Desmontar el negocio de la guerra

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Foto. Virgina Garzón / Fundació per la Pau.Los Encuentros de Barcelona que convocan cada año la Fundació per la Pau y Justícia i Pau alcanzan su XX edición bajo el título de “Desmontando el negocio de la guerra” , que ha reunido a más de 300 personas de varios países durante los días 29 y 30 de septiembre y 1 de octubre. Nacieron hace 22 años con el objetivo de profundizar en temas relacionados con la cultura de paz -a la vez que crear redes entre las entidades de paz de Europa y de todo el mundo- y de la pertinencia de los temas tratados dan buena cuenta los títulos de los diferentes encuentros. En 1990, el primero, con los escombros del muro de Berlín aún sin recoger, se celebró bajo el lema “Por una Europa sin bloques”; el siguiente fue “Mundo árabe y Occidente: presente y futuro de unos conflictos”. Después vinieron la interdependencia mundial, qué defensa para qué Europa, pobreza y construcción de paz, paz y medio ambiente, paz y globalización, etc. (www.fundacioperlapau.org/trobada).

Centradas en la situación actual del negocio de la guerra, los organismos internacionales que estudian el tema y las campañas sobre desarme, abrió las sesiones Federico Mayor Zaragoza, que comenzó denunciando la perversidad del si vis pacem, para bellum. “Se empieza así –dijo- e inmediatamente se ponen a hablar de seguridad”. El ex-director general de la UNESCO se mostró escandalizado de que, mientras más de 65.000 personas mueren de hambre cada día, se gastan en armas, también a diario, 3.000 millones de dólares. “O desmontamos el negocio de la guerra, o no hay ninguna posibilidad de corregir la situación actual”. La tendencia, sin embargo, no es ésta. “El negocio de la guerra –señaló- no se está desmontando, sino montando”. Según Mayor Zaragoza, invertir esta tendencia pasa por redefinir “poder” y “seguridad” y por profundizar la democracia. “El problema es que en las elecciones nos cuentan y la democracia es que nos tengan en cuenta”.

Quién sale ganando con la guerra

Como en las novelas negras, saber quién se beneficia es fundamental para encontrar al culpable y a eso se dedicó la mesa redonda del segundo día, en la que intervinieron tres activistas de larga trayectoria procedentes, respectivamente, de Estados Unidos, Venezuela y Sudáfrica. Frida Berrigan (War Resister League, EEUU) comenzó denunciando la escalada de los gastos militares en su país. Las cinco grandes empresas que acaparan entre el cuarenta y el cincuenta por ciento de los contratos con el Pentágono han multiplicado por cuatro los beneficios en esta década; sólo en 2010 sus ganancias alcanzaron los 44.000 millones de dólares. Frente a esto, explicó cómo las movilizaciones ciudadanas crecen a lo largo y ancho del país, especialmente en torno al movimiento ¡A ocupar Wall Street!. Frida terminó su intervención haciendo un llamamiento a “encontrar sus debilidades, organizarnos y luchar y no desfallecer”.

Lexys Rendón, investigadora y activista por la paz y los derechos humanos (Venezuela) puso en cifras y datos la situación en su país y en todo el subcontinente, subrayando que “defensa” ocupa en Venezuela el cuarto lugar en los presupuestos, una prueba clara de la creciente militarización del país, tendencia patente en casi toda la región: en los últimos 30 años, América Latina ha comprado armas por valor de 45.000 millones de dólares. Rob Thomson (campaña Ceasefire, Sudáfrica) hizo un interesante recorrido por las guerras lucrativas de África, tanto las “legales” como las “ilegales”, con una situación desastrosa e incontrolada, en la que no se respeta el acuerdo de no reventa de armas a terceros países. Sudáfrica, que es el primer exportador de armas del continente, “tiene una historia –dijo- muy militarista; hace falta un nuevo pacifismo”.

La mesa redonda que cerró el encuentro, Enfrentándose al negocio de la guerra: campañas internacionales, estuvo dedicada a presentar diferentes organizaciones internacionales que promueven acciones contra las economías de guerra.

Colin Archer, secretario general, habló del International Peace Bureau (IPB), nacida en 1891 para trabajar por un mundo sin guerras. En 1910 fue reconocida su labor con el Nobel de la Paz, premio que también han recibido a título personal trece de sus dirigentes, incluida su fundadora, Bertha Felicie Sophie von Suttner; jugó un papel fundamental en el nacimiento de la Liga de Naciones, precedente de la ONU. Actualmente la forman 320 organizaciones de 70 países, además de miembros individuales que forman una red global por la paz. Su programa “Desarme para el desarrollo” incluye campañas contra las armas nucleares y biológicas, los gastos militares, las minas terrestres, las armas ligeras, etc. (www.ipb.org).

Wendela de Viers presentó Stop Wapenhandel. Es una organización holandesa de base que lucha por la transparencia y el control del comercio de armas. Desde hace más de 12 años elabora informes y trabaja en la difusión de estas informaciones a la opinión pública y en la denuncia de las políticas armamentísticas; por ejemplo, el apoyo de los gobiernos europeos al comercio de armas, mediante créditos a la exportación. (www.stopwapenhandel.org).

Mencionamos también a Javier Gárate, de la Internacional de Resistentes a la Guerra (WRI), una red de organizaciones, grupos e individuos que promueve la “noviolencia” desde 1921. Su declaración de principios, que suscriben todos los miembros, es: «La guerra es un crimen contra la humanidad. Por ello me comprometo a no apoyar ningún tipo de guerra y a luchar por la eliminación de todas sus causas«. En la actualidad cuenta con más de 70 grupos en 33 países. Sus campañas se ocupan de la resistencia al servicio militar, los gastos militares, la fabricación y comercio de armas, etc. También desarrollan proyectos de reconstrucción física y psicológica durante o después de las guerras, facilitando el diálogo entre grupos en conflicto, o promoviendo el desarrollo comunitario. (www.wri-irg.org/es)
Coincidiendo con el Encuentro, activistas de grupos de veinte países se reunieron en un seminario internacional para analizar las diferentes tendencias en el negocio de la guerra y su impacto en las comunidades locales.

Próximamente se publicará un resumen de las intervenciones en la web del Centreo Delàs de Justicia i Pau (www.centredelas.org)

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