No hay excusa que valga, por mucho que no sean pocos los que intenten ofrecérsela. Que si hay que escuchar todo el vídeo, que si realmente quería decir otra cosa, que si fue un lapsus, que si es que no dejar de ser un señor mayor de 80 años y bastante hace… Nos referimos, por supuesto, a la desafortunada expresión del papa Francisco en sus palabras de apertura de la reciente cumbre sobre los abusos dentro de la Iglesia celebrada en el Vaticano.

Como en las páginas interiores de este número analizamos lo que ha dado de sí la cumbre, nos permitimos en este editorial detenernos en la dichosa frase. Lo hacemos porque consideramos que no es una cuestión menor y por la desazón grande que ha generado en varias de las personas que formamos esta revista.

Dijo Francisco que “todo feminismo acaba siendo un machismo con falda”. Y no, Su Santidad, claro que no es así. Evidentemente esa reducción al absurdo de una realidad tan amplia y viva no es cierta y hace mucho daño. No sólo porque sigue habiendo quien espera de un papa al que llaman progresista discursos más valientes (o al menos no de menosprecio) a este respecto sino porque se le regala un mantra a los machistas que les justifica su machismo. “Lo ha dicho el papa”, podrán decir los ultras de HazteOir a bordo de su nuevo y denigrante autobús.

Y no nos valen los “lapsus”, ni “la edad”, ni los “bastante hace”. A José Luis Sampedro jamás le escuchamos decir nada ni medio parecido y murió con 96 años. Si necesita saber lo que son auténticos machistas con falda sólo tiene que pasear por su pequeño Estado.