Por fin

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Cuando este número de alandar está entrando en la imprenta miles de personas están acampadas en la Puerta del Sol y en otras muchas plazas para pedir democracia, derechos y el fin de la precariedad. En la redacción de la revista tenemos la seguridad de que allí seguirán cuando nuestros suscriptores y suscriptoras lean estas páginas. Y esperamos poder seguir hablando de este movimiento primaveral muchos meses más allá de la primavera.

Son muchos los lemas que se han escrito estos días, con esa creatividad chispeante que estaba aletargada y ha brotado imparable. Poesías urbanas en pancartas, cartones y hojas de colores. “Hemos sido hijos de la comodidad, pero no seremos padres del conformismo”, rezaba uno de ellos. Porque el abotargamiento y la pasividad se han acabado en el alma de las personas que hoy habitan las plazas.

Por fin hay movilización, por fin jóvenes y no tan jóvenes hemos reunido fuerzas para salir a la calle y hacer visible que este sistema no es sostenible. Que no lo queremos y no lo aguantamos más.

Sin embargo, el efecto de este movimiento en las pasadas elecciones del 22 de mayo es aún difícil de valorar y puede ser, a priori, decepcionante. El azul tiñe el mapa, la derecha y el modelo neoliberal se extienden de manera (aparentemente) imparable. Está claro que un movimiento espontáneo, precario, asambleario y pacífico no puede cambiar el mundo de la noche a la mañana, como si este fuera un calcetín. Nuestro mundo es más complicado que todo eso.

Pero el poder ha dudado, aunque solo haya sido por unos segundos, de su propia capacidad para mantener el control. La gente también, aunque solo haya sido por unos segundos, ha visto un futuro que le gustaba. Solo por estas dos cosas, todo esto está mereciendo la pena.

Todavía estamos a tiempo de que este movimiento no se quede en un inesperado brote primaveral. Toca seguir expresando el malestar social acumulado y organizar, con creatividad y sin dogmatismos, respuestas colectivas a las necesidades comunes de todos y todas.

Desde esta pequeña revista queremos también, de forma decidida, ser parte de ello porque, como dice el salmo, “aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, por que tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan”. Nos vemos en los premios alandar para seguir soñando y para seguir construyendo una #democraciarealya y un #cristianismorealya.

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