Sin duda alguna enero es un mes donde, a lo largo de la Matria Latinoamericana, se siembran rebeldías que llevan en sus corazones sueños de equidad e igualdad. 

Así por ejemplo el 1 de enero de 1959 un puñado de hombres y mujeres embriagados de ira y rabia, por la hambruna y pobreza que azotaba sin compasión al pueblo cubano, instauró en la isla un gobierno revolucionario que tuvo como prioridad la salud, la educación y el trabajo de la población.

Fue este movimiento quien parió la Federación de Mujeres Cubanas que tiene como objetivo implementar “políticas encaminadas a lograr el pleno ejercicio de la igualdad de la mujer en todos los ámbitos y niveles de la sociedad”. 

También un 1 de Enero de 1994 en Chiapas -México- el Ejército Zapatista de Liberación Nacional -EZLN-, con el anhelo de construir una “democracia basada en la justicia, la libertad y el respeto a los derechos históricamente negados a los indígenas”, se alzó en armas contra el estado mexicano y tomó varios municipios de la región.

Tal vez con la misma visión que había tenido el gobierno cubano en sus comienzos, pero con originales matices y aromas, se abocaron a la urgente tarea de tejer redes de resistencias y rebeldías junto a otros pueblos oprimidos con quienes, colectivamente, comenzaron a hilvanar con hilos de ilusiones y esperanzas la utopía de un nuevo mundo.

Y como los zapatistas entienden que “la historia sin las mujeres no es más que una historia mal hecha”, desde un principio sancionaron la Ley Revolucionaria de Mujeresa partir de la cual se reconocieron sus derechos a ocupar cargos de dirección en la organización, tener grados militares en las fuerzas revolucionarias, trabajar y percibir un salario justo, decidir el número de hijos a tener, participar en los asuntos comunitarios, elegir su pareja, recibir educación, etc.

Y este año, también en el mes de enero, ocurrió un hecho que seguramente quedará grabado en el corazón de la Matria Latinoamericana ya que asumió el primer gabinete del flamante Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidadde la República Argentina. 

Este nuevo órgano de la administración pública argentina tiene como objetivo que “los derechos de las niñas, mujeres, lesbianas, travestis, trans y personas no binarias se reconozcan de manera sustantiva”. 

Cabe ser destacado que este ministerio surgió gracias a las luchas y resistencias que, con ternura y valentía, emprendieron las mujeres argentinas en las últimas décadas. Y, también, cobró vida por la decisión del presidente argentino Alberto Fernández quien afirmó que “Ni una Menos debe ser una bandera de toda la sociedad y de todos los poderes de la república”y, también, sostuvo que “el Estado debe reducir drásticamente la violencia contra las mujeres hasta su total erradicación”.

Sin duda alguna, aunque restan muchos sueños e ilusiones por enlazar para construir una Matria Latinoamericana equitativa e igualitaria, los movimientos feministas tienen un rol primordial en la construcción de este nuevo entramado ya que, tal como afirma el EZLN, “resulta que eso de la dignidad es contagioso y son las mujeres las más propensas a enfermarse de ese incómodo mal”