
Después de 20 meses de genocidio, que se ha cobrado más de 56.000 víctimas mortales, la Unión Europea (UE), tras un concienzudo análisis, ha llegado a la audaz conclusión de que hay “indicios” de que Israel viola los derechos humanos en Gaza. Pese a ese alarde de clarividencia, no decretará sanciones ni cancelará o modificará el acuerdo comercial con Israel.
Parece que al fin se han enterado de que hay un genocidio en Gaza. 17 de los 27 Estados miembros de la Unión Europea han solicitado la revisión del Acuerdo de Asociación con Israel, que regula las relaciones económicas y políticas. Han pedido, lo que no implica que sea cancelado, dada la activa oposición de varios países como Alemania, Italia o Hungría.
En España, el Congreso, con la oposición de los grupos de derecha y extrema derecha, abre la puerta a una ley para el embargo de armas a Israel. Francia, Canadá y Reino Unido, tres de los aliados más importantes de Israel, han amenazado con acciones concretas si no se detiene la actual “operación militar”. El Reino Unido suspende las negociaciones para un futuro acuerdo comercial.
Algo similar ha ocurrido con los grandes medios de comunicación (Financial Times, The Economist, The Independent, The Guardian, Times, BBC…): han tardado 20 meses en enterarse de lo que pasaba, y ahora parecen rasgarse las vestiduras frente al horror.
¿Cómo no se enteraron de los bombardeos de escuelas, hospitales, campos de refugiados, viviendas y convoyes humanitarios?
¿Dónde han estado durante todo el tiempo transcurrido? ¿Cómo no se enteraron de los bombardeos de escuelas, hospitales, campos de refugiados, viviendas y convoyes humanitarios? ¿Cómo no se enteraron de los niños carbonizados o con sus cuerpos destrozados por las bombas? ¿Ni siquiera leyeron los informes de organismos de la ONU o de las ONG, o los reportajes de los periodistas sobre el terreno? ¿Dónde quedó su capacidad de informarse y de analizar lo que ocurría? ¿Dónde estaban mientras se sucedían matanza tras matanza y bombardeos de sedes de organismos internacionales…?
Se han dado cuenta después de 20 meses de genocidio, cuando Israel, envalentonado por la insoportable indiferencia de la comunidad internacional, ha lanzado un “ataque sin precedentes” y una “guerra total” para conquistar Gaza, aunque ello implique expulsar a la población palestina o matarla con bombas o de hambre.
La complacencia de la comunidad internacional ha fortalecido al monstruo y ha elevado la agresividad de los “halcones”, que incluso se han atrevido a disparar contra una delegación de una treintena de diplomáticos de 27 países europeos, americanos, árabes y asiáticos, acompañados por periodistas y representantes del Programa Mundial de Alimentos y de la UNRWA, la agencia de la ONU para los refugiados palestinos en Oriente Medio.
Desde que comenzó el genocidio sobre la población de Gaza en octubre de 2023 hasta ahora, han sido asesinadas más de 56.000 personas y más de 128.000 han resultado heridas
Se han enterado cuando la aceleración del genocidio y el arrasamiento de Gaza parecen haber entrado en la etapa final, al menos en la intención de Israel; cuando lleva meses bloqueando la entrada de ayuda humanitaria a Gaza; cuando más de medio millón de gazatíes sufren hambruna, según UNICEF, que denuncia que la población infantil puede “empezar a morir de sed» si continúa el bloqueo de combustible para las plantas desalinizadoras de agua, bloqueo impuesto por Israel desde hace más de 100 días; cuando Naciones Unidas afirma que 14.000 bebés podrían morir si no entran alimentos básicos; cuando, según datos de Save The Children, más de 70.000 menores sufren desnutrición severa; cuando ya se contabilizan más de 50.000 muertos y más de 130.000 heridos; cuando han muerto más de 300 funcionarios humanitarios de Naciones Unidas y más de 200 periodistas.
Desde que comenzó el genocidio de Israel sobre la población de Gaza en octubre de 2023 hasta ahora, han sido asesinadas más de 56.000 personas y más de 128.000 han resultado heridas. Según Naciones Unidas, más de 500 palestinos han muerto y más de 3.000 han resultado heridos por disparos de los soldados israelíes cuando intentaban conseguir alimentos, desde que el pasado mes mayo empezó a funcionar la Fundación Humanitaria de Gaza (Gaza Humanitarian Foundation), una organización privada que cuenta con el respaldo de Trump y de Netanyahu, cuya sede administrativa se encuentra en Suiza y en Estados Unidos. “Una abominación y una trampa mortal” para Naciones Unidas y un obstáculo infranqueable para la distribución de ayuda humanitaria en Gaza.
No se imponen sanciones a Israel, ni se decreta el embargo de armas y sigue recibiendo miles de millones de dólares en ayuda militar, acuerdos comerciales preferenciales y cobertura política. Ello contrasta con la celeridad para imponer sanciones a Rusia, a Irán o a Venezuela, por ejemplo
La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó recientemente una resolución que pide a Israel que ponga fin al bloqueo en la Franja de Gaza y condena el uso del hambre como arma de guerra. Desde hace décadas, más de 100 resoluciones han condenado los asentamientos israelíes, los desplazamientos forzados, los ataques contra civiles, el genocidio…, pero no se imponen sanciones a Israel, ni se decreta el embargo de armas y sigue recibiendo miles de millones de dólares en ayuda militar, acuerdos comerciales preferenciales y cobertura política de las potencias occidentales. Todo ello contrasta con la celeridad occidental para imponer sanciones a Rusia, a Irán o a Venezuela, por ejemplo. Un flagrante doble rasero ha borrado la credibilidad de cualquier discurso “basado en las normas”.
Desde hace decenas de años, Israel viene masacrando a la población palestina de Gaza y Cisjordania. Para Israel “la culpa es de Hamás”, cuando las masacres se llevan cometiendo desde mucho antes de la existencia de Hamás. De hecho, hace unos días, 250 ex funcionarios de Mossad, una de las agencias de inteligencia israelí, presentaron un documento en el que afirman que el objetivo israelí de erradicar a Hamás es “inalcanzable”. La propia prensa israelí habla de que miles de reservistas militares ya no se presentan cuando se les llama para que regresen al servicio en Gaza. El hecho de que el gigante israelí no haya podido doblegar a los gazatíes en 20 meses algún significado debe tener.
