La huella del agua: más allá de la huella de carbono

Una vez que empezamos a familiarizarnos con la huella de carbono cuando adquirimos un producto, empezamos a cuestionarnos acerca de la huella del agua: ¿qué cantidad de agua se ha usado para producirlo?

Ante el calentamiento global que estamos viviendo, los expertos se han puesto de acuerdo en que una de sus causas fundamentales es la emisión de gases de efecto invernadero. En la actualidad, la emisión de CO2 es un indicador que ha trascendido el campo científico y usamos con cotidianeidad las personas de a pie. Las etiquetas con las letras que van desde la A hasta la G nos indican de manera gráfica cómo es el comportamiento de distintos objetos de la vida diaria tanto en su eficiencia energética como en sus emisiones de CO2: una bombilla, un electrodoméstico, un coche, una vivienda.

Una institución poco sospechosa de estar alineada con el movimiento ecologista como el Foro Económico Mundial, conocido como el Foro de Davos, en su Informe de los riesgos globales de 2016, nos alerta de una situación que cuenta con menos divulgación: la crisis del agua.

Elabora una gráfica en la que organiza los distintos riesgos planetarios según dos criterios: probabilidad de que ocurra e impacto en el caso de que ocurra. En el extremo de dicha gráfica se encuentran con mayor probabilidad y mayor impacto los efectos del cambio climático, las migraciones masivas (cuyos efectos apenas empezamos a percibir en nuestro continente) y la crisis del agua.

Efectos de la sequía en Echo Bay Marina en Nevada (EEUU).
Drought Echo Bay Marina, Nevada. Foto: James Marvin Phelps

Este último asunto tiene una visibilidad muy pequeña en nuestra sociedad. A pesar de que el ex vicepresidente del Banco Mundial, Ismail Serageldin, ya nos advirtió de que “si las guerras del siglo XX fueron por el petróleo, las del siglo XXI serán por el agua potable”.

El consumo doméstico de agua en España es de 150 litros por persona y día. Esto quiere decir que cada uno de nosotros gastamos 150 litros de agua en un día, 30 garrafas de cinco litros. Parece una cantidad desorbitada. Pero en esto, como en otras muchas cuestiones, hay una tremenda desigualdad a nivel mundial. Un habitante de Estados Unidos consume 300 litros de agua cada día, mientras que un habitante de la India gasta 25 litros. Aquí tenemos un interesante ámbito en el que cuestionarnos y ajustar nuestros hábitos de consumo. Además de que la tecnología existente para ahorrar agua sin perder calidad es muy barata y los períodos de amortización de las inversiones son muy cortos. Merece la pena desde cualquier punto de vista.

Pero aún podemos ir más allá y fijarnos en la huella del agua, al igual que lo estamos empezando a hacer con la huella de carbono. La pregunta es: ¿qué cantidad de agua se necesita para elaborar un producto?

Si investigamos un poco, descubrimos que se necesitan, para un kilo de patatas 130 litros de agua y para un kilo de arroz, 2.500 litros; para un kilo de queso, 5.000 litros de agua y para un kilo de mantequilla, 18.000 litros; para un kilo de pollo, 4.000 litros de agua y para un kilo de ternera, 15.000 litros; para una camiseta de algodón, 3.000 litros y para una hoja de papel A4, diez litros.

No es lo mismo, desde el punto de vista de los escasos recursos hídricos del planeta, el consumo de los distintos alimentos y productos. Tenemos que aprender, como los niños recién nacidos, que el mundo en el que vivimos no dispone de recursos ilimitados para satisfacer nuestros caprichos.

Todavía queda un largo recorrido para que la huella del agua se establezca como indicador a nivel social con un calado similar al que gozan hoy las emisiones de CO2. Pero seguro que no tardamos en ver en la información que nos facilitan los fabricantes, junto a la etiqueta energética, otra etiqueta que nos dé noticia de la cantidad de agua que ha sido necesaria para elaborar aquello que me estoy planteando adquirir. Ojalá me ayude a poder tomar una decisión más acorde con mis principios.

Más información: The Global Risks Report 2016 http://reports.weforum.org/global-risks-2016/

@jorgegallegoST

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