Por segundo año consecutivo los colectivos feministas convocan a una huelga general de mujeres para el próximo 8 de marzo. Tras meses de preparación y debates la expectativa es grande. A todas las luchas que al movimiento le quedan por ganar se le suma el hacer de puerta a un ciclo electoral complejo. Hoy más que nunca, la revolución será feminista o no será.

La celebración del 8 de marzo como Día Internacional de las Mujeres ha adquirido una relevancia y significación in crescendo año a año y, en los dos últimos, ha cobrado una intensidad que, parece, sorprende a todos, incluidas las instituciones.

Este año, en nuestro país, se plantea especialmente importante la celebración y reivindicaciones del 8 de marzo como voz/voces alzadas contra las afirmaciones, descalificaciones y siembra de dudas de partidos de ultraderecha que pretenden hacer retroceder los avances de nuestra sociedad en el reconocimiento y ejercicio de los derechos de las mujeres.

Proceso en marcha

El 8-M habrá un clamor feminista con la huelga de mujeres convocada.

. LINDSEY LAMONT

El 8 de marzo es el momento de eclosión del trabajo que los colectivos más activos, directamente implicados en la militancia feminista desarrollan a lo largo de los meses precedentes. Pero también es el día de las mujeres anónimas: las que no están en colectivos, las que -quizá- todavía ni se han reconocido a sí mismas como feministas, incluso el de aquellas que aún cuestionan este término o les da reparo… y éste es el gran triunfo de tantos años de reflexión, militancia y activismo. Porque las mujeres anónimas están saliendo masivamente a las calles a reivindicar su identidad y sus derechos dentro de una corriente de sororidad que ha ido permeando nuestras sociedades, las occidentales y las de otros continentes.

La celebración y reivindicaciones del 8 de marzo son ya una realidad imparable que ni la muerte de las mujeres asesinadas cada mes, cada año, puede detener. Justo al contrario: su ausencia es otra forma de presencia que nos da fuerza y acompaña hasta que nuestras nietas o las nietas de nuestras nietas puedan dejar de celebrar este día internacional porque cada día de sus vidas se haya convertido en motivo de celebración: por el reconocimiento y ejercicio de sus derechos, porque el respeto y buen trato hayan sustituido a la violencia machista, porque la escucha de su voz y decisiones formen parte del día a día de todos y su posición en las sociedades que habiten no requiera reivindicación specífica alguna…

Cuando leamos este número de Alandar ya se habrá producido (o estará a punto) la celebración de este año. El análisis y valoración de cómo se desarrolle en nuestro país y en otros nos llegarán dentro de unos días.

Ahora, mientras escribimos esta crónica, queremos introducirnos en lo que se está viviendo antes en muchas ciudades y pueblos de España porque, en la mayor parte de ellos, el 8 de febrero se ha dado el pistoletazo de salida con actos preparatorios.

Como el año pasado, la celebración del 8M 2019 en España va acompañada de la convocatoria de huelga general feminista, una huelga de las mujeres en aquellos ámbitos en los que nuestro trabajo, en ocasiones oculto, invisibilizado y no retribuido sostiene, sin embargo, la sociedad: huelga de cuidados, laboral, de consumo, estudiantil y asociativa.

La Comisión 8 de Marzo de Madrid (Premio Alandar 2018), convocante con otras comisiones del resto del Estado de la huelga feminista, lanzó el 8 de febrero una campaña en redes sociales bajo el hashtag #1000Motivos, con la que pretende que las mujeres hagan públicos sus argumentos para secundar la huelga.

La iniciativa perseguía el objetivo de que los motivos de las mujeres para hacer huelga el día 8 de marzo «inundaran» los espacios públicos porque «hay mil motivos que nos permiten explicar por qué de nuevo, en 2019, hacemos huelga y salimos a la calle», destacaban las convocantes, que sostienen que los motivos que llevaron a la convocatoria de 2018 «siguen sin resolverse».

A través de la página web ‘hacialahuelgafeminista.org’ se ha podido acceder a un recortable en el que, simulando una percha, cada mujer ha podido escribir sus motivos para secundar la huelga para, posteriormente, colgarlo, hacerle una fotografía y compartirla por redes sociales con los hashtag #1000Motivos y #HuelgaFeminista.

Ésta ha sido la primera de una serie de acciones que han marcado el camino hacia la jornada de huelga y arrancó, como decíamos, justo un mes antes de la convocatoria.

A partir de ese momento, muchas acciones se han sucedido en los diferentes territorios, abarcando todos los ámbitos en los que las mujeres desarrollan su actividad.

