Votar en clave de Laudato Si’. Una llamada profética ante las elecciones europeas

Ante las próximas elecciones europeas, la doctrina social de la Iglesia nos llama a la reflexión y el pensamiento crítico, para ejercer nuestra ciudadanía de manera democrática y hacer incidencia política y social por el Bien Común.

Votar a quienes promuevan los derechos humanos, sociales y ambientales. Foto: Sheila Vilaseca

Ejercer un voto responsable no se limita a emitir nuestro voto en las urnas: debemos realizar un análisis crítico de los diversos programas y candidaturas presentadas y establecer un diálogo democrático para exigir el cumplimiento de políticas justas. Se trata de la labor del “profeta bíblico” que ejerce como abogado defensor de las causas de aquellos más desfavorecidos por la sociedad y que se compromete para evitar la “cultura del descarte” (Laudato Si’ 22).

Como escribe el Papa Francisco en Evangelii Gaudium (2013), “La política, aunque a menudo denigrada, sigue siendo una noble vocación y una de las más altas formas de caridad, en la medida en que busca el bien común”. Necesitamos estar convencidos de que la caridad “es el principio no sólo de las micro-relaciones (con amigos, con familiares o dentro de pequeños grupos) sino también de las macro-relaciones (sociales, económicas y políticas)”.

Desde esta vocación profética, estamos llamados a custodiar la Creación, a ser sus fieles administradores. Mantener el balance entre su uso para la supervivencia y su conservación para la pervivencia de todos los seres vivos es la labor que Dios nos confía.

Algunas culturas europeas mantienen un diálogo exigente con los candidatos políticos, a través de consultas sobre el contenido de sus programas y propuestas sobre la gestión que les ha sido encomendada democráticamente a través del voto. Es, sin duda, una buena práctica.

En línea con esta labor profética de denuncia, anuncio y diálogo, el Movimiento Laudato Si’ en Europa propone la redacción y envío de una carta a los candidatos para solicitar el compromiso en los siguientes aspectos:

  • Eliminación gradual de los combustibles fósiles, transición justa hacia las energías renovables y la justicia climática global.
  • Conversión ecológica del sistema agrícola y la protección del medio ambiente.
  • Promoción de la sobriedad, templanza y suficiencia; abandono del consumismo y rechazo del «paradigma tecnocrático».

La evidencia científica del calentamiento de nuestro planeta debido a causas humanas nos recuerda nuestra responsabilidad como custodios de la Creación. La quema de combustibles fósiles acumulados a lo largo de la historia durante millones de años está provocando la elevación de la temperatura media del planeta y poniendo en peligro la permanencia de equilibrios de los procesos biológicos. Debemos exigir políticas que promuevan la reducción de los niveles de consumo de energía en el año 2030 y la disminución de emisiones de CO2 en un 55%. Para ello, es necesaria una total descarbonización y reconversión con transición justa a energías renovables antes del año 2050. Esto implica la toma de medidas económicas para dejar de financiar los combustibles fósiles, según establece el Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, resolución 2022/2673, votado en el Parlamento Europeo. Una transición energética justa implica el apoyo de las economías dependientes de los combustibles fósiles para que todas las comunidades, incluido el Sur Global, tengan la capacidad de diversificar.

El cambio climático afecta más a aquellas personas y pueblos que menos lo provocan. Por eso, para lograr la justicia climática, es necesario votar en clave de Laudato Si’, porque también compete a la labor profética defender a los más damnificados por sus efectos y exigir a Europa, como uno de los productores de más emisiones contaminantes, la elaboración de un programa para la mitigación de la deuda de los países vulnerables y permitir más inversiones en políticas de mitigación y adaptación, a través del incremento de los fondos de Pérdidas y Daños.

Otra forma de luchar contra la crisis medio-ambiental en la que nos encontramos es solicitar políticas que apoyen los intereses de las pequeñas granjas de agricultura intensiva para evitar el aislamiento de las zonas rurales, para promover prácticas ecológicas que ayuden a preservar los ecosistemas naturales y evitar la pérdida de biodiversidad.

En la encíclica Laudato Si el Papa hace una llamada a un cambio en los estilos de vida (LS 203), una llamada a ser conscientes de que “menos es más” (LS 222), a vivir la espiritualidad cristiana disfrutando con una forma de vida sobria, sencilla y pausada. 

Desde esta perspectiva, se deben demandar políticas para la regulación de las normativas que fomenten la reparación frente al consumo de “usar y tirar” y que establezcan medidas para evitar las políticas de greenwashing; apostar por la movilidad sostenible con políticas que faciliten el transporte en tren frente al transporte en avión, y con la apuesta por medios de transporte saludables y sostenibles en ciudades y regiones, como los desplazamientos a pie o en bicicleta o el transporte colectivo en tren y autobús. Estas medidas deben ir acompañadas de modelos educativos y culturales que pongan el valor en la calidad de una vida más pausada donde poder disfrutar de los momentos y personas sin prisas.

Finalmente, se exhorta a los candidatos a rechazar la falacia de que la tecnología va a poder solucionar todos los problemas que el ser humano ha causado. El Papa Francisco lo define en el artículo 112 de su Encíclica: “Es posible volver a ampliar la mirada, y la libertad humana es capaz de limitar la técnica, orientarla y colocarla al servicio de otro tipo de progreso más sano, más humano, más social, más integral. La liberación del paradigma tecnocrático reinante se produce de hecho en algunas ocasiones. Por ejemplo, cuando comunidades de pequeños productores optan por sistemas de producción menos contaminantes, sosteniendo un modelo de vida, de gozo y de convivencia no consumista”.

La labor de defensa de los derechos humanos, sociales y ambientales, nos exige la búsqueda de información para participar de manera crítica y con conciencia mediante nuestro voto en Europa.

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