Sólo resucito yo, si resucitaran ellos…

prisma1.jpg¿Por qué me miras tan serio, Nazareno?
Ya has salido del sepulcro,
Ya no estás entre los muertos…
Tienes todas las galaxias, el cosmos es tuyo entero,
eres el Alfa y Omega,
todo se hizo por Ti; y sin Ti nada fue hecho…
Tú eres el Hijo de Dios: en el principio era el Verbo…
¿Por qué me miras así?
¿Qué más quieres, Cristo Bueno?

“Es que Yo no entiendo nada,

 me dices en el silencio-,
después ya de dos mil años, todo parece aquel tiempo:
los templos, las catedrales, los báculos y el incienso…,
sumos sacerdotes, ritos, todo vacío por dentro;
las mitras, las filacterias, los incontables preceptos;
las condenas y censuras, los silencios y los miedos…
La libertad y el amor, ¿dónde están que no los veo?
Mi Pascua es “Buena Noticia” para pobres y extranjeros…,
Yo me quedé en los impuros:
leprosos, samaritanos, recaudadores de impuestos,
los mendigos, prostitutas, los enfermos…
Yo era todo “compasión”:
me temblaban las entrañas
al ver tanto sufrimiento…
No me hice sacerdote, fui seglar: un carpintero…,
no fui Papa ni Arzobispo,
no usé anillo ni alzacuellos…
¿Queréis saber quién soy Yo?
Lo leéis en Filipenses: Yo soy uno de los vuestros,
“uno de tantos” soy Yo, un hermano, un compañero…,
Yo soy el “hijo del hombre”,
que hoy tiene “sida” en su cuerpo…,
soy un pobre prisionero, soy un anciano olvidado,
y soy un niñito hambriento…

Soy también la prostituta y la mujer maltratada,
tan llenas de sufrimiento…,
soy una persona en paro, muy preocupada por dentro…
Y ahora soy todos los negros que se suben en “cayucos”,
muertos de hambre y de miedo,
buscando la “dignidad” del trabajo y del sustento…
Yavhé dijo a vuestros padres:
“Quiero que se acabe el hambre,
quiero que rompáis los cepos:
¡al esclavo, libertad! ¡Este ayuno es el que quiero…!
Yo quiero misericordia
con las viudas y huérfanos…”

prisma2.jpgSon palabras de mi Padre, tenedlas en el recuerdo:
Sólo pecan contra Dios los que crean sufrimiento,
los que no aman a los pobres, a mis hijos más pequeños:
me lo estáis haciendo a Mí, todo lo que hagáis a ellos…,
porque ya hace dos mil años
que me hice los vuestros…
¡Que os améis unos a otros,
no tengo Yo otro evangelio…!,
sobre todo a los que sufren, los que están “crucificados”:
ancianos, pobres y enfermos,
encarcelados, con hambre,
y emigrantes en pateras medio muertos…

En esta Pascua, hijos míos,
¡sólo resucito Yo, si resucitaran ellos…”

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