Despidos en Cáritas Palencia para “desideologizar” la entidad

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Foto. José Carlos Díez.Cáritas es una organización integrada por unos 60.000 voluntarios, casi 5.000 trabajadores y 6.000 equipos parroquiales, que se financia en su mayor parte con la aportación privada de un sin fin de donantes, la mayoría con pocos recursos. Su entrega –también sus estudios y sus propuestas, a pesar de ser menos conocidos– concita un respeto generalizado.

Al igual que está ocurriendo en tantas empresas y organizaciones no lucrativas de nuestro país, se están produciendo ajustes presupuestarios y de personal. El pasado verano tres trabajadores fueron despedidos de Cáritas Diocesana de Palencia, generando un gran malestar entre la plantilla, los voluntarios y buena parte de la diócesis. Los ceses llegaron después de infinidad de traslados, a raíz del cambio de dirección acometido por el anterior obispo, José Ignacio Munilla. Además, se procedió a la reducción de la plantilla del Centro Día “El Castillo”, de Guardo, la supresión del Servicio de Atención al Toxicómano de Guardo.

“Hace unos meses, ante la situación que padecíamos, fuimos a pedir asesoría a la abogada del sindicato al que nos afiliamos cuando empezamos a sufrir los conflictos. Entre todos vimos que lo mejor era pedir representación sindical. Y comenzamos los trámites. Convocadas las elecciones, las personas que íbamos en la lista fuimos despedidas”, explica una de las despedidas. Se da la circunstancia de que dos de las afectadas pertenecen a los movimientos de Acción Católica, Profesionales Cristianos y HOAC.

El actual obispo de la Diócesis de Palencia, Esteban Escudero, en una carta pastoral, indicó que una consultoría especializada había realizado “un trabajo durante siete meses para seguir y estudiar cada uno de nuestros proyectos, de sus gastos y auditando la realidad de cada programa para poder responder más y mejor a las necesidades de las personas que atendemos, así como la calidad de servicios que prestamos”. El prelado añadía que dicha consultoría había propuesto “un plan de viabilidad de cara al futuro” y declaraba su intención de dar “una orientación diferente de Cáritas Diocesana, impulsada por los nuevos Estatutos”.

Apenas seis meses después de su elección como obispo de Palencia, en una carta abierta a los obispos de la región del Duero, había expresado su preocupación por “problemas serios en la organización, financiación e identidad en las Cáritas parroquiales de mi diócesis y especialmente en las Cáritas Diocesanas” y empezaba citando “la ideologización de bastantes de su miembros”.

Más de 150 miembros de la comunidad cristiana de la Diócesis estamparon su firma en una misiva dirigida a Esteban Escudero en la que decían que “muchas voluntarias, voluntarios, colaboradores y sacerdotes de Cáritas Diocesana de Palencia también nos sentimos “despedidos”. “Y nos sentimos despedidos por un nuevo estilo de dirección, gestión y animación de Cáritas diocesana que tiene más en cuenta los criterios económicos y empresariales que el ejercicio de la justicia, los derechos humanos, la caridad, la Doctrina Social de la Iglesia”. No solo pedían la readmisión de los cesantes, sino también la apertura de un diálogo para explicar los cambios, justificar las medidas y buscar conjuntamente y desde distintas sensibilidades las mejores soluciones.

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