Los siete hermanos reclamaban que la mujer les devolviera la herencia que ella había recibido tras su muerte en extrañas circunstancias para poder disfrutar de ella tras la resurrección.

El Tribunal Superior de Justicia de Judea (TSJJ) ha archivado la causa contra la mujer a la que acusaban de estafa y asesinato. El fallo confirma la sentencia de la Audiencia de Jerusalén que, el pasado mes de mayo, dio la razón a la mujer ante un caso en el que el tribunal apuntaba a que la interposición de la denuncia podía verse marcada por «rencillas familiares» arrastradas del pasado.

Los siete hermanos Ondarrubia-Pérez acabaron desposando la misma mujer.

Al parecer, los siete hermanos eran muy fans de Moisés, quien había dejado escrito que “si muere el hermano de alguno, que estaba casado y no tenía hijos, el hermano debe tomar a la mujer para dar descendencia a su hermano. Porque es el marido el que los hermanos quieren que sea el marido”. En este caso, uno tras otro fueron muriendo por causas naturales: un secador que se cayó en la bañera, un vaso de leche que tenía lactosa, un pan cocinado sin levadura pero con arsénico, siete malas maniobras al aparcar el carro, un par de cobras escondidas entre los calcetines, diecisiete puñaladas por la espalda y una crucifixión no del todo aclarada, acabaron con la vida de cada uno de los hermanos. Además del impulso que todo esto supuso para el negocio de venta de lápidas de su padre, la mujer pudo heredar siete herencias y otros tantos seguros de vida, pero como era mujer y no tenía hijos, no se hablaba de otra cosa en Judea en aquellos tiempos. Finalmente, también murió la mujer, unos años antes de que el juicio comenzase. Aunque Jesús dejó claro que en la resurrección de entre los muertos no hay muerte ni matrimonios (que para algo es el Paraíso), la causa económica no estaba aún resuelta. Ahora ya se sabe que las siete herencias le corresponden al César, ya que la mujer murió sin herederos legales. El día de la resurrección podrán arreglar sus cosas, pero nadie tendrá un duro.

La semana que viene se espera que el TSJJ falle sobre el caso del Ayuntamiento de Jericó contra Francisco López, que halló un tesoro en un campo y no lo incluyó en el valor catastral del terreno con la intención de reducir el Impuesto sobre Trasmisiones Patrimoniales.