Por Luis Guitarra

Elijo muy bien cuándo y dónde voy a estrenar cada canción y quiénes van a ser los primeros en escucharla. Esa “primera vez” se fija nítidamente en mi memoria, con detalles que pasan a formar parte de mi historia musical y luego recuerdo cada vez que canto esa misma canción en otros lugares.

Uno de estos recuerdos como cantautor está vinculado ya para siempre a la calurosa tarde del miércoles 12 junio del 2013, en la que un buen número de amigos y colaboradores de la revista Alandar nos reunimos para celebrar el XXX Aniversario de su fundación.

Estábamos en el Colegio Mayor Jaime del Amo, ya casi había terminado el acto y Cristina Ruizla directora de la revista en esa época– nos invitaba a seguir la celebración con el tapeo final. Justo en ese momento, alguien de la organización se acercó y me pidió que cantara alguna cosa de cierre y no lo dudé. Apenas hacía unos días había acabado de escribir mi última canción y aquel encuentro me parecía un buen campo de pruebas.

Empecé a tocar la guitarra entre el murmullo de los que ya empezaban a salir…

Mientras haya un horizonte en esta tierra,
mientras no pierdas las ganas de
reír,

…pero pronto se hizo un gran silencio y se creó la sintonía de las ocasiones especiales.

Mientras haya quien denuncie en las aceras,
la injusticia las promesas sin cumplir,

Y entonces -apenas sin pensarlo- me permití una licencia que nunca antes había hecho y cambié el final de mi propia letra justo en el día de su estreno.

…hay certezas que nos dan la libertad,
que nos hablan de utopías,
que contagian valentía,
que nos muestran un camino, un ALANDAR

Desde entonces, he cantado cientos de veces esta canción y al recordar aquella “primera vez”, me siento acompañado por el empuje, la denuncia, la valentía, las ganas de reir y la libertad que siempre encontré en los artículos publicados en esta revista y por el compromiso, los horizontes y la utopía de todos los que la hacen realidad.

Igual que aquel día, hoy –desde este último número de la versión impresa– os deseo de corazón las mismas palabras del estribillo que aquella tarde cantamos juntos:

TODO VA A IR BIEN, TODO VA A IR BIEN,
DE ALGÚN MODO SÉ QUE TODO,
TODO VA A IR BIEN