“Las periferias se convierten en criterio para pensar el mundo desde el Evangelio”

Abraham Canales es director de Noticias Obreras y autor de No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. Periodista y militante de la HOAC, con una trayectoria estrechamente ligada al mundo del trabajo y la comunicación social. Ha acompañado comunicativamente todos los Encuentros Mundiales de Movimientos Populares, participando activamente en el tercero, el cuarto y el quinto.

¿Qué novedades e innovaciones destacarías del V Encuentro Mundial de Movimientos Populares (EMMP)?

Este encuentro marca un punto de inflexión. Es el primero celebrado tras la muerte del papa Francisco y con León XIV al frente de la Iglesia universal. Eso le otorga un carácter programático. La principal novedad es que el nuevo pontífice no se limita a confirmar el proceso, sino que lo relee y lo proyecta desde su propio magisterio, situando explícitamente a los movimientos sociales –también los de inspiración cristiana– como interlocutores centrales para pensar las “cosas nuevas” de este tiempo.

Además, el encuentro ha dado un paso adelante en dos dimensiones. Por un lado, una mayor explicitación de la agenda política, con propuestas claras en torno al trabajo digno y seguro, la reducción de la jornada laboral, el salario básico universal, la justicia ecológica o los derechos de las personas y ha reforzado su apuesta por la comunicación. Por otro lado, la importancia de establecer relaciones entre movimientos e iglesias locales.

¿Qué te parece más significativo del discurso del papa León XIV ?

Lo más significativo es que León XIV no habla sobre los movimientos populares, sino “con” ellos. Su frase, repetida de forma deliberada, “¡Estoy con ustedes!”, es una toma de posición. Reconoce que las luchas “legítimas” por la Tierra, el Techo y el Trabajo ( las 3T) son un lugar teológico desde el que se renueva la Doctrina Social de la Iglesia. Hay una afirmación de enorme calado cuando señala que las tres T “merecen un capítulo completo en el pensamiento social cristiano”. Con ello está diciendo que lo que nace en las periferias es un criterio para pensar el mundo, la economía y la política desde el Evangelio. Y remata esa idea ejemplificando que cuando se crean cooperativas, redes de cuidado, se da refugio a las personas sin techo, se acompaña en las periferias o se crean formas de economía respetuosas con las personas y con la vida, “no estamos haciendo una ideología, sino viviendo realmente el Evangelio”. Esa identificación entre compromiso social y mandamiento del amor es el núcleo más potente y novedoso de su discurso.

¿Cuáles son ‘las nuevas cosas nuevas’ a las que se refiere León XIV?

Él introduce una distinción entre las “cosas nuevas” vistas desde el centro (la inteligencia artificial, la robótica, la biotecnología) y las “cosas nuevas” vistas desde la periferia. Y desde ahí enumera realidades muy concretas, más allá de las 3T, como la crisis climática; los modelos de vida basados en el consumo y el éxito inalcanzable; la adicción al juego digital; la idolatría del cuerpo y de los analgésicos; la extracción violenta de minerales; y las políticas migratorias que convierten a las personas en descartables.

Su planteamiento es que vivimos en un mundo capaz de una enorme sofisticación tecnológica, pero incapaz de garantizar lo básico para la dignidad humana. Por eso afirma que la exclusión es hoy el nuevo rostro de la injusticia social y que satisfacer necesidades “sofisticadas” mientras no se atienden las fundamentales constituye una forma de decisiones políticas y conscientes que hiere la dignidad humana.

¿Cuáles son los planteamientos más importantes que han sido objeto de diálogo y propuestas en el V EMMP?

En el ámbito del Trabajo, el reconocimiento del derecho al trabajo digno y seguro, la denuncia de la precarización y la informalidad, y propuestas como la reducción de la jornada laboral o el salario básico universal, dando recorrido a los que planteó Francisco. En el del Techo, la crítica a la financiarización de la vivienda y la defensa del derecho a un techo digno. En el de la Tierra, la justicia ecológica, la soberanía sobre los bienes comunes y el rechazo del extractivismo depredador.

Todo ello atravesado por ejes comunes: la paz con justicia social, los derechos de las personas migrantes y refugiadas, la democratización de las decisiones económicas y el fortalecimiento de la capacidad comunicativa de los movimientos populares.

