sido nombrado a los 83 años consejero de la Cámara de Cuentas regional, por lo que recibirá 100.560 euros al año.
Pero lo más inaudito. Quizá por insultar también a los periodistas (“ese nido de piratas”) o por afirmar que “quizá termine (Ayuso) como la primera presidenta del país”, Alfonso Ussía ha sido nombrado “asesor” con un sueldo anual de 88.000 euros.
Son regalos que hace con nuestros impuestos esta católica que, cada Navidad, nos dedica un sermón recordando el nacimiento del Niño Dios y su precepto de amarnos unos a otros (salvo, claro está, a Pedro Sánchez). Esta católica que vive con su novio en un piso de un millón de euros, comprado, según parece, con dinero defraudado a Hacienda. Es decir, a nosotros.
Vivir para ver.

Hola Carlos .
Me alegra comprobar que sigues escribiendo y publicando y que tocas temas de actualidad y muy concretos. Gracias.