Hace más de 40 años un grupo de personas vinculadas a distintas comunidades de base comenzaron a buscar una manera de sentirse parte de algo común. Y fundaron Alandar. Para pensar y ayudar a pensar sobre cómo contribuir a una Iglesia, una sociedad, una cultura, más abiertas.
La revista siempre fue, y sigue siendo, un proyecto humilde, con pocos recursos, pero con entusiasmo y entrega de las personas que aportaban tiempo y creatividad. Es un éxito colectivo de perseverancia, generosidad, inteligencia colectiva y contagio a humoristas gráficos, a columnistas y firmas de gran calidad. El archivo histórico con originales de viñetas, ilustraciones, fotomontajes, telenovelas, secciones de humor… es tan potente, que la exposición Compromiso, esperanza y humor (en el espacio O Lumen de Madrid hasta el 18 de julio) sólo ha podido recoger algunas de las piezas más destacadas. Un recorrido por los 42 años de la revista, que además da cuenta de la evolución (o involución) de la Iglesia y del mundo. De hecho, invitamos a las lectoras a explorar la obra expuesta y sorprenderse con la vigencia de las miradas, de las críticas, de los temas que Alandar lanzaba a la comunidad para mejorar como sociedad. Debates necesarios y que siguen pendientes: abusos, el papel de la mujer en la Iglesia, laicos, jerarquía sin privilegios, violencia de género, derechos en el colectivo LGTBIQ+…
Los Premios Alandar han tratado –y tratan- de reconocer la labor de pioneras y colectivos por una Iglesia y sociedades más inclusivas y diversas. Imposible citarlos todos. Difícil dejar algunos nombres en el tintero: Nicolás Castellanos, Pedro Casaldáliga, Antonio Fraguas «Forges», Mary Salas, Andalucía Acoge, ECOE, Julio Lois, José María Diez-Alegría, Julián Ríos, AEDENAT, Concha López Vidal, Foro GOGOA, Campaña Ropa Limpia, Arcadi Oliveres, Movimiento de los Sin Tierra, Mari Patxi Ayerra, MOCEOP, Parroquia San Carlos Borromeo, Mujeres de Negro, Pepa Torres y Ferrocarril Clandestino, HOAC, Juan Martín Velasco, María José Arana, PRODEIN, Caminando Fronteras, Mesa en Defensa de la Sanidad Publica de Madrid – Marea Blanca, Comunidad Sant Egidio, Proactiva Open Arms, Patuca Fernández Vicens, Yayo Herrero, Juan Cuatrecasas, Infancia Robada, Territorio Doméstico, Revuelta de Mujeres en la Iglesia, Proyecto Repara, Centre Delàs, Museo Situado, UNRWA, Asociación de Teólogas Españolas y así hasta completar más de cuatro décadas de rostros que son testimonio del compromiso de la revista con estos asuntos.
Las personas responsables de que la revista se haya editado todas estas décadas, de manera ininterrumpida, entendieron que el humor, la sátira, eran expresiones fundamentales para una democracia. Permiten una crítica y cuestionamientos del poder, con creatividad, imprescindibles para la participación ciudadana y la reflexión crítica sobre la sociedad y el espacio público. Son poderosas herramientas para la libertad de expresión, permitiendo a los ciudadanos expresarse, incluso –especialmente- hacia figuras de autoridad, sin temor a represalias. Siempre realizadas de forma constructiva y respetuosa.
Esta exposición sirve de homenaje a centenares de personas que se pusieron a caminar para conseguir cosas que, en principio, parecían imposibles. Con el compromiso de insuflar esperanza, que fomenta la resiliencia y la perseverancia, frente a la incertidumbre que en el momento actual brota a raudales en los ámbitos de política nacional e internacional.
La sátira, el humor gráfico, con ilustraciones de artistas de la talla de José Luis Cortés, Quirós, Partido, Javier Prat, José Julio Sánchez o Saltés, y la música de grupos y cantautores premiados por Alandar están siendo los ejes de Compromiso, esperanza y humor; en el concierto celebrado el pasado día 25 pudimos disfrutar del arte de algunos de ellos: Migueli (1994), Siro López (1996), Luis Guitarra (2006), Anawin (2010), Rafa Sánchez (2012), Ainkarem (2015). Esta retrospectiva nos permite ver cómo la revista es el sostén de decenas de comunidades cristianas ante la orfandad de medios críticos que aporten reflexión y miradas de asociaciones y comunidades que están con los excluidos, en el centro de la Buena Nueva. Y redoblar ese compromiso de denuncia profética
