Hace un mes, más de un millón y medio de personas se reunieron en Lisboa, junto al papa Francisco, en el XXXVII Jornada Mundial de la Juventud. Jóvenes de todo el mundo, peregrinos de 151 países, acudieron a la llamada del papa de acuerdo con el lema elegido «María se levantó y partió sin demora». Ahora, las parroquias de todo el mundo esperan que los resultados de este encuentro se materialicen en una Iglesia más joven, que los asistentes brinden su testimonio de fe y compartan con entusiasmo lo allí vivido.

Del millón y medio de jóvenes que asistieron a la JMJ, el mayor encuentro de jóvenes católicos del mundo, el grupo más numeroso fue el de la delegación española. Vecinos como somos, 77.224 jóvenes españoles, hombres y mujeres, cruzaron la frontera según las inscripciones de la organización para, en palabras del propio papa Francisco, “experimentar la presencia de Cristo resucitado en la propia vida, encontrarlo ‘vivo’ es la mayor alegría espiritual, una explosión de luz que no puede dejar a nadie ‘quieto’. Nos pone en movimiento inmediatamente y nos impulsa a llevar esta noticia a otros, a dar testimonio de la alegría de este encuentro.”
Las Jornadas de la Juventud están llamadas a ser un impulso para la Iglesia, a favorecer la participación juvenil y también a mostrar al mundo la capacidad movilizadora de la Iglesia
Desde su creación -a mediados de los 80 por Juan Pablo II- las Jornadas de la Juventud están llamadas a ser un impulso para la Iglesia, a favorecer la participación juvenil y también a mostrar al mundo la capacidad movilizadora de la Iglesia, aun en países de escasa tradición religiosa o donde se ha perdido su influencia.
La JMJ de Lisboa 2023 ha tenido algunas particularidades con respecto a las anteriores. En primer lugar, desde el punto de vista pastoral y relevante, es la primera vez que la comunidad LGTBI+ ha contado con un Centro Arco Iris y ha formado parte de las catequesis programadas. Este hecho ocasionó altercados condenables por parte de algunos grupos participantes en la JMJ: se interrumpió una eucaristía del colectivo y se eliminaron banderas que portaban jóvenes trans.
Ante tales hechos, el mensaje de Francisco no puede ser más claro: “Somos amados como somos. En la Iglesia no sobra nadie. Cabemos todos. Todos, todos. Hay espacio para todos. Y si no lo hay, por favor, hacedlo”.
Otro evento diferente y adaptado a los tiempos de comunicación en redes sociales, tan utilizadas especialmente por la gente joven, ha sido el Festival de Influencers Católicos con el lema “La iglesia te escucha”, en el que jóvenes reconocidos de todos los países por su labor en redes sociales se han encontrado y han compartido cómo trasmitir el Evangelio a sus muchos seguidores.
Uno de los asuntos que ha marcado esta visita a Portugal han sido los casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia católica, destapados tras la comisión creada por la Conferencia Episcopal Portuguesa este año. El papa Francisco se reunió con un grupo de víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes o religiosos y pidió ante el clero “Una purificación humilde y constante y acogimiento y escucha para las víctimas”.
El papa Francisco se reunió, aprovechando el encuentro, con un grupo de víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes o religiosos
Los nombres elegidos para los espacios de encuentro de los jóvenes con el papa -Campo de Gracia, Ciudad de la Alegría, Parque del Perdón- serán recordados por los asistentes y los evocarán de forma positiva en su testimonio posterior, el que tienen que llevar a sus parroquias de origen y a sus comunidades y compartir con quienes les han precedido en la fe y ya no pertenecen al espacio de la juventud.
En todo momento, las palabras del papa han hecho referencia a la acogida del otro, a la mirada entre iguales que somos, a la necesidad de caminar juntos para afrontar los problemas comunes como la conciencia ecológica o las crisis migratorias constantes; a los valores del Evangelio que, de tanto oírlos, parecen convertirse en palabras vacías. El reto sin duda del Sínodo de la Sinodalidad es dar cabida a todos, todos, todos… que desde la JMJ parece haberse convertido en un mantra necesario.
En la propia JMJ no han estado todos. Han faltado muchas personas pobres, jóvenes que no han podido viajar a Lisboa. Han faltado quienes son expulsados por nuestras políticas excluyentes. Cristóbal López, arzobispo de Rabat, no acudió como “Protesta por este sistema político europeo cerrado y egoísta” que expulsa a miles de africanos cada día.
La JMJ ha sido también una de las más jóvenes, si no la más juvenil. La edad media de participantes ha rondado apenas 20 años.
En la propia JMJ no han estado todos. Han faltado quienes son expulsados por nuestras políticas excluyentes
La próxima Jornada Mundial de la Juventud será en Seúl (Corea del Sur) en 2027, todo un reto para la Iglesia católica que apenas representa el 11% de la población coreana y un evento motivador para la “parroquia asiática”. Con anterioridad, en 2025, se celebrará el Jubileo de la Juventud en Roma. Hasta entonces, el encargo del papa lanzado desde la JMJ para jóvenes es compartir los valores del Evangelio y dar cabida a todas las personas.
Si en la Iglesia no hay sitio para todas, estamos llamadas y llamados a hacerlo.
