La editorial claretiana lanza un libro escrito a varias manos por distintos periodistas del ámbito creyente para reflexionar en torno a lo que ha supuesto la pandemia y aquello que está por venir.

El editor, el claretiano Fernando Prado, ya en el prólogo de estas historias en tiempos de pandemia deja claro que, a raíz del miércoles de ceniza y con la preparación para la Pascua, «se nos pedirán cuentas del mal real que hicimos, del que aun pudiéndolo evitar no evitamos, o de no haber hecho todo el bien que pudimos hacer». Y tras los ecos de esas palabras en aquella homilía sobrevino el virus: «la Cuaresma se transformó inmediatamente en una verdadera cuarentena que puso patas arriba nuestras vidas y nuestras agendas. Una pandemia de dimensiones bíblicas nos había pillado, como a las vírgenes necias del Evangelio, desprovistos del aceite necesario», afirma. Y como resultado de tanta hiperactividad de los primeros días de confinamiento en redes móviles y medios digitales, tal vez como bálsamo ante tanta incertidumbre, miedo, fragilidad, surgió la idea de este libro. «Unas historias bien tejidas que pudieran encontrar motivaciones para afrontar la letal amenaza de la desesperanza que, como siempre, asoma en situaciones de crisis.”

Así que una treintena de periodistas se lanzan a aportar su visión y aportan reflexión y experiencias. Apelando incluso a esa esperanza como virtud teleogal y con un poso de que la epidemia de solidaridad y humanidad, reportar en el próximo, también haya venido para quedarse. Para que forme parte de la realidad que se fragüe cuando todo pase. Participan plumas como las de María Ángeles Fernández Muñoz, José Lorenzo, Faustino Catalina, Manuel María Bru, Cristina López Schlichting, Marta Santín, Antonio Pelayo, Irene Pozo o Jesús Bastante, Silvia Rozas, José Mª Brunet, José Manuel Vidal o Sara de la Torre, profesionales entregados a la información religiosa o con convicciones cristianas, intergeneracionales, en medios con líneas editoriales plurales, con visiones distintas de la fe, pero con un hilo conductor “el rumor de Resurrección”.

En todas y cada una de las historias de este libro resuenan, discretamente, las palabras que sirven para unir a los seres humanos y sirvan para evitar el olvido. Esa es la pretensión de esta obra coral: “tomar nueva conciencia de esa gran fraternidad que nos une como seres humanos y ayudar a extraer, de lo que estamos viviendo, la consiguiente sabiduría. La historia es maestra de la vida y nos ayudará a no olvidar. No podemos olvidar. No debemos olvidar. No queremos olvidar”, como reza el prólogo.

Como escribe José Lorenzo, uno de los autores, en su relato, “hoy la esperanza se sigue comunicando de manera sencilla y por la gente sencilla. Nada contagia más que el testimonio. «La vida que no sirva, no sirve», acaba de decir el Papa en el Domingo de Ramos más raro de nuestras vidas”.

Un ejemplo para una sociedad sacudida en su prepotencia humana, falible, frágil y que al mismo tiempo es capaz de emocionarse con el testimonio de los heraldos en primera línea para doblegar la pandemia: personal de hospitales, residencias y supermercados, reconociendo  su entrega. El amor que afortunadamente es también es contagio.

Desde mediados del pasado mes de abril la obra está también en la librerías con un fin solidario. Las ventas irán destinadas a la gran labor que realiza Cáritas tratando de dar respuesta a las necesidades de los más desguarnecidos, agravadas por la irrupción de la COVID-19. La Historia es maestra de vida y nos enseñará a no olvidar.