El V EMMP ha tenido lugar en un local emblemático de Roma, ¿cuál ha sido?, ¿quién lo impulsa?, ¿qué significado tiene en sí mismo y para los EMMP?

Tuvo lugar en Spin Time, una propiedad pública recuperada por una comunidad organizada. León XIV lo identificó como centro social. Es una experiencia vivida y un símbolo contra el descarte: allí donde el mercado expulsó a la gente, se creó un espacio de acogida, trabajo y vida comunitaria. Celebrar allí el Encuentro fue profundamente coherente con la convicción de que la esperanza se organiza, se cuida y se encarna.

En ese encuentro ha participado una delegación española con personas significativas del mundo cristiano y de movimientos populares laicos. ¿Cuáles son estas organizaciones y movimientos?

La HOAC, la plataforma antidesahucios (PAH), la asociación de víctimas de la siniestralidad laboral (AVAELA), la Asociación de Barrios Ignorados, el Movimiento de Trabajadores Cristianos de Europa (MTCE), Justicia y Paz. Además de Charo Castelló y yo mismo, que somos miembros del comité organizador de los encuentros.

Le doy mucha importancia a la declaración de Spin Time. ¿Cuáles son los instrumentos de conflicto, de organización y de lucha que son necesarios para una nueva alianza? ¿Cuáles han sido las respuestas elaboradas, tanto en el documento final de todos los movimientos como en los diálogos y debates realizados durante el V EMMP?

La respuesta central del V EMMP es clara y compartida: no basta con resistir ni con denunciar, es imprescindible organizarse para transformar. Frente a lo que León XIV denomina con gran lucidez la “globalización de la impotencia” -esa sensación extendida de que nada puede cambiar-, los movimientos sociales afirman que la esperanza solo es creíble cuando se convierte en acción colectiva, estructura y proceso.

En términos concretos, las respuestas se han formulado en varios planos. Por un lado, acciones estructurales en torno a la agenda de Tierra, Techo y Trabajo: derecho al trabajo digno y seguro, reducción de la jornada laboral, salario básico universal, barrios para la vida y servicios públicos de calidad, además de justicia ecológica. Por otro lado, una apuesta decidida por políticas públicas construidas desde abajo, partiendo de las realidades locales para incidir después a escala regional, nacional e internacional. Y, además, una conciencia muy fuerte de que hoy la lucha es también cultural y comunicativa: sin capacidad de visibilizar las periferias, de disputar el relato y de confrontar los discursos de odio y resignación, las mayorías populares quedan condenadas a la invisibilidad. En esto, Noticias Obreras está decididamente comprometida.

Pero hay un nivel aún más profundo, que conecta directamente con la declaración de Spin Time. Organizar la esperanza significa construir una nueva alianza frente a la exclusión que una mundos laicos y religiosos, movimientos sociales y comunidades creyentes, economías populares e Iglesia local. Este es un proceso novedoso que hay que hacer, digamos, sinodalmente: caminando juntos. No se trata de diluir identidades, sino de articularlas en torno a un horizonte común, compartiendo luchas y presión social que asumen el conflicto para defender derechos y transformar estructuras injustas –de pecado-, sin recurrir a la violencia; de organización territorial; de formación; y de acción coordinada. Como recordó León XIV, se trata de pasar de la impotencia a una cultura de la reconciliación y del compromiso, donde el amor se reconoce como una fuerza social y política capaz de generar justicia y fraternidad.

En definitiva, el V EMMP no ofrece un manual cerrado, pero sí una convicción: la esperanza no es espontánea ni individual. Necesita una comunidad organizada, perseverancia y relaciones cuidadas en el tiempo. Frente a un sistema que descarta y fragmenta, solo un pueblo organizado, capaz de pensarse, cuidarse, narrarse y actuar conjuntamente puede abrir caminos reales de transformación.

¿Cuáles son los retos pendientes en el ciclo que se abre en 2025, qué acciones consideras que hay que abordar?

El principal reto es dar continuidad: pasar del evento al proceso. Eso implica arraigar este camino en los países y territorios, fortalecer alianzas con las Iglesias locales, pelear contra la exclusión y las causas que impiden una vida digna y traducir las propuestas en compromisos concretos.

Autoría

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *