Según datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la cifra global de desplazamientos forzados ha seguido aumentando hasta alcanzar los 110 millones de personas que se vieron abocados a dejar sus hogares en 2023. Siria, Afganistán, Ucrania, Venezuela y Sudán del Sur, además de Palestina, son los principales países de origen de las personas refugiadas.

Foto: ACNUR
Carlos Berzosa, presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), presentó hace unos días el XXII Informe Anual de esta institución en el que se analiza la situación de las personas refugiadas en el mundo, en la Unión Europea (UE) y, principalmente, en España. En el prólogo del mismo afirma que lo presentan “conmocionados de nuevo por las cifras de desplazamiento forzado a nivel global, que continúan superando los registros históricos, con más de 110 millones de personas forzadas a huir de sus hogares en 2023 (…) como consecuencia de graves vulneraciones de derechos humanos, desastres medioambientales, crisis económicas, conflictos y violencia”.
La cifra de 110 millones de personas desplazadas a la fuerza sigue aumentando como consecuencia de la guerra en Gaza o la creciente inestabilidad que arrasa la región del Sahel. Esa cifra incluye a las personas refugiadas -las obligadas a abandonar su país- y a las desplazadas internas -quienes no abandonan su país de origen-.
“Más de 110 millones de personas forzadas a huir de sus hogares en 2023 (…) como consecuencia de graves vulneraciones de derechos humanos, desastres medioambientales, crisis económicas, conflictos y violencia”
Como se señala en el informe, la mayoría de los desplazamientos ocurrieron dentro de las fronteras de los países (57 millones de personas) y el 75% fueron acogidas, otro año más, por países de renta media y baja. Las personas desplazadas, en su mayoría, se encuentran en situación de refugio prolongado, lo que aumenta su vulnerabilidad. En consecuencia, resulta necesario encontrar soluciones duraderas y vías complementarias como el retorno voluntario seguro, la inclusión local y el reasentamiento en terceros países para que puedan rehacer sus vidas pacífica y dignamente.
Por otra parte, aumenta el número de personas desplazadas internas como consecuencia del cambio climático, situación que merece una respuesta global urgente. Sin olvidar la situación en la República Democrática del Congo y en Colombia, donde a la degradación ambiental se suman las nefastas consecuencias de las actividades extractivas.
En cuanto a las personas refugiadas, más de la mitad (52%) provenía sólo de Siria, Afganistán y Ucrania que, junto con Venezuela, Sudán del Sur, Myanmar, Sudán, República Democrática del Congo, Somalia y República Centroafricana, suponen más del 80% de las personas refugiadas en todo el mundo.
En 2023 más de la mitad de las personas refugiadas (52%) provenía sólo de Siria, Afganistán y Ucrania, aumentando el número de personas desplazadas internas como consecuencia del cambio climático
Las personas refugiadas en la Unión Europea
Según datos del citado informe, en 2023 llegaron a Europa 292.985 personas de manera irregular y aumentaron las solicitudes de protección internacional de personas procedentes de Siria, Afganistán, Turquía, Venezuela y Colombia, así como las solicitudes de asilo presentadas por niños y niñas sin referentes familiares. Más de la mitad de migrantes (54,5%) llegados de manera irregular lo hicieron por vía marítima, plagada de peligros reflejados en las muertes que, diariamente, se suman a las ya miles de personas fallecidas y desaparecidas en las rutas mediterráneas y atlánticas.
En 2023 aumentó el número de solicitudes de protección internacional que ofrece menos garantías que el estatuto de refugiado. Siria, Afganistán, Turquía, Venezuela y Colombia fueron las nacionalidades más representadas en las solicitudes. En cuanto a las soluciones duraderas, solamente 12.567 personas fueron reasentadas en los países de la UE, según los datos de CEAR.
Miles de personas han fallecido y desaparecido en las rutas mediterráneas y atlánticas y el Pacto Europeo sobre Migración y Asilo ni armoniza las normas de asilo ni logra repartos equitativos
Por otra parte, a finales de 2023, más de cuatro millones de personas que habían huido de Ucrania, tras la invasión rusa, recibieron el estatuto de protección temporal.
El pasado mes de abril se aprobó el Pacto Europeo sobre Migración y Asilo. Lejos de armonizar las normas de asilo europeas y lograr un reparto equitativo de responsabilidades compartidas entre los Estados miembros, “refuerza el control de las fronteras y se centra en impedir, por todos los medios, que las personas lleguen y en expulsarlas lo más rápido posible”, como se señala en el informe.
El acceso al derecho de asilo en España
Las solicitudes de protección internacional aumentaron exponencialmente el pasado año en España, siendo el tercer país de la UE con más solicitudes y el último en el reconocimiento de protección. El 80% del total de solicitudes procedían de Venezuela, Colombia y Perú, aumentando las presentadas por mujeres, niños y niñas.
En 2023 se produjo un considerable aumento de las personas migrantes que llegaron a la Frontera Sur por vía marítima, siete de cada diez llegadas por la ruta atlántica hacia las Islas Canarias, lo que provocó una crisis humanitaria sin precedentes y se activaron medidas extraordinarias como la declaración de emergencia y la apertura de nuevas plazas de acogida en la Península.
El actual sistema de acogida e inclusión presenta dificultades para las personas migrantes y refugiadas. España es el tercer país de la UE con más solicitudes de protección internacional y el último en el reconocimiento de protección
También el pasado año se puso en marcha un nuevo mecanismo de gestión y financiación del sistema de acogida de protección internacional y temporal solicitado reiteradamente por CEAR y otras entidades. Se trata de un sistema de acción concertada que mejora la atención a las personas vulnerables, como se señala en el informe.
El actual sistema de acogida e inclusión, en opinión de CEAR, presenta dificultades para las personas migrantes y refugiadas, tales como los trámites burocráticos, la discriminación étnica y racial, la brecha digital, los obstáculos para empadronarse o para abrir una cuenta bancaria; son trabas para acceder a la vivienda, a la sanidad, a la educación, al empleo, en definitiva, para el reconocimiento de sus derechos, de los que son titulares por ser personas, sean migrantes o refugiadas.
