BALAS CONTRA LA INFANCIA. Crónica de niños y niñas que sobreviven en conflictos
Nuria Tesón (coordinadora)
Fernando García Arévalo
Lula Gómez
Patricia Simón
Hibai Arbide Aza
Libros.com 2024
Por Mª Teresa de Febrer

“Cada año miles de niños y niñas se ven atrapados en conflictos armados. Muchos acaban siendo víctimas de ataques indiscriminados contra la población civil, otros son asesinados mediante genocidios calculados. Muchos sufren violaciones, los efectos de la violencia sexual, la separación de sus familias y se ven obligados a formar parte de grupos armados”. Así comienza el prólogo de Balas contra la infancia que firma Raquel Martí, directora ejecutiva de UNRWA España (Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio).
Algunas de esas víctimas -Ana, Kostyantyn, Bohgan, Gabriela…- aportan sus testimonios y las atrocidades sufridas como consecuencia de conflictos armados que jalonan la historia de la (in)humanidad y de las atrocidades que no cesan.
Fernando García Arévalo nos relata los avatares de “Ana Pomares, la niña que se hizo mujer huyendo adulta hecha un ovillo”. Nacida en 1928, en Málaga, era una niña cuando la guerra trastocó su infancia a partir de los bombardeos de Málaga en agosto de 1936, ordenados por el general Franco. Ana y su familia iniciaron un “obligado funambulismo”, ella “hecha un ovillo” escondida en un automóvil. Ana, casi centenaria contó lo vivido en la Desbandá de Málaga y nunca pudo entender que muchas personas negaran la masacre que sufrieron por tierra, mar y aire hombres, mujeres, niños y niñas.
Fernando García Arévalo nos recuerda que hoy en el conflicto palestino-israelí las balas contra los niños y las niñas no cesan. “Gaza se ha convertido en el lugar más peligroso del mundo para la infancia” en palabras de Raquel Martí.
“Gaza se ha convertido en el lugar más peligroso del mundo para la infancia”
Hibai Arbide Aza lleva años escribiendo y comentando temas relacionados con las fronteras y la libertad de movimientos. En su relato titulado “Todo pasa en todas partes: Ucrania, Balcanes, Afganistán, Colombia, Níger” nos acerca los testimonios de niños y niñas de esos lugares cuyos padres han tenido que tomar una decisión muy difícil: dejar sus hogares, a veces en horas porque en muchos conflictos bélicos “las fronteras se cierran, la solidaridad se agota, la atención internacional se esfuma (…) y la libertad de movimientos desaparece del mapa” afirma.
Las causas pueden ser muy diversas para la huida: la invasión de Ucrania por parte de Rusia; las diferencias étnicas y religiosas en Afganistán; ser adolescente, mujer y púber son factores peligrosos en regiones de Colombia en conflicto; la búsqueda de medios para llevar una vida digna en un país como Níger.
Lula Gómez escribe su relato titulado “Infantes con la mirada de las mil yardas” contemplando una foto de Jersón (Ucrania) en la que se ve la ciudad destrozada por las bombas rusas. Esa instantánea fue tomada hace casi un siglo, pero es la misma que se puede tomar hoy porque en Jersón, desde hace más de dos años, las bombas rusas siembran destrucción y muerte.
Actualmente, las imágenes de conflictos armados las encontramos en todo el planeta y la periodista pone nombre a niños y niñas que los sufrieron: Tino, Okba, Claudia, Moussa, Juan…, testigos de guerras en yardas -en todo el mundo- y en la epidermis -en la piel de niños y niñas. Hoy, según datos de UNICEF, uno de cada cinco menores sufre hambre, miedo y las atrocidades de las balas, destaca Lula Gómez y nos pregunta: “¿Vamos a hacer algo?”
“Actualmente, uno de cada cinco menores sufre hambre, miedo y las atrocidades de las balas”
La coordinadora del libro, Nuria Tesón, titula su capítulo “La caja. Infancias confinadas en la Franja de Gaza” en el que detalla (páginas 141 a 207) los nombres de niños y niñas asesinados en esa región desde 2007 (Fuente: B’tselem) “Hoy, ahora, están matando a un menor en Gaza cada diez minutos. (…) ¡Qué impotencia!”.
Los datos referidos a Gaza empeoran día a día. Los niños y las niñas de Gaza están “enfermos de guerra”, una enfermedad cuyas secuelas se sufren toda la vida.
Casi el 90% de la población infantil de Gaza no sabe lo que es vivir en paz
El conflicto no se inició el 7 de octubre de 2023, sino que tiene sus raíces “en un acto colonial llevado a cabo hace más de un siglo”. Casi el 90% de la población infantil de Gaza no sabe lo que es vivir en paz.
Patricia Simón nos habla de “Los otros niños y niñas soldado”: los mareros de El Salvador, los niños y niñas reclutados por los grupos yihadistas, principalmente en Malí, República Democrática del Congo, Siria y Afganistán.
En el caso de El Salvador, Antonio relata cómo las maras se lo robaron todo a él y a su familia. Las pandillas siguen el esquema de cualquier milicia o ejército con un orden jerárquico para los niños, las niñas y las mujeres, “las soldado raso” que sólo deben obedecer y ser esclavas, también sexuales. Y “las maras no van a desaparecer mientras haya tanta pobreza”.
Asimismo, la pobreza en África constituye el terreno abonado para que aumente el número de niños soldados en las filas yihadistas.
La lectura de Balas contra la infancia deja un poso de impotencia, indignación y mucha tristeza porque los relatos cobijan historias de vida difícilmente calificables por el horror y desesperación que destilan, historias contadas por sus protagonistas, mejor dicho, contadas por las víctimas: niños y niñas.
Resulta difícil leer el libro sin realizar las pausas necesarias para encajar tanto dolor infantil y el de sus familias, para lanzar muchas preguntas sin respuesta, para renegar, en demasiadas páginas, de la condición inhumana de muchas personas. Sin duda, nos ayuda a reflexionar el lenguaje utilizado por autoras y autores: claro, cercano y sentido como si trataran de acompañar el dolor de tantas víctimas.
