Red Alert o cómo Facebook y WhatsApp se convierten en una herramienta para ayudar a los refugiados

Las imágenes que vemos por televisión o las noticias que oímos (y no escuchamos) sin que apenas tengamos tiempo de digerirlas, no nos pasan desapercibidas. Consciente o inconscientemente tomamos partido. Podemos seguir sentados en nuestro rinconcito de confort o levantarnos y tomar partido.

Rober Astorgano ha captado con su cámara la desesperación de Idomeni. Foto. Fotomovimiento

Rober Astorgano ha captado con su cámara la desesperación de Idomeni. Foto. Fotomovimiento

Supongo que esta y muchas otras cuestiones se le vinieron a la cabeza a Ángeles y a todas las personas que le ayudan antes de embarcarse en la aventura que ahora centra gran parte de su tiempo libre. Esta profesora de Vigo especializada en altas capacidades puso en marcha, hace ahora justo un año, una iniciativa -cuando menos- original centrada en ayudar a los refugiados que no tienen más remedio que salir huyendo de sus casas a causa de la guerra. “Seguía el conflicto Sirio con el espanto de las atrocidades cometidas por el Daesh desde hace cuatro años; pero fue el pasado abril cuando empecé a mascullar la idea de hacer algo más. A finales de mayo puse en marcha una copia de una iniciativa ya extendida por Europa, con la ingenua idea de que los refugiados llegarían pronto España. Así nació «Refugees Welcome Galicia» centrada en tres líneas de actuación: crear una red de apoyo ciudadano local para cuando llegasen, ganar visibilidad haciendo colectas y envíos (inicialmente humanitarios) y realizar tareas de divulgación y concienciación”.

Sin embargo tras este primer proyecto frustrado debido a la pasividad de España con respecto al drama de los refugiados sirios (recordemos que, de los 16.000 refugiados que iban a ser acogidos por nuestro país, hasta el día de hoy sólo han llegado 18) Ángeles, lejos de rendirse, dio una “vuelta de tuerca” a su idea que barajase y tuviese en cuenta el hándicap de la distancia y la falta de tiempo personal. Así es como nace Red Alert Refugiados que, como ella misma nos cuenta, es “una agrupación espontánea e independiente de personas que, desde diferentes zonas y países intentan ayudar en la actual crisis humanitaria de los refugiados”.

[quote_right]Si remamos entre todos, nadie se ahoga. Todos podemos hacer algo.[/quote_right]Dicho de otro modo, Ángeles ideó una red de soporte on line para los refugiados. Gracias a redes sociales como Facebook o WhatsApp, Ángeles y sus más  4.000 “antenas parabólicas” desplegadas actualmente por todo el mapa tratan de coordinar la ayuda y atender las necesidades y urgencias de sirios, iraquíes y kurdos, entre otros, en las distintas etapas de sus viajes: atrapados en sus países en guerra, itinerantes en Turquía o Alemania, navegantes por el Egeo o asentados en algún país europeo. “Mi contacto con ellos comenzó a través de Facebook. Yo seguía páginas relacionadas con la guerra y, por los comentarios, te agradecían el apoyo y se preguntaban qué podrían hacer ellos. Muchos refugiados que viven ahora en Europa querían ser participes de este proyecto y ayudar a sus propias familias en itinerancia y en proceso de convertirse en refugiados. Es así como que creé con ellos una plataforma de WhatsApp: Spanish Arab Rescue Team”. En un primer momento, Ángeles dividió sus tareas por habilidades y profesiones. “Ya entonces teníamos ingenieros que nos ayudaban con las telecomunicaciones o profesores que hacían labores de traducción”.

Desde ese momento, los distintos grupos de  WhatsApp no han hecho más que crecer y lo que empezó siendo un grupo de diez personas refugiadas coordinadas por Ángeles se ha convertido en un grupo de más de 4000. Todos ellos se dividen según las nacionalidades, profesiones o equipos de trabajo.  “En cada grupo hay una serie de personas de mi máxima confianza que coordinan las acciones particulares de las personas que lo forman después de tomar las decisiones en un grupo central de coordinación”. En cualquier caso, como nos cuenta Ángeles,  se trata de  “un equipo increíble y muy activo que conoce de primera mano la realidad de los refugiados contada por ellos mismos. Todos aportamos ideas y creamos iniciativas para conseguir un objetivo común: dar cobertura a los refugiados y que se conozca la realidad de estas personas que buscan salvar su vida de una guerra”. Por ello, su trabajo diario con los refugiados varía en función del momento, de las urgencias y del caso que hayan recibido. Tras un año en funcionamiento han ayudado con la tramitación de papeles, han realizado trabajos de traducción y han hecho donativos de todo tipo. Quizá el ejemplo más curioso es la ayuda que proporciona un capitán de la marina mercante. Mohammed, que así es como se llama, facilita a Red Alert diferentes climogramas y previsiones sobre el estado del mar Egeo. “Gracias a él dividimos el Egeo en parcelas y rutas para localizar, en tiempo récord, los botes en los que llegan los refugiados y poder avisarles del estado del mar. Desde que Mohammed colabora con nosotros hemos reducido la siniestralidad en un 80%”. Sin embargo, como remarca Ángeles, uno de los trabajos más importantes es darles apoyo moral, escucharlos y trasmitirles que no están solos. “Inevitablemente quise facilitar la retroalimentación y que nuestra gente conociese la realidad de los refugiados contada por ellos mismos, así que las personas de mi máxima confianza están absolutamente integradas y en constante amistad con mis voluntarios españoles”.

[quote_left]Ángeles y sus más 4.000 “antenas parabólicas” desplegadas actualmente por todo el mapa tratan de coordinar la ayuda y atender las necesidades y urgencias de sirios, iraquíes y kurdos.[/quote_left]Sus mayores dificultades, como siempre ocurre en estos caso, es lidiar con los tramites burocráticos en momentos en los que las urgencias no entienden de papeles ni de plazos. Tampoco ha sido fácil tener que avisar a familias enteras que su deseado reencuentro tendrá que suspenderse, por el momento, debido al cierre de las fronteras o al vergonzoso acuerdo que recientemente han firmado Turquía y Europa. O vivir un naufragio en directo con la impotencia de saber que la guardia costera desoye las llamadas de socorro y que esa persona que te lo estaba contando finalmente muriese ahogada. “Nos gustaría, cómo no, ver una mayor implicación por parte de las autoridades y más colaboración”. Por eso, Ángeles nos anima a colaborar con pequeños granos de arena “porque hemos comprobado que, aportando cada uno un poquito, sí se pueden hacer grandes cosas. Si remamos entre todos, nadie se ahoga. Todos podemos hacer algo. Y vosotros podéis ayudar de muchas maneras: dándonos apoyo en las redes sociales, uniéndoos como voluntarios, colaborando en las campañas que lanzamos o realizando aportaciones económicas. Pero, sobre todo, no olvidándonos de unas personas que podríamos ser cualquiera de nosotros”.

La charla con Ángeles y parte de su equipo se tiene que ver repentinamente suspendida porque han recibido un caso al que tienen que darle la máxima prioridad. Por lo visto, una joven ha sido hospitalizada y necesitaban buscar un médico y un traductor con urgencia. Aun así creo que nos hemos dado cuenta de cómo, cuando realmente se quiere hacer algo, se puede hacer.

Las urgencias no entienden de papeles ni de plazos. Foto. Fotomovimiento

Las urgencias no entienden de papeles ni de plazos. Foto. Fotomovimiento

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