Nunca más nuestro dinero a la mafia

La otra cara de Sicilia, menos conocida pero más testaruda, que desafía el “status quo” por un futuro más limpio, tiene la cara de unos 50 jóvenes y cientos de empresarios. Todo empezó una noche entre 7 amigos, en el verano del año 2004. Fantaseaban con la idea de abrir un bar de copas. De repente uno dijo: “¿Y si nos piden el pizzo?”. En Sicilia, la extorsión se llama así: pizzo. Es el sistema con el cual la mafia impone su “impuesto revolucionario” y controla el territorio. Al día siguiente, Palermo se levantó con muros, farolas y cabinas telefónicas llenas de estos adhesivos con borde de luto:

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Lo que está escrito significa: “UN PUEBLO ENTERO QUE PAGA EL PIZZO ES UN PUEBLO SIN DIGNIDAD”: todo un puñetazo en el estomago de quien tiene conciencia. Inesperadamente, la ciudad pareció levantarse y reaccionar. Alrededor de los chicos que pegaron los primeros adhesivos se juntaron progresivamente jóvenes que compartían la misma idea: mientras se siga pagando el pizzo, no seremos libres. Porque si mi panadero paga el pizzo, yo también, cuando compro el pan dejo una parte de mi dinero a la mafia, y me someto a ella. Así nació el comité Addiopizzo.

Desde aquella primera noche, se ha recorrido un largo camino en muchas ciudades sicilianas. Sobre todo, se ha establecido un sistema nuevo de lucha contra la mafia: el consumo crítico Addiopizzo. La campaña “Contra del pizzo, cambia tus compras” trata de crear un grupo de consumidores, en Palermo y en la provincia, dispuestos a apoyar a los comerciantes que se oponen a la extorsión y que, venciendo al miedo, denuncian a los que extorsionan.

En el 2005 se empezó a PREMIAR a los comerciantes que se rebelaban contra el pizzo, que era un modo de dar visibilidad y proteger a los “rebeldes”, que normalmente, en la soledad y anonimato, acaban chantajeados, atemorizados y a menudo matados por los mafiosos. La intención es la de crear un circuito de economía “limpia” y promover las denuncias colectivas, el único modo de no hacerse asesinar. ¡No violencia pura! En un año 100 empresas se unieron a la campaña, hoy son más de 400.

haciaunaeconomiadejusticia.jpgCiertamente las dificultades no son pocas, pero el entusiasmo puede romper el muro del (culpable) escepticismo. Ya han organizado cientos de encuentros en las escuelas, congresos en la universidad de Palermo (que desde el 2006 exenta de las tasas de inscripción a los hijos de mafiosos que denuncian al racket), y una vez al año la Feria de las empresas “Pizzo-free”: panaderías, carnicerías, librerías, bares, pescaderías, ferreterías, agencias de viajes, asociaciones deportivas, hoteles, farmacias, doctores, arquitectos, granjas, funerarias, discotecas, papelerías…

En www.addiopizzo.org encontráis la lista entera de los “rebeldes”. Tú también, aunque no vivas en Italia, puedes expresar tu solidaridad con la campaña, dejando un mensaje, incluso en tu idioma.

merchemas@fastwebnet.it

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