Los biocarburantes fomentan la migración

nortesur4-5.jpgTestimonio de Adam: “Un día cuando fui a trabajar me di cuenta que había otro en la granja. Y fue entonces cuando me enteré que mi tierra había sido vendida. Y desde ese momento ya no estoy autorizado a cultivar”. Mumud Alhassan Adam, 50 años, padre de cinco hijos ha perdido sus ocho hectáreas de terreno en las que cultivaba maiz y arroz. “Nadie -nos dice Adam- nos ha hecho una consulta previamente y no he recibido compensación alguna desde que fui expulsado”.

Como Adam, decenas de agricultores en el norte de Ghana, han sido forzados a dejar sus tierras sin ninguna fuente de recursos que lo reemplace porque una firma multinacional había comprado sus tierras para cultivar “jatropha”, un cultivo que no es para la alimentación y cuyos granos contienen aceite utilizado para producir biocarburante. Biofuel África Ltd ha adquirido 23.700 hectáreas de tierras en Ghana expulsando a los habitantes de siete pueblos –todos agricultores- en el distrito de Tamale.

No es el único caso. En Tanzania, SEKAB, una firma sueca, se ha instalado en la región costera. Ha habido un estudio prospectivo de los impactos que se podían temer. Lo ha realizado un grupo de consulta sueco. Este estudio ponía de relieve el riesgo de superexplotación de las reservas de agua (sobre todo el rio Wami que irriga una vasta región agrícola y forestal), la muy probable exterminación de especies vegetales y animales raros, la pérdida de recursos económicos, la diseminación de enfermedades por lo obreros y el desplazamiento forzado la población rural hacia las ciudades. Y sin embargo, ¡las conclusiones no hicieron sonar la alarma!. El colmo, es que premiada en Bruselas por sus “prácticas durables”, SEKAB debería parar ciertas actividades por no estar conformes a las normas europeas de durabilidad.

Sustitución de cultivos

De cara a la crítica según la cual se sustituyen cultivos alimentarios por cultivos para biocarburantes, algunos protagonistas preconizan cultivos no alimentarios. Así pues, invertir a largo plazo en un cultivo en el que no pueden reconvertirse los productos para adaptarse a las evoluciones del mercado y que, en algunos casos, necesitan un mínimo de 5 años antes de producir la cantidad mínima necesaria para la industria y/o la explotación, comporta un riesgo enorme al que la mayor parte de los productores africanos no pueden exponerse.

Además, es evidente que si el productor espera una renta de este cultivo, va a consagrar en él las mejores tierras, las más fértiles y las mejor irrigadas para aumentar la productividad. Por consiguiente, desplazará las otras producciones a tierras menos fértiles donde va a desbrozar y talar árboles. He aquí, pues, nuestro agricultor que aumenta las emisiones de gas con efecto invernadero produciendo biocarburantes que es sensato reducirlos. Es el efecto “Cambio Indirecto de la Utilización de las Tierras” a propósito del cual nuestros gobiernos deben hoy decidir si lo tienen en cuenta o no en el cálculo de los beneficios que se esperan de los biocarburantes. A esto se añade que nuestro productor tiene más dificultades para alimentarse puesto que la producción alimentaria es peor y que él no encuentra más alimento, ni plantas medicinales en el bosque y la sábana que ha destruido. Además, el precio de los cereales importados que podría comprar en compensación, no cesa de aumentar. Si a todo esto se añaden los créditos que tiene que reembolsar sobre la compra de semillas y plantas por agrocarburante con el precio de venta de su cosecha que lo fija la misma empresa que le ha proporcionado las plantas, comprenderéis rápidamente que las ventajas son menos maravillosas que las que les habían anunciado, pudiendo darse, incluso, que el productor se endeude. El círculo vicioso no ha terminado: el cambio climático reduce aún más la productividad de este juego.

Junto a estos productores, hay otros agricultores y de forma general toda la población rural que expulsada de un día a otro, sin previo aviso, de sus tierras e incluso de sus pueblos, sí como aquellos cuyas tierras ya no están irrigadas porque el agua ha sido desviada por las grandes explotaciones.

Emigrar como solución

Teniendo esto en cuenta, toda la población no tiene otra elección que emigrar hacia los cinturones de las grandes ciudades que ya están superpoblados… o hacia Europa. Numerosas familias se endeudan para enviar a uno de los hijos jóvenes a Europa con el fin de ganar un poco de dinero y mandarlo a su familia. Dichosos son los pueblos africanos que hoy se mantienen gracias a los emigrantes que les sostienen financieramente. Este soporte se ha convertido en un recurso indispensable para poder continuar viviendo en el campo (o en las afueras de la ciudad) donde las condiciones son cada vez más difíciles. El impacto en el medio ambiente, social y climático de los biocarburantes, ha conducido al impacto económico…mundial de la migración.

Ha llegado el momento de abrir los ojos sobre la urgencia de reaccionar. Ha llegado el momento de que nuestros gobiernos tomen seriamente en cuenta el conjunto de factores económicos de los carburantes, llamados “bio”.

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