Construir en momentos difíciles

  • por

Ese es el reto al que nos enfrentamos al tratar de mantener una orientación clara hacia la transformación social en medio de una situación muy difícil para millones de personas en nuestro entorno más cercano. Es difícil mirar hacia el futuro cuando lo que estamos viviendo es esencialmente un retroceso en el proceso que creíamos de mejora social continua –así había sido en los últimos treinta años. Los momentos de shock como el que estamos atravesando nos invitan a pensar en recuperar lo que teníamos.

Pero la “sociedad anterior” no era ideal: es más, hemos criticado fuertemente nuestros patrones de vida, de consumo, depredadores del entorno y muy individualistas, aunque ahora, sobre todo por el lado del desempleo, vivimos ante algo que podríamos describir como un gran vértigo social. Y el reflejo inmediato es desear volver a lo anterior, con todos sus defectos, sus problemas, sus excesos, pero también su relativa seguridad.

Es más difícil pensar en construir hacia el futuro con esa mezcla de vértigo y pena en el cuerpo. Pero es el único camino para avanzar hacia una sociedad mejor: lo necesitamos más que nunca, ya que sigue habiendo excesos, crecen más que nunca la desigualdad y las injusticias… y cada vez somos más las personas que pasamos de vivir en una zona de relativa “seguridad” a un estado de “vulnerabilidad” e “incertidumbre” ante el futuro.

Y ante esta mezcla de pena y vértigo, ¿por dónde podemos empezar a construir?

En primer lugar recobrando nuestra lectura crítica de la sociedad anterior; para aunar la pena por lo que no volverá con el reconocimiento de lo que no funcionaba y no estaba bien, eso que ahora tenemos la oportunidad de cambiar. Creo que no se trata de construir un imaginario de transformación social desde cero, sino a partir tantos elementos que ya teníamos antes.

En segundo lugar, recobrar los principios y valores básicos ante un escenario de escasez y de limitaciones: valorar más el tiempo, los afectos, a las personas. Cuidar el entorno humano y ambiental cercano, compartir y comprometernos más. Sacar lo máximo de nuestra sensibilidad a la hora de mirar alrededor. Ante situaciones críticas a veces el instinto nos pide ni mirar, distanciarnos. Éste, al revés, es el tiempo de mirar a fondo lo que sucede y buscar nuestra forma de comprometernos y contribuir a generar algo nuevo, de ponernos al lado de las personas que peor lo están pasando.

Y también debemos construir alternativas, revisar las ideas y propuestas que en tiempos de abundancia podían encontrar espacio para realizarse por existir excedente de recursos públicos o privados, aquellas cosas que nos tenían tan ocupados haciendo y haciendo. Ahora es vital construir un nuevo imaginario de cómo debería ser una sociedad más justa y de cómo podemos avanzar hacia ella con las restricciones actuales. Con ideas creativas que van desde las propuestas políticas de actuación en campos clásicos como los derechos sociales básicos, la cooperación al desarrollo y, en general, la gestión de lo público. Pero también con iniciativas prácticas construidas desde la sociedad civil, sin esperar que todo venga dado por un estado cuyo papel hay que reafirmar y defender, pero que tiene menos recursos y márgenes de actuación hoy. Y en esa construcción de alternativas, más vale que evitemos el dogmatismo para conseguir dar de verdad un paso hacia delante.

En medio de la pena por lo que se acaba y del vértigo por lo que parece llegar, es vital revisar nuestros imaginarios, poner nuestros mejores valores en la primera línea y avanzar con creatividad y sin dogmatismos en busca de alternativas desde la sociedad civil.

Últimas entradas de Colaboración (ver todo)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.