Los derechos de la infancia en España

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Foto. Ciudades amigas de la infancia. UNICEF.El pasado mes de diciembre se cumplieron 20 años de la ratificación por parte de España de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN). La ratificación tuvo lugar el 6 de diciembre de 1990. En aquella fecha, la CDN se convirtió en una norma vinculante en nuestro país por la que España se comprometía a “asegurar al niño la protección y el cuidado que sean necesarios para su bienestar”.

La Convención sobre los Derechos del Niño

La CDN fue adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989, y entró en vigor el 2 de septiembre de 1990. Desde entonces la han ratificado 193 países. La Convención consagra para los menores de 18 años los principios elementales de los derechos humanos. ¿Cuál es la situación en nuestro país? Para responder a esta pregunta nos hemos fijado en un informe publicado recientemente por UNICEF España (La Infancia en España 2010-2011. Veinte años de la Convención sobre los Derechos del Niño: retos pendientes. UNICEF España, www.unicef.es)

UNICEF analiza en su informe la aplicación de la CDN tomando como referencia las observaciones que el Comité de los Derechos del Niño ha hecho a España en su reciente evaluación. El Comité es el órgano de expertos independientes, amparado por Naciones Unidas, que supervisa la aplicación de la Convención. Desde que España la ratificó, el Comité ha efectuado tres evaluaciones a nuestro país, la última el pasado año.

Avances y desafíos pendientes

En los 20 años que han transcurrido desde que la CDN entró en vigor en nuestro país, se han producido cambios importantes para la infancia como, por ejemplo, reformas de la legislación para adaptarla a la Convención, cambios en los sistemas de protección de los menores, en el ámbito educativo, en el judicial o en la planificación estratégica de los temas de infancia (destacamos la aprobación del primer Plan Estratégico Nacional de Infancia y Adolescencia 2006-2009).

Sin embargo, para garantizar plenamente los derechos de la infancia, España aún tiene que afrontar importantes desafíos, como la dotación de recursos para la infancia, resolver la falta de coherencia en la aplicación de planes y normativas entre las distintas administraciones y afrontar la persistencia de problemas relacionados con la inequidad, la exclusión social y la vulnerabilidad de algunos grupos.

Motivos concretos de preocupación

Aún existen barreras (no legales, pero sí en la práctica) para el acceso de los hijos de inmigrantes en situación irregular a los servicios de salud y educación.

En el ámbito educativo, a pesar de los importantes avances en la escolarización universal y gratuita a partir de los tres años, España presenta unos indicadores muy preocupantes en aspectos clave como el rendimiento y el fracaso escolar. También es necesario avanzar en la participación de niños y adolescentes en los centros escolares.

En el ámbito sanitario preocupa la salud de los adolescentes (en lo que respecta a la obesidad y el abuso de sustancias nocivas), la salud mental infantil (en los últimos años ha aumentado la prescripción de medicamentos a niños con déficit de atención e hiperactividad) y las necesidades de los niños con algún tipo de discapacidad.

El informe de UNICEF hace también referencia a las denuncias que se han producido por la situación de los niños y niñas con problemas de conducta en centros de menores, sobre todo en relación a los centros privados financiados con fondos públicos.

En cuanto a las situaciones de abuso y explotación sexual, se han producido avances importantes como la elaboración del II Plan Nacional de Acción contra la Explotación Sexual de Niños y Adolescentes y el registro que permite a los cuerpos judiciales compartir datos sobre delincuentes sexuales. Sin embargo, en el lado negativo, hay que destacar el preocupante aumento de los casos de pornografía infantil y abuso sexual relacionados con Internet.

Mención especial merecen los menores extranjeros no acompañados que llegan a nuestro país. Preocupan, entre otras cuestiones, la falta de garantías en los procesos de repatriación, la falta de unas condiciones adecuadas en algunos centros de acogida de emergencia de Canarias y Ceuta y los retrasos en proporcionar a estos menores el permiso de residencia al que tienen derecho.

España es uno de los países con un nivel más elevado de adopciones internacionales. Se recomienda que se realicen sólo con los países que son parte del Convenio de la Haya sobre Adopción Internacional.

Un tema que asalta con cierta frecuencia los medios de comunicación es el de la justicia juvenil, generando una presión social para que se rebaje la edad penal en base a casos que, siendo graves, no dejan de ser puntuales. Se recomienda reducir las penas más duras, asegurar que se cumplen los estándares internacionales sobre la aplicación de la justicia a menores de edad, aplicar medidas orientadas a la reintegración y apoyar a las familias y a la comunidad de manera preventiva.

El informe hace hincapié en la necesidad de que las televisiones emitan suficientes programas para los menores y eviten los contenidos inapropiados en las horas en que la mayoría de los niños están viendo la televisión. En el ámbito de las comunicaciones, se pide también que se forme a niños y adultos en una navegación segura en Internet.

Se recomienda la aplicación de las medidas que aconseja el estudio de Naciones Unidas sobre Violencia contra los Niños y Niñas, en especial en lo que se refiere a prevención, sensibilización social, recuperación de las víctimas y participación de los menores. Se plantea también la conveniencia de aprobar una ley integral sobre violencia contra los niños, similar a la que existe sobre violencia de género.

Por último, una tarea pendiente es hacer realidad el derecho de los niños a ser escuchados en las decisiones que les afectan y a participar activamente en su entorno familiar y en el ámbito social.

Foto. UNICEF España.Pobreza infantil en España

UNICEF, que conoce de primera mano el dramatismo de la pobreza en los países del Sur, hace una aproximación en su informe a lo que significa ser pobre en un país desarrollado.

