Está como dormido

luzenlaenfermedad-2.jpgRecorriendo las habitaciones del hospital, me encuentro con una cortina de color verde, que colgando desde el techo hasta el suelo, aísla una cama del resto de las de la dependencia donde me encuentro. Es la señal inequívoca de que alguien ha fallecido. Paso a este lugar así apartado del resto de la habitación y me encuentro con una mujer joven que está como petrificada. Su padre ha fallecido, su rostro de color pardo expresa que ya ha acabado su caminar entre nosotros. Acompaño a esta mujer en el dolor y cuando voy a plantearle el orar por su padre, el tropel de familiares que entran en el lugar me indica que allí estoy de sobra. Si ellos lo desean, pueden pedir mi presencia pero allí yo veo que no soy nadie; sobro claramente.

Una de las chicas allí presentes sale al pasillo, a encontrarse con nuevos familiares que van llegando, y le dice a una mujer que llega en ese momento que “está como dormido, igual que si estuviera dormido” ¡Qué barbaridad! El tema de la muerte nos sobrepasa, y por eso se usan frases de este tipo, que no llegan a calmar nada, en un intento de aclarar aguas oscuras que nada puede aclarar.

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