¿Un “Global Change” en la Iglesia Católica?

pag12_quepunto1_web-6.jpgEn las últimas manifestaciones del 15-M, rodeado de pancartas coloridas y consignas ingeniosas, me preguntaba por qué no ocurría algo así en la Iglesia. Con anterioridad, desde la inquietud de mis preguntas también había soñado con un movimiento por los derechos humanos en el interior de la Iglesia Católica. Visto lo visto, no deja de ser extraño que determinadas situaciones que se dan en el interior de la Iglesia Católica no acaben de ser objeto de la atención de organizaciones como Amnistía Internacional. Ya es tradicional la defensa de los derechos humanos fuera de los muros de la Iglesia y su cuestionamiento dentro. No sería la primera vez que se dice o se piensa que el que entra en la Iglesia Católica como clérigo debe renunciar a los derechos humanos. Queda así sometido a un tipo de obediencia de presunto carácter divino que relativiza cualquier derecho humano. Algo bastante contradictorio no solamente con el Evangelio, sino con la pretendida síntesis de fe y razón que garantiza el reconocimiento de lo temporal. Contestando a mi propia pregunta, en cierto modo ya existe un movimiento de defensa de los derechos humanos en el interior de la Iglesia. Desde la Iglesia de base, sectores académicos u otros, existe contestación de determinadas situaciones de abuso de autoridad o silenciamiento de voces críticas que se dan con frecuencia en el interior de la Iglesia. En la práctica, muchos y diversos grupos realizan ya ese papel crítico y de denuncia de situaciones donde el poder se ejerce de manera antievangélica.

pag12_quepunto2_web-5.jpgSin embargo en medio de tanta primavera de todo tipo, en un mundo lleno de indignados de toda clase y condición, desde Occupy Wall Street a la plaza Tahrir, pasando por la puerta del Sol y por Moscú uno no deja de preguntarse qué falta para que surja “Occupy Saint Peter Square”. Esta agitación global contrasta con la falta de un movimiento de una visibilidad y un impacto mediático similar en el interior de la Iglesia Católica. Esta ausencia no deja de sorprendernos cuando constatamos la gran esclerosis y autocomplacencia de la burocracia eclesial. Uno no sabe si es por cierta “mansedumbre” mal entendida o por esa debilidad platónica que Nietzsche criticaba en el cristianismo. Debilidad que desmiente la presencia masiva de cristianos de base en multitud de organizaciones y corrientes de liberación y lucha por los derechos humanos que ya están en marcha.

Cristianos y cristianas estamos siendo anónima sal de la tierra de todos estos procesos. Estamos felizmente disueltos en el mundo secular, codo con codo con otros militantes con los que compartimos luchas y causas. El dilema entre cristianismo de presencia o de mediación parece haberse resuelto de esta manera.

Los conservadores se han quedado la “marca” de la organización realizando política con la complacencia del aparato eclesial y un gran apoyo financiero y mediático de sectores de la derecha política y quienes pertenecemos al cristianismo de base estamos en múltiples organizaciones del mundo secular. Ellos tienen “la pasta” y las sacristías y nosotros y nosotras estamos en las calles y en las plazas.

pag12_quepunto3_web-5.jpgA esta situación ha contribuido una inexorable “centrifugación” de los sectores eclesiales más críticos. Mucha gente ha ido abandonado el centro de la Iglesia porque no se sentía cómoda o porque solo en la periferia de ella podía construir un lugar para su fe. La derecha eclesiástica lleva más de 30 años gobernando la Iglesia Católica y el resultado es de todos conocido: pérdida de vitalidad, dinamismo, fuerza e influencia; enrocamiento, escándalos financieros y sexuales… Un proceso solo compensado por el auge demográfico del catolicismo en los países en desarrollo. En cualquier organización “normal” ya se habrían pedido cuentas a sus dirigentes. En la Iglesia se exime de esa exigencia de responsabilidades utilizando como excusas teologías construidas desde el poder, que disfrazan de hermandad y diaconía lo que no es sino incompetencia y falta de coherencia evangélica. En realidad, es un proceso similar al ocurrido en el resto del mundo, porque comparte y responde a una dinámica de fondo parecida, la dinámica de la apropiación y la exclusión.

pag12_quepunto4_web-2.jpgComo resultado, la Iglesia ya no aparece como vanguardia de nada, sino como retaguardia de casi todo lo que la gente considera mayoritariamente valioso. En definitiva, el invierno eclesial del que habló Karl Rahner. Pero al invierno siempre le sucede la primavera. El cambio ya está en marcha, estamos viviendo un proceso revolucionario global que acabará afectando al núcleo de la Iglesia también, habrá que ver qué nos quiere decir Dios en todo esto y estar preparados para empujar la primavera. La primavera que ya está aquí.

3 comentarios en «¿Un “Global Change” en la Iglesia Católica?»

  1. ¿Un “Global Change” en la Iglesia Católica?
    Me parece que el principal problema que sufre la iglesia en este pais, compuesta en su mayoria de católicos, es la dependencia afectiva que sufren lxs creyentes progres de esta confesion. Redes cristianas lo refleja bien : es gente estupenda, con teologos y pastores de cualidad. Pero siguen soñanado que el cambio pueda venir desde arriba, cuando vendra un nuevo Juan XXIV. Mientras, se reunen en locales anónimos de una parroquia que les tolera o de unas monjas que quedan tres en un enorme convento vacillo, o alquilan un local en las afueras de la ciudad. Cuando hace falta hacer la confirmación de sus hijos, llaman a tal cura progre de los años 50. Editan libros o folletos que nadie lee. Se refugian en la utopia, como si el cristianismo nunca tuvo efectos reales en la sociedad. En resumen, al no afirmarse de manera autonoma, no sirven en mucho mas que permitir a la jeraquia demostrar que la iglesia romana es utíl a la sociedad española, dado que mucha de esa gente estupenda trabaja en las instituciones sociales de la iglesia catolica.
    La jerarquia utiliza a la gente progresista en su seno.
    Seria mas que necesario e urgente que todxs estas personas se afirmen en una iglesia autónoma y autogestionada, con sus propios locales y agentes pastorales que ellos mismxs pagan. El sistema jerarquico de la iglesia romana es mas que un error : es una mentira teologica que no tiene nada que ver con el evangelio. Debemos afirmar una estructura nueva que sea un real interlocutor del estado, una real y concreta alternativa a la iglesia de los obispos.
    Es la única manera concreta de ser utíl a la gente de este país : que dejemos de pedir autorización de existir a papa Ratzinger o a mama Rouco, que rompemos de una vez con la mentira en hechos.

    1. El 15 M de la Iglesia ya ocurrió
      No creo : si fuera así, esos organos tendrian una posición claramente inclusiva en relación con las personas gays, lesbianas, bisexuales y transexuales.

      Desgraciadamente, no es el caso, nisiquiera cuando nuestros derechos estan amenazados en España por un recurso en inconstitucionalidad.
      Las propias iglesias reformadas necesitan reformarse. Dios puede reformar las piedras : no sirve de mucho llamar al espiritu de la reforma, sín ser capaz de reformarse cuando colectivos despreciados mas lo necesitan.

      Decir tambien que estas iglesias en España han sido financiadas durante decadas desde el exterior y que ahora son moribundas porque nunca han conseguido realmente tocar el corazón de los espñoles con un evangelio de exportación.

      Lxs que necesitan reformarse son lxs propixs catolicxs de este paìs : desde la base que tanto reivindican.

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