En defensa de la vida

253movimientos1.jpgEn los últimos números de alandar hemos reflexionado sobre la situación de los derechos humanos en el mundo, con motivo de la celebración, este año, del 60 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos. En este mes de diciembre en que se conmemora, el día 10, la fecha de su firma, queremos dirigir nuestra mirada a los defensores y defensoras de esos derechos. Hombres y mujeres que, en todo el mundo, trabajan en primera línea, llegando a poner en riesgo sus vidas.

“Continúo buscando la bondad en todo ser humano”

Jeanne d’Arc Ayinkamiye es hutu y sufrió la revancha posterior al genocidio contra los tutsis de 1994. Explica que el régimen que asumió entonces el poder y que todavía lo mantiene decidió exterminar todo rastro del gobierno precedente. Tres de sus hermanos que habían trabajado con el anterior presidente fueron asesinados. También sus padres, otros dos hermanos y su hermana junto a sus cinco hijos. Solo sobrevivieron ella y su hijo, pero fue detenida, torturada y encarcelada durante año y medio.

Después decidió fundar la asociación Souvenirs des Parents du District de Gasiza, con el objetivo de ayudar a construir un futuro de reconciliación para Ruanda. Enseñaban a los jóvenes el respeto a los derechos humanos y promovían su conocimiento entre las comunidades rurales. Pero el gobierno vio en ello un intento de sublevar a la población, por lo que disolvió la asociación y ordenó capturar a sus miembros fundadores. Jeanne emprendió la huida junto con su hijo: “vivimos con miedo, en cualquier momento pueden venir a buscarnos, secuestrarnos o incluso matarnos. Cada día huyo”. A pesar de todo, mantiene la esperanza en la vida y en el ser humano: “continúo buscando la bondad en todo ser humano. Tenemos que superar los fracasos de nuestros padres con respecto a los derechos humanos. Estoy segura de que después de tantos enfrentamientos llegarán tiempos mejores”.

“La defensa de la vida y la dignidad humana son la base de mi trabajo”

Alexandra Loaiza es una periodista de 25 años que trabaja en Barrancabermeja, Colombia, una zona rica en oro y petróleo que está controlada por la guerrilla y los paramilitares en connivencia con la fuerza pública. Es responsable de comunicación de CREDHOS, una organización que ha denunciado la muerte de 1.200 personas, 500 desapariciones y un número mayor de desplazados internos. 12 miembros de la organización han sido asesinados. Otros 15 tuvieron que abandonar Colombia, entre ellos Alexandra y su pareja, Pablo Arenales.“Si atacan nuestra casa, acaban con dos personas a la vez. Las amenazas son continuas y uno sabe que se cumplen”. Aún así, después de un tiempo han vuelto a su país y continúan con su labor porque, en palabras de Alexandra, “para nosotros este trabajo es nuestra vida. Valoramos los riesgos, pero es necesario seguir denunciando lo que pasa”. Pablo añade “la defensa de la vida y la dignidad humana son la base de mi trabajo”.

“Hay que hacer frente a las amenazas”

Oksana Chelyseva es periodista –dirige la Agencia de Información Ruso-Chechena– y subdirectora de la Sociedad para la Amistad Ruso-Chechena, organización que trabaja “para sacar a la luz lo que las autoridades de Putin quieren ocultar, lo que no se refleja en los medios oficiales”. Cuando se produjo la masacre de Beslán, su organización actuó como intermediaria en la creación de un comité de rescate de los rehenes. Después de aquello, Oksana empezó a recibir amenazas, se había convertido en una testigo incómoda de lo ocurrido. Por seguridad ha tenido que salir temporalmente de Rusia, pero mantiene que “hay que hacer frente a las amenazas”. Desde que estalló el segundo conflicto en Chechenia, hace más de seis años, se han registrado desapariciones, ejecuciones extrajudiciales y torturas a manos de las fuerzas de seguridad; también ha habido homicidios de civiles a manos de grupos armados. La impunidad hace que se perpetúen los abusos.

“Era la primera vez que nos organizábamos y denunciábamos”

Alicia Narciso es una española que ha sufrido en primera persona el maltrato. Forma parte de Miriadas, una organización que se dedica a atender a las mujeres, asesorarlas y ayudarlas a buscar empleo, así como a trabajar con los hijos e hijas que han sido testigos de los malos tratos. “Las mujeres víctimas de violencia hasta ese momento sólo habían sido receptoras de servicios. Era la primera vez que nos organizábamos y denunciábamos. Y a eso nadie estaba acostumbrado. Hoy sí se cuenta con nuestra valoración, experiencia y mediación”.

“Tenéis que ser fuertes y no permitir que os silencien”

Lourence Misedah era el representante de los jóvenes en las reuniones de la Coalición de Gays y Lesbianas de Kenia, cuyo objetivo es promover la defensa, el reconocimiento y la aceptación de los derechos humanos de este colectivo. En enero de 2007, cuando se celebró en Nairobi el Foro Social Mundial, algunos activistas osaron dar la cara y Lourence hizo algunas entrevistas en las televisiones nacionales. La reacción fue fulminante. Su familia rompió toda relación con él y le echaron de la universidad. Pero habían conseguido agitar conciencias. Muchas personas se acercaron a la carpa que montaron durante el Foro y la Comisión Nacional de Derechos Humanos reconoció que su responsabilidad era proteger los derechos de todos los kenianos, incluidos gays y lesbianas. Pero para Lourence las amenazas fueron en aumento y tuvo que huir a Uganda desde donde colabora con Amnistía Internacional y con otras organizaciones. “Tenéis que ser fuertes y no permitir que os silencien. Hay que seguir luchando para conseguir igualdad de derechos para todos”, anima a otros activistas.

Las historias de Jeanne, Alexandra, Pablo, Oksana, Alicia y Lourence están recogidas en el libro Defensores. El testimonio obstinado. 30 historias de activistas por los derechos humanos. Un retrato colectivo lleno de vida, fuerza y dignidad que pone rostro a las luchas que desde cada rincón del planeta se entretejen para hacer realidad los derechos humanos. Se trata de un proyecto fotográfico desarrollado por Sofía Moro en colaboración con Amnistía Internacional. En palabras de Sofía Moro: “Los que peligran son seres humanos. Tienen nombres y apellidos. Tienen un rostro que nos mira y nos pregunta: ¿quieres saber qué hacemos, día a día, para que los derechos humanos sean una realidad en el mundo?”.

El objetivo de esta iniciativa es intensificar la implicación de cada una y cada uno de nosotros en la defensa de los derechos humanos en todo el mundo, a fin de lograr un renovado compromiso de la sociedad para transformar la Declaración Universal de Derechos Humanos en esperanza y acción en defensa de la Vida y de la dignidad del ser humano.

El libro se puede adquirir en: www.actuaconamnistia.org/tienda

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