El Dios de las personas

arrels.jpgQuizá esta sería la definición más exacta de lo que Arrels significa para mí. El mero hecho de escribir este artículo ya implica que conozcáis una parte de mi yo más interior y personal: que creo en Dios. Siento muy viva en mí la dimensión trascendente. Pero, ¿en qué Dios creo? En el Dios de las personas. Porque también pienso que nos es necesario poner apellidos al nombre de Dios: el Dios de Jesús de Nazaret, el Dios de la fama, el Dios del dinero, el Dios de bolsillo creado a mi propia imagen, interés y semejanza, el Dios de… hay infinitos Dioses, pero no creo que todos valgan.

Creo en el Dios de las personas. Es un dios que encuentro en la calle, por el camino, en la estación de autobuses entre mantas de cartón y bricks de vino. O también lo encuentro sentado en el banco del parque, cada miércoles por la tarde al “hacer la calle”, y que dice que ya nos esperaba… “Hacer la calle” es recorrer un itinerario, un camino, cada tarde parecido al de la tarde anterior (una vez por semana) para encontrarnos con quien ya conocemos o con alguien que no.

Lo importante no es el camino. Porque el camino en sí no es mi experiencia de camino. Andar sin esperar. Dios me habla en el camino a través de las personas a quienes voy encontrando. Y en ellos releo mi propia vida. Hay tardes que me siento cansado, que no tengo ganas o me faltan fuerzas, y me he “de obligar” a prestar atención e intentar ser asertivo; hay muchas tardes que me han hecho sentir muy feliz y encontrar el sentido a mi pequeña existencia; hay tardes que me han hecho entristecer y llorar; hay tardes que…

La oración en acción

Siento que para ser CRISTIANO –en mayúsculas– la oración implica acción (esto es muy personal; yo lo siento así). Es mi experiencia: intentar permanecer con ojos y oídos atentos a los detalles que el Dios de las personas envía. Y, sin duda, este Dios de las personas es el de Jesús de Nazaret (Él lo denominaba Abba, “papi”). De éste Dios no puedo (ni quiero) hablar demasiado pero sí que lo puedo vivir y sentir. Es mi pequeña y sencilla experiencia de Arrels.

Arrels, como el Dios de las personas, no solamente dice, sino que esencialmente hace. Arrels decide acercarse a personas excluidas que han sido apartadas del camino de las grandes masas, incluso alguna que lo ha hecho intencionadamente. Echar raíces. Lo mismo. Creer y potenciar cada ser humano por el mero hecho de serlo. Superamos el puro discurso político bienintencionado. Apostamos descaradamente por las personas en situación de exclusión y sin techo, creyendo que tienen derecho a un futuro dónde la esperanza tiene cabida (esperanza… palabra nuclear para el cristiano). Superamos, o intentamos hacerlo, la compasión que la persona sin techo despierta en el ajetreado ciudadano que pasa, mejor lo esquiva, en la acera. Arrels no esquiva, sino que se sienta a su lado, lo llama por su nombre, le mira a los ojos y le da la mano. La samaritana, el cobrador de impuestos, la impura (¿?), las mujeres, los enfermos… Suena familiar, ¿no? Y se hace al ritmo que marque y desee la persona en situación de sin techo.

Me apasiona cuando reconozco este Dios de las personas en el “sin papeles” sentado en el suelo, en el abuelo barbudo que me da las buenas tardes por mi nombre, cuando el desconocido da las gracias (y si no las da, también). En todos ellos intuyo una pizca de esperanza. También cuando me envían a hacer gárgaras. Es este el Dios de las personas que voy encontrando por el camino. A pesar de todo soy un afortunado, aun cuando a veces no entiendo por qué la vida me hace sentir la persona más pequeña y desgraciada del planeta. En todo este tiempo de alegrías, dudas, miedos, esperanzas, desaciertos y sonrisas, en todos ellos, no hemos parado de echar Arrels.

logoarrels.jpgRaíces para las personas sin hogar

Arrels (Raíces en castellano) es una fundación privada dedicada a la atención de personas sin hogar de Barcelona. La entidad nació en 1987 y tiene por objetivo principal colaborar en el desarrollo integral de las personas en situación de exclusión social, concretamente en el de las personas sin techo que se encuentran en una situación más crítica. En el decurso de nuestra tarea hemos atendido a más de 6.300 personas. Actualmente la entidad está formada por un equipo de 46 profesionales, 220 voluntarios y por una base social de aproximadamente 4.500 socios y donantes.

Programa de calle

Los servicios de atención a las personas sin hogar atendieron en el año 2007 un total de 3.902 personas, según datos facilitados por el Ayuntamiento de Barcelona. Esta cifra indica las personas que acudieron a algunos de los recursos de que dispone la ciudad para atender estos casos, pero actualmente estamos en el proceso de aproximarnos a la cifra real de personas que viven en las calles de Barcelona. Durante el 2008, el Equipo de Calle de Arrels atendió más de 500 personas, 140 por primera vez. Está formado por 19 voluntarios y dos educadores de calle que recorren los diferentes distritos de la ciudad y entran en contacto con personas sin techo. El objetivo principal de este equipo es iniciar una relación de confianza que perdure en el tiempo y que, si es posible, dé pie a ofrecer diferentes alternativas de acción.

Para más información: www.arrelsfundacio.org

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *