Cardenal Burke

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Por Ludovica Eugenio @Ludo_Eugenio (Traducción de Carlos F. Barberá)*

El 30 de noviembre de 2014 el cardenal Burke, en una entrevista en Vida Nueva afirmó: “Tengo todo el respeto al ministerio petrino y no quiero que parezca que soy una voz contraria al papa”, pero hay personas que “sufren un poco de mareo, porque para ellos parece que la nave de la Iglesia ha perdido la brújula”.

El catolicismo está frente a “la peor crisis de su historia”, causada por la “traición a la verdad por aquellos que dicen seguir a Cristo y ser miembros de la Iglesia”. Los católicos deben prepararse para el “martirio”. Son palabras del cardenal ultraconservador Raymond Burke, quizá el más áspero enemigo del papa, al menos entre los que se expresan públicamente. Hasta 2014 uno de los más poderosos prelados de Estados Unidos en el Vaticano, tradicionalista y ultraconservador y “reducido entonces por el papa a mero ayudante del cardenal de los caballeros de la orden de Malta”, Burke no pierde ninguna oportunidad para expresar a Francisco todo su  rencor en la confrontación con las líneas adoptadas a partir de la rendija –por otro lado muy cautelosa- abierta para divorciados y vueltos a casar en el Sínodo sobre  la Familia.

También en este caso el polémico objetivo de Burke ha sido la cuestión de la posible readmisión a los sacramentos de los divorciados y vueltos a casar. Según se ha relatado, interviniendo el 7 de mayo pasado en un “Rome Life Forum”, encuentro promovido por Voice of the Family, una iniciativa de laicos católicos pro-vida, Burke partió de sugerencias de trabajo del padre John Hardon. Este jesuita estadounidense que murió en el año 2000, de estricta ortodoxia, director espiritual de las misioneras de la caridad de la madre Teresa de Calcuta, es conocido por sus escritos sobre la catequesis y evangelización, el último de los cuales trae un prefacio del mismo Burke. «No puede suceder que la Iglesia por una parte profese la creencia en la indisolubilidad del matrimonio y por otra admita a gente que vive violando públicamente esa indisolubilidad». Una concesión de este género, dijo, sería  una “perspectiva mundana y antropocéntrica”.

el obispo estadounidense burke, ultraconservador en contra de la apertura de los divorcidos a la eucaristía“El catolicismo, había escrito Hardon -a quien Burke citaba por activa y por pasiva- sufre los espasmos de la peor crisis de su historia. Si los verdaderos y fieles católicos no demuestran el fervor y el espíritu de los primeros cristianos, si no demuestran la intención de hacer lo que aquellos hicieron y pagar el precio que ellos pagaron, los días de América están contados”. “Lo mismo puede decirse -añadió el cardenal- de todos los países objeto de la virulenta secularización de la sociedad, una secularización que, incluso, ha penetrado la Iglesia”. Es una secularización, explicó Hardon, que se evidencia por algunos índices irrefutables: «la fe en la presencia real de nuestro Señor Jesús en la Sagrada Eucaristía es reducida drásticamente”, “la misa del domingo ya no es vista como una obligación grave”, “un acceso regular al Sacramento de la penitencia ha sido abandonado por un gran número de católicos”, “la general confusión y error sobre la ley moral… trae destrucción y muerte en la vida de tantas personas y familias”. De aquí, dijo Burke, la necesidad de llamar a fieles católicos a un “testimonio de catequesis”, instándolos a “hacer oír sus voces” en contraposición a “tanta confusión sobre las verdades morales y dogmáticas fundamentales”. Ciertamente, advirtió, haciendo esto se enfrentará a una oposición expresada en tres formas de martirio, identificadas ya por Hardon: sangre, persecución y testimonio. “Quien sigue la verdad escrita por Dios en cada corazón humano –señaló al ultraconservador cardenal– sufrirá persecución de aquéllos que prefieren la comodidad y el placer inmediato de la mentira, incluso de la más desagradable”. Y ahora viene el ataque frontal a la parte más abierta de la Iglesia: “El sufrimiento aumenta enormemente por la traición a la verdad por parte de aquellos que dicen seguir a Cristo y ser miembros de su Iglesia, incluyendo incluso obispos, sacerdotes y religiosos consagrados”.

Burke sugirió también que las instituciones católicas en culturas secularizadas deben estar dispuestas a renunciar al apoyo público si quieren permanecer fieles al magisterio de la Iglesia: “Pienso, por ejemplo, la amenaza de la pérdida de la exenciones –explicó– con sus efectos desastrosos en muchos apostolados eclesiales que pudieran surgir necesariamente de la voluntad de seguir siendo fieles a nuestra fe y a la ley moral”. Se trataría de un “martirio que equivaldría a un testimonio cotidiano (…). Acojamos la indiferencia, el ridículo, el rechazo y otras formas de persecución porque amamos a nuestro Señor y a todos nuestros hermanos y hermanas en Él, en su Santa Iglesia».

*Artículo original “Frente al apocalipsis de la secularización, los verdaderos católicos están llamados al martirio” publicado en Noticias ADISTA n ° 21 – 04/06/2016

 

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