Este año se ha querido visibilizar alianzas entre diferentes colectivos: Asambleas Feministas, Coordinadoras territoriales por un Sistema Público de Pensiones, Plataformas por la Dignidad de la Geriatría… y en los encuentros se han realizado performances, proyectado vídeos, ha habido concentraciones delante de comercios para denunciar sus políticas laborales abusivas y deslocalizadotas. El 16 de febrero la movilización se centró en mercados y el 23 de febrero se celebró en diferentes lugares, por segundo año consecutivo, el “Eventazo” durante todo el día, con actividades diversas y música en directo.

También se han intensificado las acciones desde el 1 de marzo, con el objetivo de que los ocho días previos a la huelga fueran «de agitación» y aumento de la concienciación: se ha llamado a las mujeres a colgar un delantal o una escoba en los balcones, están previstos encuentros vecinales para que las mujeres se organicen de cara a la jornada y el 2 de marzo se prevé un carnaval feminista.

Porque la realidad de las mujeres “ha cambiado poco”

Durante una rueda de prensa en febrero, feministas de la Comisión 8M de Madrid, el espacio de coordinación creado en 1977 para acordar las acciones conjuntas para el 8 de marzo, pusieron de manifiesto que “tras la huelga del año pasado, se ha conseguido que el feminismo esté en la boca de todas y todos, incluso en las agendas políticas y se percibe una mayor sensibilidad social. No obstante, la realidad para las mujeres ha cambiado poco».

«Los problemas y los motivos para una huelga feminista siguen ahí», han señalado varias de las activistas, que han destacado las «potentes» redes feministas que se han tejido en barrios y pueblos a raíz de la jornada del año pasado.

«Hemos conseguido poner el debate de las mujeres en el debate social. Se abrió la caja de Pandora, levantamos las alfombras y se ha visto todo lo que hay que limpiar», declaraba la vocera de la Comisión 8M Sara Jiménez, quien ha hecho hincapié en que “problemas como los feminicidios, la violencia de género, las agresiones sexuales, la brecha salarial, la desigualdad laboral o la falta de corresponsabilidad en los cuidados siguen estando ahí». «Sigue siendo necesario trabajar para resolver todo esto», ha apostillado.

Llamamiento a las mujeres y apoyo de los hombres

Para ello, hacen un llamamiento a todas las mujeres para que paren las 24 horas, algo que apoyan sindicatos como CNT o CGT, aunque los mayoritarios como UGT y CCOO han organizado para ese día paros parciales de dos horas. En el caso de CCOO, la Federación de Enseñanza sí ha convocado huelga las 24 horas.

Desde la Comisión han explicado que «por razones legales» los sindicatos convocan a la huelga a todos los ciudadanos, si bien han insistido en que el llamamiento del 8M es específicamente a las mujeres.

Según han remarcado, una «consecuencia buscada» de la huelga feminista es precisamente visibilizar que sin las mujeres «se para el mundo».

En este sentido, las feministas han enfatizado que la huelga, además de los otros ámbitos, también es de cuidados, de los que ese día deberían encargarse los hombres. En ese sentido, han recordado y agradecido que colectivos de hombres (y otros de forma individual) de diversas zonas hayan comenzado a organizarse para coordinar una red de «puntos de cuidados» en las ciudades como apoyo a la huelga feminista.

“La vida de las mujeres continúa sosteniendo la vida de la gente pese a que esos trabajos son invisibles”, ha recalcado Rafaela Pimentel, que además de activista es empleada del hogar. Para ella, “hay motivos suficientes para interpelar a las mujeres y que se movilicen ese día. Estamos juntas ante un sistema que nos precariza”, ha concluido.

“Queremos trabajar por una sociedad digna, que los cuidados sean responsabilidad de todos y de todas, queremos corresponsabilidad en la crianza y en la gestión de las familias”, ha agregado Inés Binder, insistiendo en que “la resistencia es seguir avanzando”. Por eso también la llamada se dirige a los hombres, para que “faciliten” a las mujeres su movilización.

«Que faciliten que ese día podamos hacer huelga, no sólo laboral, sino de cuidados -ha afirmado Sara Jiménez- y pueden apoyar de muchas maneras; porque su vida está rodeada de mujeres”, ha apuntado.

A juicio de otra de las voceras del 8M, Chelo Hernández, los cambios legislativos hacia la igualdad son «responsabilidad del Estado» y aún queda mucho por hacer.

Del éxito de la convocatoria dependerá que esos pasos se avancen y sigan teniendo la fundamental repercusión que han logrado tener en la agenda mediática, en la política y en la social.