Las conferencias organizadas por Naciones Unidas sobre cambio climático, conocidas como COP, vienen evaluando las desastrosas y cada vez más visibles consecuencias que dicho cambio está produciendo en todo el mundo. Este año, la COP28 tiene lugar entre el 30 de noviembre y el 12 de diciembre en Dubái.

En marzo de 2023 se presentó el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), con el que se dio fin al Sexto Ciclo de Evaluación que comenzó en 2015. En el informe se destaca que «urge tomar medidas más ambiciosas y se demuestra que, si actuamos ahora, aún es posible garantizar un futuro sostenible y habitable para todos«. El ritmo de las medidas adoptadas hasta el momento es insuficiente para limitar el calentamiento a 1’5ºC y el cambio climático que esto produce, con sus desastrosas y cada vez más visibles consecuencias.
Para evaluar el progreso de esas consecuencias a nivel mundial se celebran las Conferencias de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, conocidas como COP. Sus siglas proceden del inglés «Conference of the Parties» (Conferencia de las Partes) y hacen referencia a los países o partes que han suscrito la Convención Marco de Naciones Unidas contra el Cambio Climático (CMNUCC).
Anualmente, se celebra una cumbre donde se reúnen los 197 países que conforman las Partes. La primera fue celebrada en 1994 y el objetivo de todas ellas es tomar decisiones por consenso de las Partes, en relación con una agenda que se debe acordar y aprobar por las mismas.
De todas las que se han celebrado, sólo hay dos COP que han establecido acuerdos mundiales con objetivos concretos de reducción de emisiones:
- COP3 (1997): Protocolo de Kioto, que acordó el objetivo de reducir en 5% las emisiones de los países.
- COP21 (2015): Acuerdo de París, que estableció disminuir la temperatura global a no más de 2°C (preferiblemente a 1,5°C) para el año 2100, en comparación con los niveles preindustriales. Para lograr este objetivo, los países se propusieron alcanzar el máximo de las emisiones de gases de efecto invernadero lo antes posible para lograr un planeta con clima neutro para mediados de siglo.
En las otras 25 cumbres celebradas, se han tratado de incorporar nuevas temáticas relevantes y adoptar decisiones de implementación, revisión y monitorización de los dos acuerdos mencionados.
Hasta la fecha, aún no se ha logrado alcanzar el objetivo de la CMNUCC, que es estabilizar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Su concentración en la atmósfera no deja de aumentar. La crisis climática requiere la adopción de medidas urgentes y valientes encaminadas a una reducción drástica de dichos gases. Por ello, la importancia de estas cumbres radica en el potencial que tienen, a priori, para establecer negociaciones que definan medidas para disminuir la crisis climática a escala global.
«Hasta la fecha, aún no se ha logrado alcanzar el objetivo de estabilizar las emisiones de gases de efecto invernadero»
Este año, la COP28 tiene lugar entre el 30 de noviembre y el 12 de diciembre en Dubái y será relevante porque se presentará el primer balance mundial sobre los avances globales respecto a los objetivos del Acuerdo de París.
A esta cita estaba previsto que se uniese el papa Francisco, pero su delicado estado de salud le impide estar presente. Conocemos ya su gran interés por la crisis climática, desde «Laudato si» (2015). Ocho años después, en «Laudate Deum» deja clara su preocupación por el negacionismo, dentro y fuera de la Iglesia, así como la crítica al paradigma tecnocrático que imagina «un ser humano sin límite alguno». Pero si hay algo que «clama» es una reconfiguración de la política internacional que logre de la COP 28 un nuevo proceso «drástico, intenso y con el compromiso de todos» para recuperar su credibilidad ante uno de los principales desafíos del siglo XXI.
«Francisco «clama» por una reconfiguración de la política internacional que logre de la COP 28 un nuevo proceso drástico, intenso y con el compromiso de todos»
Su participación, ciertamente, habría marcado varios hitos, al ser la primera vez que un papa acudía a una cumbre de la COP. Sin embargo, su ausencia no impide resaltar su “clamor” por considerar la dimensión ética y moral en la lucha contra el cambio climático, agregando así una voz moral que insta permanentemente a la acción colectiva. Además, al ser Dubái un epicentro estratégico para el comercio y la energía, su compromiso refuerza la necesidad de soluciones sostenibles en una región crucial. La conexión entre valores religiosos y responsabilidad ambiental resuena globalmente, siendo Dubái un país clave en la agenda climática.
Ante la importancia de la cita, las comunidades cristianas de todo el mundo empatizan con la necesidad de una transición energética ética y justa, basada en la responsabilidad para preservar el Reino. Destacan la importancia de cuidar la Casa Común, promoviendo prácticas sostenibles y respeto por la diversidad. La equidad social y la solidaridad son valores clave en el enfoque hacia un desarrollo sostenible, guiados por principios cristianos de amor y responsabilidad hacia el prójimo y la Tierra.
«Las comunidades cristianas de todo el mundo empatizan con la necesidad de una transición energética ética y justa»
Llamada a la acción global
Tras la publicación de Laudate Deum, los principales líderes religiosos han propuesto que se apoye un Fondo de Pérdidas y Daños destinado a aliviar los impactos del cambio climático que más están afectando a las poblaciones del planeta, cuya creación fue acordada en la anterior COP 27.
Los líderes religiosos y diversas entidades, (como por ejemplo, dentro del catolicismo, Caritas Internationalis, SCIAF (Cáritas Escocia), CIDSE o el Movimiento Laudato Si) están perfilando propuestas de redacción de dicho fondo solicitando, en resumen, que se lleve dinero a las personas que más lo necesitan; que se tenga en cuenta el principio de que quien contamina paga; que se consideren plenamente las pérdidas y daños no económicos; y que se corrija la injusticia con las naciones más pobres que pagan el precio de las acciones de otras naciones.
Te invitamos a que si quieres respaldar esta propuesta de declaración del Fondo de Pérdidas y Daños lo hagas tú también, pulsando AQUÍ y añadiendo tu nombre.
Porque recordando a Pedro Casaldáliga: «Es tarde, pero es todo el tiempo que tenemos a mano para hacer el futuro».
*Militantes de Profesionales Cristianos