Ser un niño pobre en España –nos dice UNICEF– no significa necesariamente pasar hambre, pero sí tener más posibilidades de estar malnutrido; no significa no acceder a la educación pero sí tener dificultades para afrontar los gastos derivados de ella, tener más posibilidades de abandonar los estudios y no llegar a cursar estudios medios o superiores. Ser pobre no significa no tener un techo donde guarecerse pero sí habitar una vivienda hacinada en la que no existe un espacio para el estudio o la intimidad, o en la que el frío y las humedades pueden deteriorar la salud. Ser un niño pobre en España no significa no poder acudir al médico, pero sí tener problemas para pagar algunos tratamientos y acceder a prestaciones no contempladas en la sanidad pública.

Además, la pobreza puede afectar gravemente a las relaciones familiares y sociales. La falta de ingresos y la tensión que esa situación genera puede deteriorar las relaciones de los padres entre sí y con sus hijos, debilita las expectativas personales y profesionales de los niños y adolescentes y las de los adultos hacia ellos. La pobreza sitúa a los menores en situaciones de mayor riesgo de desprotección y, a su vez, hace más complicadas sus relaciones sociales generando, por ejemplo, sentimientos de inferioridad.

En España, casi dos millones de niños viven en hogares en riesgo de pobreza. Los factores que tienen un mayor peso son la composición del hogar y la situación laboral de los padres. Así, en los hogares monoparentales (normalmente con los hijos a cargo de una mujer) y en las familias con tres o más hijos se disparan las tasas de pobreza. De igual modo, en los hogares en los que ninguno de los adultos trabaja, el riesgo de pobreza se eleva.

Otros factores que también hacen especialmente vulnerables a los niños y niñas ante la pobreza son pertenecer a determinadas minorías, la escasa atención a la educación infantil entre cero y tres años (la demanda supera ampliamente la oferta) y el ser inmigrantes o hijos de inmigrantes. Por ejemplo, en 2006 el índice de pobreza en los hogares con niños nacidos en España era del 21,2%, mientras que ascendía al 52% en el caso de los menores nacidos fuera de la Unión Europea. Si se mira la pobreza severa, la diferencia es aún mayor.

Para luchar de manera efectiva contra la pobreza infantil, tan importantes son los recursos económicos como el diseño y planificación de las políticas sociales. Una de las principales causas del elevado índice de pobreza infantil en España es la escasez de políticas públicas y de medidas concretas para combatirla. El nivel de gasto público destinado a familia e infancia es uno de los más bajos de los países ricos. Una baja inversión que además consigue un escaso resultado en la reducción de la pobreza. De ahí la importancia del diseño y la planificación de las políticas sociales.

UNICEF España plantea algunos aspectos esenciales:

• Adoptar un Plan Nacional contra la pobreza infantil.
• Hacer de la pobreza infantil una prioridad.
• Coordinar las políticas y las estrategias entre las distintas administraciones.
• Ampliar la cobertura social y focalizarla en los más necesitados.
• Evaluar los resultados que se obtienen.

Algunas cifras sobre la infancia en España*
• 8.192.866 niños y niñas viven en España.
• Representan el 17,5% de la población.
• 971.479 niños y niñas son extranjeros.
• El origen más habitual de los menores extranjeros es Marruecos (18,7%), seguido de Rumania (14%) y Ecuador (10,2%).
• 20 de cada 100 niños nacidos en España tienen madre extranjera.
• Casi dos millones de niños y niñas viven en hogares en riesgo de pobreza.
• El 83,3% de los alumnos completa la Educación Primaria a los doce años.
• El 71,5% de alumnos se gradúa en ESO.
• El 27,6% de los niños y niñas de dos a diecisiete años tiene obesidad o sobrepeso.
• El 85,4% de los chicos y chicas de 15 a 18 años reconocen haber usado preservativo en su última relación sexual.
• 179 niños y niñas de cero a diecisiete años murieron en accidente de tráfico en 2008.
• El 56,2% de los menores de catorce a diecisiete años declaran haber consumido alcohol en los últimos 30 días.
• El 39,9% de los menores de 15 años ven la televisión al menos dos horas diarias entre semana.
• El 8,6 % de los menores de 15 años usan videojuegos, Internet o el ordenador por lo menos dos horas al día entre semana.
• El 40,1% de los menores entre once y dicisiete años leen libros por lo menos una vez a la semana.

* Selección de algunos de los datos e indicadores que recoge el informe de UNICEF España. Las fuentes y los años de referencia se pueden consultar en el informe.

Agenda para la acción

UNICEF España propone una docena de medidas que considera imprescindibles para impulsar la aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño en nuestro país:

1. Incorporar en el II Plan Nacional de Infancia y Adolescencia las recomendaciones del Comité de los Derechos del Niños, y definir metas y plazos.
2. Doblar la inversión en políticas sociales de infancia y familia.
3. Aprobar un Plan Nacional de lucha contra la pobreza infantil.
4. Incorporar un Informe de Impacto sobre la Infancia en todas las disposiciones y normativas, a semejanza del Informe de Impacto de Género que establece la Ley de Igualdad.
5. Crear un sistema permanente y homogéneo para la recogida de datos sobe la infancia.
6. Promover la participación infantil.
7. Abordar con urgencia el problema de la calidad educativa.
8. Incorporar en el Reglamento de Extranjería las recomendaciones del Comité de los Derechos del Niño dirigidas a garantizar el máximo respeto al interés superior del menor.
9. Crear un Consejo de Medios Audiovisuales que supervise la protección de la infancia y que tenga capacidad de sancionar.
10. Desarrollar normas vinculantes para la atención a menores con trastornos de conducta y en situaciones de dificultad social, garantizando el derecho de los menores a ser escuchados.
11. Garantizar el máximo respeto a los derechos del niño en los procesos de adopción internacional.
12. Elaborar una estrategia de infancia como parte de la política de cooperación internacional al desarrollo.

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