Queridos Reyes Magos

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¿Cómo os ha ido el viaje? Espero que ningún camello se haya resfriado por el camino, que hace mucho frío últimamente (ya os dije el año pasado que esto del camello ya no se lleva, ahora se va en coche o en avión… pero ¡vosotros mismos!). Pues nada, como pedir es gratis, aquí os dejo la carta para este año:

? Quisiera un coche, estoy cansado de ir en transporte público, ahora el tren, luego el metro; ir de pie, con la gente inquieta y tensa… En fin.

? Quiero un móvil de 4ª generación o mejor quizá un iPad. Así estaré más en contacto con la realidad que me rodea. Seré un chico 2.0. Es importante vivir online, de esta manera aumentaré mis contactos y minimizaré la manipulación de los medios de comunicación, polarizados.

? Bueno, qué mas. Ah sí. Me gustaría que también le echárais una mano a mi abuela. Pasan los años y apenas le suben la pensión. Ella cuenta que todas sus amigas están igual, los políticos les prometen la luna de vez en cuando pero su realidad no cambia. También es cierto que mi abuela tiene suerte, no necesita cuidadores y tampoco gasta mucho en la farmacia. Tiene sus ahorros. Y lo más importante: no está sola. Puede que otros jubilados se merezcan más mis deseos. Tal vez el 25% de pensionistas españolas que es pobre lo necesitaría más.

? Puestos a pedir, ahora recuerdo cosas que he leído por Internet. Cosas que no me gustan. Por ejemplo, en el Amazonas, en la isla de Pascua, en el desierto del Chaco y en algunos lugares de África hay empresas extractivas, políticos y terratenientes que expulsan a pueblos indígenas de sus tierras para instalar allí industrias mineras, pastos o cultivos extensivos. Puede que no conozcáis a esos pueblos porque sus niños no escriben cartas a los Reyes Magos. No lo hacen porque no sepan escribir, sino porque no necesitan nada más que lo que la naturaleza les da. El problema es que esta naturaleza se les está haciendo cada vez más pequeña. No sé si está permitido pedir para otros, pero me gustaría que cesaran estos genocidios y que se persiguiera a los propietarios donde se violan los derechos de estos pueblos y se les niega el acceso a las tierras.

? Después de la cobertura que periódicos, radios y televisiones dieron a los rehenes de los controladores aéreos me di cuenta de que «los problemas humanos» interesan a los medios. Siendo así, os pido que se dedique tanto interés y tanta indignación ante las pequeñas grandes decisiones que cada día provocan decenas de miles de damnificados en el mundo. Aquellos que se despiertan rodeados de disparos de una lucha que nunca causaron, quienes deben gastarse el doble de dinero que ayer para rellenar la mitad de su tazón de arroz o las chicas que se ven obligadas a vender su cuerpo para poder seguir con vida. Todos viven tragedias mayores que quienes han perdido unos centenares de euros en vacaciones.

? También querría que fuerais al Vaticano este año. No sé lo que soleis llevar en los camellos allí, quizá mucho oro, pero echo de menos algo más de cercanía para quienes viven allí. Los elfos de Papá Noel no tienen de eso, pero vosotros sois magos, así que quizá podais conseguirlo. Sucede que siento que pertenezco a la Iglesia y ellos aparecen en su portada, son sus más grandes altavoces y parece que representan a todo su conjunto, pero a mí me resultan lejanos en el tiempo y en las ideas.

? Si no es abusar, pido también mucha fuerza para todas aquellas mujeres del mundo que viven amenazadas, coaccionadas, menospreciadas, violadas o maltratadas por los hombres. Os pido esa fuerza para que sepan dejar atrás esa situación pidiendo ayuda o revelándose ellas mismas. Y os pido también que abráis los ojos de esos verdugos, que sepan que no pueden pagar sus miserias a golpes o insultos con quien les ha amado. Abridles igualmente los ojos a los hombres que sufren el caudillaje de sus parejas, condenados a la infelicidad y la infravaloración permanente, a humillaciones o malas palabras, a la tortura psicológica que suponen los chantajes emocionales.

? Deseo que no nos enfademos tanto. Cada día veo demasiadas personas con mala cara, oigo gritos y malas contestaciones, compañeros de trabajo que no se dirigen la palabra y se miran con recelo, actitudes que en ocasiones tienen difícil marcha atrás, engordadas por orgullos irracionales que no conceden perdones. Los enfados rara vez mejoran nuestro mundo y, desde luego, amargan el de sus protagonistas.

? También me gustaría que llegárais al Sudán, para dar esperanza a todos aquellos que viven oprimidos por la mayor tragedia que existe, la guerra entre hermanos. Tienen recursos suficientes para abastecerse a ellos mismos, pero viven enfrentados desde su independencia. La religión les separa y los encara: el norte islámico y el sur cristiano y multi-étnico. Si vais, a mi amigo Bachir Salem, de 8 años, dejadle el mayor de los regalos. Ante todo, presentaos, que no se asuste, decidle que no le vais a matar… él no os conoce.

? Os pido también sobriedad. La sobriedad es gratis, pero hay quien llega a pagar un precio muy alto para finalmente conseguirla. La desmedida en el deseo es fuente de innumerables sufrimientos. Pido sobriedad para que todos los que caminamos por este mundo -expuestos a mil estímulos- sepamos discernir cuál es la justa respuesta que merece nuestro entorno. Quiero que regaleis vitalismo y contención, amor hacia las personas y relatividad hacia el amor a los objetos, efímeros. Majestades, creo que este mundo necesita la virtud de la moderación. Así el planeta respirará, los recursos energéticos serán razonables y suficientes. Seremos más con menos, hermanos empáticos con la vida. Así el testigo que pasemos a nuestros hijos no estará podrido, sino que rebosará salud y vida.

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? Queridos Reyes Magos, escribiendo esta carta me doy cuenta de lo que necesito, de lo esencial. Olvidaos de los “quiero…”. No hace falta que me traigais lo solicitado al principio. ¡Estamos locos o qué! Me doy cuenta de que la mala nutrición consumista de estas fechas da lugar a una situación personal de vacío (en la que me incluyo). El consumo de un objeto conduce al consumo de otro objeto y así sucesivamente en una espiral que parece no tener fin. Queridos Reyes Magos, pido que -ahora sí- os hagais presentes en este mundo desigual. Quizá no habreis llegado a tiempo para tenerlo todo listo el día 6. Pero poco a poco id dejando esta huella por los pueblos, por las chabolas, por los palacios, por las iglesias y por los centros de desintoxicación, por los corazones de aquellos que sufren, de los que malgastan, de los que se empachan y de los que lloran.

Que en estas fiestas, la magia sea vuestro mejor traje, vuestra sonrisa el mejor regalo, vuestros ojos el mejor destino y la felicidad de los pueblos, mi mejor deseo. Feliz 2011.

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