El objetivo de mostrar la realidad a todo el mundo

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El fotógrafo Sebastião Salgado muestra a través de su cámara la realidad del ser humano. Durante los últimos cuarenta años, el fotógrafo Sebastião Salgado ha viajado por los cinco continentes siguiendo los pasos de una humanidad en constante cambio. Ha sido testigo de algunos de los acontecimientos más destacados de nuestra historia reciente: conflictos internacionales, hambrunas y éxodos. Ahora se ha embarcado en el descubrimiento de territorios vírgenes con flora y fauna salvaje y de paisajes grandiosos como parte de un gigantesco proyecto fotográfico que es un magnífico homenaje a la belleza de nuestro planeta. Juliano, el hijo de Sebastião Salgado, estuvo con él en sus últimos viajes y nos revela su vida y su obra junto con Wim Wenders, que también es fotógrafo.

Fue en el inicio de la década de los setenta -cuando Sebastião Salgado trabajaba para la Organización Internacional del Café y en diferentes proyectos del Banco Mundial- cuando tomo una decisión que marcaría su vida. Abandona su carrera para dedicarse a la fotografía, terreno al que llega relativamente tarde, de modo autodidacta y apoyado incondicionalmente por su mujer, Lélia Deluiz Wanick, que decidió compartir lo que sin duda suponía un riesgo elevadísimo para alguien sin apenas experiencia como fotógrafo.

Ya como fotógrafo comenzó su andadura profesional trabajando para la agencia Gamma con sede en París, uniéndose con posterioridad a Magnum Photos.

Entrando de lleno en la película y más para los neófitos en el mundo de la fotografía, puedo deciros que las imágenes transmiten de forma impactante todas y cada una de las situaciones que va narrando. La sal de la tierra nos acerca a situaciones similares a la construcción de las pirámides de Egipto (pero en la actualidad), como nos trasmite en sus fotografías más conocidas, realizadas en las minas de oro de Serra Pelada en Brasil, que son las que inician la película. Salgado nos muestra instantáneas de escenas paralelas y muy similares separadas por siglos. Sus fotografías, siempre en blanco y negro, tienen la capacidad de reflejar el orden de las personas dentro de la masificación más absoluta, así como rostros marcados por el sometimiento y la disciplina más extrema en cada paso.

También podemos disfrutar de fotografías de animales en situación extremas, dedicándole a cada instantánea mucha paciencia con climatología extrema y adaptándose a cada situación. Cuando fotografía tribus es capaz de atrapar gestos que trasmiten sentimientos cercanos, dentro de lo que podríamos considerar diferencias ancestrales.

Pero también es capaz de llevarnos al lado más oscuro del ser humano, a las situaciones más espeluznantes, cuando fotografía situaciones reales que suceden a menos de 24 horas de avión y que nos muestran el horror al que puede llegar la persona.

El brasileño tomó esta imagen en 1991 en el yacimiento de petróleo de Gran Burhan, en Kuwait, poco después de la primera Guerra del Golfo.Tragedias como la guerra civil de Angola, donde los portugueses se iban de la capital, Luanda y el ejército sudafricano entraba en la ciudad para matar a todo el mundo. Los medios de comunicación hacían llamamientos para abandonar la ciudad. Nadie quería ir allí y Sebastião allí estaba.

Conflicto tras conflicto allí estaba él, con un ferviente deseo: trasmitir al mundo un documento inspirador, siendo testigo presencial del lado más oscuro del ser humano en los conflictos del Congo, Angola, Yugoslavia o, especialmente, Ruanda.

Creo que, tras el visionado de imágenes, entendí con más fuerza una de las frases más célebres de Luther King “Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos como del estremecedor silencio de los bondadosos”. Creo que Salgado se ha ocupado sobradamente de mostrarnos a lo largo de su vida y jugándosela, sin duda, de lo que es capaz el ser humano.

Afortunadamente, nunca le ha pasado nada. Aceptó que hay un propósito en su vida, “mostrar la realidad a todo el mundo”.

La última parte del telefilm nos habla de su proyecto actual: una especie de conclusiones a las que ha llegado tras una vida absolutamente apasionante, el Instituto Terra (http://www.institutoterra.org/), una ONG fundada hace 15 años por Salgado y su esposa, Lélia Deluiz Wanick Salgado. Es su obra final y su legado.

El instituto recupera la vegetación nativa de la Mata Atlántica brasileña. Ya ha capacitado a más de 70.000 personas en reforestación y educación ambiental y realiza lo que muchos pensaron que era imposible: recuperar manantiales que se habían secado.

El más reciente de los 16 premios y títulos ganados por el instituto, el cual tiene a Lélia y Salgado como vicepresidenta y presidente respectivamente, fue el de Personalidad Ambiental de 2012, otorgado por la ONG World Wildlife Fund-Brasil.
Hoy día, el instituto tiene alrededor de 30 proyectos en más de 200 municipios en los estados de Minas Gerais y Espírito Santo.

Para finalizar, deciros que no cabe duda de que visionar el film es altamente recomendable, no deberíais perderos el testimonio directo de un hombre extraordinariamente humano.

pag21_cultura_cartel_web.jpgLa sal de la Tierra
Dirección: Wim Wenders y Juliano Ribeiro Salgado .
Reparto: Sebastião Salgado
Título en V.O: The Salt of the Earth
Nacionalidades: Brasil, Francia e Italia. Año: 2014
Fecha de estreno: 31 de octubre de 2014
Duración: 109 min. Género: Documental Color o en B/N: Color
Guión: Wim Wenders y Juliano Ribeiro Salgado
Fotografía: Hugo Barbier y Juliano Ribeiro Salgado

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