Alandar, la eternidad digital os espera

Queremos agradecer la fructífera vida del papel de Alandar, ejemplo de compromiso, significativa presencia y cristiana libertad, al tiempo que le deseamos un eterno y luminoso revoloteo en el reino virtual, donde vamos a seguir encontrándonos.

Para la HOAC, Alandar ha sido, a veces, consecutiva o simultáneamente, una compañera cómplice, una amistad exigente pero comprensiva, un paño irrompible de lágrimas y una botella con mensaje en medio de muchos naufragios pasajeros, una voz firme en el desierto.

Hemos valorado su característico formato, en un papel prensa que en épocas se asemejaba mucho al de las Biblias. Hemos subrayado, recortada, compartido y releído muchas de sus páginas. Habéis sido un periódico que hacía comprensible y llevadero el signo de los tiempos, una síntesis entre la Palabra eterna y la palabra coyuntural.

Habéis gastado ríos de tinta rebelde y crítica, ajustado líneas y cuentas con nuestro grandioso ideal y modesto desempeño, editado y corregido faltas de ortografía y de coherencia, con la comprensión de quien sabe de lo humano y lo divino, con la paciencia de quien no aspira a llegar el primero pronto, sino a tiempo y de la mano de los últimos.

Habéis levantado galeradas de creatividad, con grandes firmas sobre los temas candentes, y asumido los riesgos de quien sabe que no hay camino trillado que merezca la pena transitar, acompañados por la buena pequeña gente que en lugares diversos siempre abre camino, golpe a golpe, para darnos noticia de los milagros de cada día y los muchos santos y santas de la puerta de al lado que hacen camino al andar.

Celebramos con alegría vuestra larga y libre vida y agradeceremos siempre que nos honrarais, en su momento, con uno de los premios que cada año concedéis y que puntualmente permiten construir y levantar estelas en la mar.

Pero, sobre todo, nos sentimos en la obligación de reconocer que siempre nos habéis mirado con buenos ojos, a nosotros y a la realidad sufriente del mundo obrero y del trabajo.

El paso de la corporeidad a la presencia digital no es más que la lógica evolución de unos tiempos de “rapidación” sin freno, porque lo vuestro y lo nuestro es pasar haciendo camino sobre la mar.

Tenemos la certeza de que será un proceso fiable, una innovación necesaria y, de nuevo, una buena noticia, especialmente para los mansos de corazón, los perseguidos por la justicia y pobres que heredarán la tierra.

Ánimo compañeras y compañeros, que nunca os falte la fe para poner vuestra existencia, labor y visión al servicio de la causa invencible de los soldados y soldadas derrotados.