Servolución

servolucion1.jpgCuando una de mis mejores amigas, cristiana, me contó que un grupo de jóvenes de su iglesia saldría durante una semana por las calles de Lima con el único propósito de servir a la gente, me emocionó mucho. Recuerdo que le pregunté si podría unirme y ella respondió afirmativamente, que esto se trataba de transmitir el amor de Dios a las personas, entre personas y que, cuando se trata de dar amor, sencillamente no pueden existir diferencias de sexo, raza o religión.

Me sorprendió más saber que este acto de amor que iba a invadir mi ciudad por siete días no se trataba de un simple y aislado acto de caridad, sino de una suerte de movimiento que pretende evolucionar nuestra sociedad indiferente e individualista, mediante la vocación de servir desinteresadamente al prójimo; algo que llaman “Servolución”.
Servolución no es un simple evento, es una cultura que “cambiará la manera en la que ves el mundo y la perspectiva que tienes de las necesidades de las personas que te rodean”, además de tres cosas muy concretas: “1. Iniciar un cambio completo y radical en una persona a través de simples actos de bondad para la gloria de Dios. 2. El Reino de Dios en la Tierra así como en el cielo. 3. Una revolución de la iglesia a través del servicio”.

servolucion2.jpgEsta cultura, que quiere llegar a envolver a toda la humanidad, se dio casi en simultáneo en distintas partes del mundo durante la Semana Santa. En Lima, decenas de jóvenes vistiendo camisetas rojas que tenían impresa en la espalda la frase “Para servirte, con mucho gusto”, estuvieron en varios distritos de la capital del Perú llevando el amor de Dios, a través de acciones sencillas pero muy valiosas para quienes fueron elegidos y visitados por esta bendición. Los niños que trabajan en las calles y los ancianos que viven en condición de indigentes recibieron aquellos días sándwiches y refrescos para alegrar su tarde, y ya cayendo la noche, los “servolucionarios” entregaron almohadas a la gente que pernocta fuera de sus casas por tener que trabajar en puestos ambulantes. Las personas que brindan el transporte público, y hasta los policías y vigilantes que estaban haciendo guardia, fueron envueltos en la magia de la Servolución al recibir una paleta helada o botellas de agua en los días calurosos.

Sin embargo, la acción de dar no era suficiente. Por eso los organizadores se propusieron una meta más alta, ya que, mientras las personas que encontraban trabajando hacían un alto a sus labores para disfrutar la merienda que ellos le ofrecían, muchos de los jóvenes de Servolución cogieron las escobas y limpiaron las calles para ayudar a los trabajadores de la limpieza municipal, o tomaron las escobillas para continuar con la faena de los limpiadores de zapatos.

Un grupo de Servolución se dirigió a dar alegría a la gente de los hospitales, allí también entregaron bebidas y galletas, mientras que otros jóvenes repartieron diarios a la gente que se trasladaba de un lugar a otro en el transporte público; estar informado, o entretenerse un rato, no es menos importante.

Los jóvenes y adultos de Servolución también se organizaron para limpiar los parabrisas de los carros en las principales avenidas y para ayudar a los que lavan autos. Se pintaron casas y colegios, se hicieron campañas médicas, se llevó cisternas con agua potable a los asentamientos más pobres y alejados de la ciudad, que carecen de este recurso; se montaron shows infantiles para los niños de esas zonas, entre otras muchas acciones que crearon sonrisas, sorpresa y esperanza.

La buena noticia es que Servolución no sólo dura una semana. Varias de las iglesias cristianas de Perú han preparado una serie de actividades para seguir fortaleciendo esta cultura. Durante los próximos días y meses los jóvenes de camiseta roja volverán a llenar las calles para seguir con esta revolución del servicio, contagiando a más gente para que se entreguen por otros como ellos lo hacen.

¿Por qué servir?

Algunas de las razones por las que la iglesia cristiana, promotora de esta Servolución, fundamenta su causa son: la iglesia y su propósito se ve mejor expresado cuando sale de sus cuatro paredes; las acciones emprendidas son expresiones tangibles del amor de Dios para la humanidad; el servir derrumba barreras, abre los corazones y, sobre todo, porque Jesús hizo lo mismo; él dijo que vino a servir y no a ser servido.

Además recomienda que el servicio se realice en comunidad, ya que así el impacto se ve multiplicado. El servir requiere de muchas ideas, trabajo en equipo para valernos de los dones, talentos y creatividad de cada uno, consiguiendo mejores y más notorios resultados. También no se debe olvidar que hacer este tipo de trabajo en comunidad genera emoción por conseguir una misma meta.

servolucion3.jpgLo bueno se imita

He leído las páginas en Facebook que han creado los que participan en Servolución, y allí se encuentran los innumerables testimonios que expresan la alegría de dar y el deseo de hacer más; el sueño de cambiar el mundo siendo solidarios.

Uno de los chicos escribió que le gustaría que esto fuera una cadena que se extendiera como lo hace un buen chiste por Internet, que para hacerlo sólo necesita que alguien presione un botón. De esta forma, el mensaje de Servolución podría convertirse en otra razón, una más significativa y humanitaria, de darle alegría a quien se entere de su existencia.

Es cierto que podemos cambiar el mundo con una sonrisa, con la escucha, con el apoyo, entregando nuestro tiempo y servicio de corazón, como lo hizo Jesús, no olvidemos sus palabras: “más bienaventurado es dar que recibir”. ¿Y por qué no? Si lo único que se necesita, como dice una canción de The Beatles, es amor.

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