La verdad y la disputa por el futuro, vista desde 2020

Las elecciones americanas de noviembre de 2020 van a pasar a la historia. Esperemos que lo hagan porque cayó en estruendo un líder agitador ultranacionalista.

Pero son muchas otras cosas las que han caído visiblemente, aunque ya llevamos años viéndolo. La primera es el valor de la verdad, que Trump desprecia a diario –haciendo de su comportamiento un ejemplo. Señalaba Manuela Carmena, ex alcaldesa de Madrid, hace un año en la Feria del Libro su sorpresa ante el uso reiterado de la mentira como arma política. Tengo la sensación de que si bien siempre estuvo ahí, hoy se ha agudizado. Es la verdad la que parece haber dejado de existir, y quienes antes nos ayudaban a diferenciar la verdad de la interpretación exponiendo los hechos, que eran los medios y los periodistas, hoy se encuentran inmersos en una lucha imposible.

Doy por hecho que la estrategia de salida de Mr. Trump es un plan cuidadoso: desacreditar el resultado electoral para volver a presentarse al grito de “me robaron las elecciones”… Lo inquietante es que una gran parte de sus votantes (un 70% según las encuestas) le creen sin dudarlo. Los hechos y las pruebas no importan, todo parece depender del cristal con que se mire. Pero esto no es nuevo.

Tras el terrorífico atentado del 11M de 2004 en Madrid, desde el Gobierno mismo se alentó una autoría falsa con motivos electorales, que algunos medios y periodistas han defendido contra toda evidencia durante largos años. Ese es mi recuerdo más nítido de las realidades paralelas emergiendo. Porque esa destitución del valor de la verdad va más allá de la interpretación política de los hechos, algo consustancial a la humanidad.

Este mundo de verdades paralelas en el que vivimos hace fundamentales las visiones independientes, aunque sean más complicadas, pues quedan enterradas por visiones partidistas abrumadoramente seguidas. El espacio para la verdad se nos escapa entre los dedos, pero necesitamos rescatarla. Alandar ha sido siempre un espacio independiente en el que sus colaboradores nos hemos expresado con plena libertad tratando de exponer y explicar cosas con pasión, pero también con veracidad.

La “guerra por las diferentes verdades” es en realidad la expresión de un mundo dividido entre la añoranza de lo viejo y la explosión de lo nuevo. Vivimos una transición desde hegemonías de siglos de duración del poder occidental, la raza blanca sobre el resto, de los hombres sobre las mujeres y del cristianismo sobre el resto de confesiones religiosas. Esa hegemonía está cambiando, sin duda, hacia un mayor equilibrio entre Oriente (Asia) y Occidente, entre las diferentes razas, entre las mujeres y los hombres y entre las diversas religiones.

A estas transiciones se une la llamada gran transición de la economía y el modo de vida a la que estamos obligados por los profundos impactos ambientales producidos por el ser humano: industrialización, energías fósiles, sobreexplotación y ataque a la biodiversidad… En tratar de modelar estas transiciones, comprenderlas y buscar la humanidad y la justicia social, y también la denuncia necesaria de las injusticias, casi siempre encontraremos a Alandar.

El signo de los tiempos es la polarización y dos visiones enfrentadas de un mismo mundo. El valor de los hechos y la verdad necesita también ser recuperado para que los debates sobre nuestro futuro como humanidad no sean cada vez menos comprensibles y más virulentos. El choque de las civilizaciones de Huntington es hoy interno en cada país. Publicaciones libres e independientes como Alandar tienen mucho más que aportar a la sociedad frente a estas brechas de lo que podría pensarse a priori.

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