Dios* en nuestra vida cotidiana

iglesia4-5.jpgEn nuestra vida diaria, en nuestros cuerpos, en nuestras emociones, preocupaciones y esperanzas, Dios*s se quiere hacer presente en toda la Naturaleza, de la que también nosotros/as formamos parte. Hacerse presente en nuestra cotidianidad, va más allá de conocerle desde la Teología; significa también re-conocerle en nosotras/os con su fuerza transformadora; identificar ese aliento que nos conduce hacia la opción por nosotras/os mismos, como sujetos activos promotores del cambio. Esta opción, nos acompaña irremediablemente también a optar por nuestro prójimo (toda aquella persona, minoría sin derechos, sin palabras, sin reconocimiento social), y luego, desde la confianza adquirida en Aquel que nos ama, dejarnos “sanar por esa presencia”. Estoy reproduciendo las palabras que a través de nuestra profesora de la Escuela, Lucía Carbonell, me han acercado a las Teologías Africanas, Asiáticas y Latinoamericana.

Teólogas africanas

Las teólogas africanas, concretamente, que se llaman a sí mismas, “comprometidas” (Concernid African Women Theologians), nos podrían hacer reflexionar sobre nuestra identidad de compromiso social y nuestro compromiso de fe. Reconozco que durante el estudio de estas autoras (la punta del iceberg de un amplio listado de mujeres) han vuelto a tambalearse todos los cimientos de mi teología occidentalizada. Afortunadamente, me ha sido permitido el acceso a esta sabiduría de mujeres, a esta experiencia compartida que me reafirma en mi deseo de conocerle, reconocerle, hacerle conocer y amar. ¿Dónde descubro la presencia de Dios* en mi vida cotidiana? ¿Y en mi prójimo? ¿En qué contextos debería hacerle más presente? ¿Cómo materializo en mi vida, mi opción por mí mismo/a, por mi prójimo, por mi esperanza transformadora de mi mundo?

Sentir la llamada de Dios*, independientemente de cuál sea su nombre, es una llamada enérgica, a la acción, al desafío de la voluntad y al entendimiento, elaborando una praxis liberadora como compromiso con la justicia, la vida y la libertad” (dicen las teólogas africanas O. Duyoye y M.A. Kanyoro en su obra “La decisión de ponerse en marcha”)

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