Invictus

invictus.jpgINVICTUS. Estados Unidos, 2009. Duración: 134 minutos. Director: Clint Eastwood. Guión: Anthony Peckham, según el libro de John Carlin. Fotografía: Tom Stern. Música: Kyle Eastwood, Michael Stevens. Intérpretes: Morgan Freeman (Nelson Mandela), Matt Damon (François Pienaar), Tony Kgoroge (Jason Tshabalala), Patrick Mokofeng (Linga Moonsamy), Matt Stern (Hendrick Booyens).

Esta película está basada en el libro El factor humano de John Carlin. Cuenta los primeros años vividos en Sudáfrica tras la liberación del activista negro Nelson Mandela y su llegada a la presidencia. En un país que había estado marcado, durante décadas, por un sistema segregacionista, el apartheid, el objetivo prioritario de Mandela fue construir una política de reconciliación entre la mayoría negra que había vivido en la opresión y la minoría blanca que veía con recelo y temor un posible revanchismo por parte del nuevo gobierno.

La película aprovecha un acontecimiento deportivo, la Copa Mundial de Rugby celebrada en Sudáfrica en 1995, para mostrar la capacidad de Mandela de reconducir una situación explosiva que podría haberse convertido en una guerra civil. La selección sudáfricana, conocida con el nombre de los Springboks, fue, durante muchos años un símbolo del dominio social de la población afrikaner; por eso Mandela convoca al capitán de la selección François Pienaar y le explica su decisión de utilizar el deporte como una herramienta para potenciar la cohesión social de todo un pueblo.

El tandem Eastwood y Freeman son la esencia de esta película. Un Morgan Freeman soberbio, que se convierte en el protagonista absoluto de la función, eclipsando a todos los que le rodean, incluido al propio Matt Damon, que no es capaz de desprenderse de su presencia. De hecho, el proyecto de llevar a la gran pantalla la figura de Mandela fue una idea de Freeman, que convenció a uno de los directores más importantes del momento.

Por su parte, Clint Eastwood vuelve a hablar de la integración racial, como ya hiciera en Gran Torino, aunque desde una perspectiva más ambiciosa. A través de las primeras escenas, nos muestra la realidad social que vivía el país, la profunda división existente en Sudáfrica: un campo de rugby para blancos y uno de fútbol para negros a ambos lados de una carretera. De ahí que el director haga que el coche de Mandela pase por la vía asfaltada, para representar su política de conciliación. Y es, precisamente, esta perspectiva la que prevalece a lo largo del film. Eastwood huye del sentimentalismo, de los detalles terribles que supuso la segregación racial y se fija más en la esperanza, en la humanidad y en el perdón.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *