José María de Llanos, el cura del Pozo, es una figura fundamental en la historia reciente de España. Su trayectoria personal y, sobre todo, su trabajo por la justicia desde la base, codo con codo con los más vulnerables lo convierte en alguien que no conviene olvidar. El estreno del documental “Un hombre sin miedo” es buena ocasión de traerlo a las pantallas de Alandar, de la mano de una de sus colaboradoras durante años.

Nada más terminar Derecho (1965), junto con dos compañeros de la Universidad, Juan Canet y Rosa Maria Sáez de Ibarra, decidimos ir por las tardes, a la salida de nuestro despacho profesional, al extrarradio de Madrid, donde había más de 30.000 chabolas, para atender jurídicamente a una población que había huido y se había establecido en los alrededores de Madrid, huyendo del hambre en España tras la guerra civil y de la persecución de la dictadura de Franco por haber sido republicanos, socialistas o comunistas .
Venían de pueblos de Andalucía, Castilla La Mancha o Extremadura; por eso algunas calles de estos barrios tomaron nombres de esos pueblos. Como la calle de Martos, donde estaba la Iglesia de Llanos y adonde llegaron casi todos los huidos de la miseria y la dictadura de ese pueblo de Jaén.
Al ir a este extrarradio, coincidimos con sacerdotes que estaban en las parroquias de Vallecas, como Palomeras Bajas, Palomeras Altas, Cerro del Tío Pio, Pozo del Tío Raimundo, etc., llamados así por ser el nombre de los propietarios del terreno, caso del Cerro del Tío Pio, no así el Pozo del Tío Raimundo, cuyas tierras eran en su mayoría de los Hermanos Santos y donde se habían construido miles de chabolas. El tío Raimundo, poseía allí un huerto.
Estos sacerdotes nos dejaban las sacristías de sus parroquias para que pasáramos la consulta y ayudáramos a las necesidades jurídicas de sus vecinos. Ello me llevó, en el año 1965, a constituir la primera Asociación de Vecinos de Palomeras Bajas, en la Parroquia del Buen Pastor, donde estaba el sacerdote Gabriel Rosón. Estos estatutos se llevaron a las diferentes zonas de Vallecas y llegaron al Pozo del Tío Raimundo, al otro lado de la vía del tren, a la Iglesia de Jose Maria de Llanos.
Estos sacerdotes nos dejaban las sacristías de sus parroquias para que pasáramos la consulta y ayudáramos a las necesidades jurídicas de sus vecinos
En esa época, había en toda la zona de Vallecas más de 12.000 chabolas, construidas por los que llegaban en el tren y se bajaban a la derecha o a la izquierda de las vías, procedente de las zonas antes citadas y descendían con toda su prole (a veces más de 8 hijos). Todos los vecinos en seguida les ayudaban a poner el techo de uralita, ya que había una leyenda de que, si se ponía el techo, los municipales ya no podían tirar esas chabolas.
Las poblaciones venían a Madrid huyendo del hambre y de la persecución de los vencedores, por lo que los vecinos cambiaban su nombre; así, algunas mujeres pasaron a llamarse Dolores, cuando su nombre era Libertad, o Wladimiro pasó a ser Blas al llegar al Pozo, ya que los nombres originales podían delatar su ideología.
En este contexto, llegó al Pozo del Tío Raimundo un joven cura jesuita, voluntario de la Compañía de Jesus, cuya sede principal estaba en la calle Maldonado en el centro de Madrid, para evangelizar a una población a la que se consideraba roja y peligrosa y que había que convertir al cristianismo oficial.
Jose Maria de Llanos era una de las figuras más admiradas y controvertidas del franquismo. Confesor de Franco, su padre era militar y de buena familia económicamente situada. Había nacido el 26 de abril de 1906 en Madrid, en la calle Serrano, y era Licenciado en Químicas y compañero de Jose Antonio Primo de Rivera y también del que luego fue Superior General de la Compañía de Jesus, Pedro Arrupe.
Jose Maria de Llanos antes de ingresar en la Compañía de Jesús tuvo varias novias; una de ellas, Maria Dolores del Amo, casualmente, fue profesora mía en el Colegio de Loreto, conocida como la madre Teresa.
Las poblaciones venían a Madrid huyendo del hambre y de la persecución de los vencedores. En este contexto llegó al Pozo el Padre Llanos, sacerdote jesuita, para evangelizar a una población a la que se consideraba roja y peligrosa
Llanos vivió la expulsión de los jesuitas durante la República y estando fuera de España se enteró del fusilamiento de 2 de sus hermanos.
Al regresar a España fue el Capellán del Frente de Juventudes y del Sindicato Español Universitario (SEU).
Pese a que inicialmente el padre provincial quería destinarlo a la residencia de los Jesuitas en la Ventilla, el Padre Llanos lo convenció y acabó donde quería, en el Pozo.
La primera chabola que ocupo, el día 24 de septiembre de 1955, fue construida previamente por los jóvenes que le acompañaban y su comedor incluía un altar para celebrar misa. Posteriormente, con proyecto del arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza, se construyó la iglesia que albergó la parroquia, actualmente arrendada al Movimiento por la Paz.
Entre los jóvenes que colaboraban en la Parroquia del Padre Llanos, el más significativo fue Juan José Rodríguez Ponce, que una vez ordenado sacerdote, ejerció de párroco 10 años.
Creó la Fundación Santa Maria del Pozo junto con algunos amigos, entre los que se encontraba Manolo Villar. Tenía la Escuela Profesional 1º de Mayo, escuela infantil Borja (guardería), en la que ayudaban las mujeres viudas que iban a la iglesia de Maldonado, entre ellas estaba mi madre, dándoles comida, ropa y pagando los gastos de la guardería. También la escuela primaria Santa Marta del Pozo y la academia de adultos Peñafort, donde estuvieron posteriormente Laurentino de Miguel, mi marido Jacobo Echeverria-Torres, entre otros, hasta la primera década del siglo XXI.
Como anécdota, señalar que en las actividades profesionales de la escuela 1º de Mayo de aprendizaje industrial, aprovechaban las piezas estropeadas y abandonadas del famoso coche Biscúter, un micro coche fabricado en España a mediados del siglo XX (1960), fabricado en Sant Adrià de Besos (Barcelona) para enseñar a los chicos del barrio. Hoy en su lugar, existe una Escuela de Restauración, de las mejores de la Comunidad de Madrid continúa la guardería.
Creó la Fundación Santa Maria del Pozo, la Escuela Profesional 1º de Mayo, la escuela primaria Santa Marta del Pozo y la academia de adultos Peñafort
El cura, como se le conocía, tuvo en su parroquia y ayudándole en el barrio a varios jesuitas jóvenes, como Palacín.
Llanos llegó para evangelizar uno de los barrios más pobres de la ciudad, pero en cambio el barrio le conquistó a él y le cambió su forma de ser y de pensar y paso de ser “azul” a “rojo”, levantando el puño en algún acto del PCE como señal de su pensamiento.
Se puso varias veces delante de las chabolas cuando la policía municipal iba a tirarlas. La parte trasera de la iglesia, conocida como “Comuna” reunía a las primeras Comisiones Obreras de la Construcción; al principio impedía que entrara la conocida brigada político social a detenerlos, argumentando el Concordato de 1953; desgraciadamente, luego, entraban y detenían a todos, incluido al cura Llanos y a cualquiera que se encontrara allí.
Se negó a saludar a Franco, cuando éste con todo su séquito fue a inaugurar las viviendas conocidas como “las domingueras”, que habían sido construidas los fines de semana por estudiantes.
Formó la primera cooperativa sobre la luz, tan necesaria en el barrio.
Llanos era muy internacionalista y, en su sede, se levantaban por los chicos del barrio las diferentes banderas de países como Rusia, China, Europa, etc. Y se cantaba La Internacional.
La Iglesia del Pozo era un foco de un nuevo enfoque religioso, algunas personas ateas, asistían a la Iglesia y ante de su muerte se confesaban “por si acaso”, como decían ellos.
Llanos llegó para evangelizar uno de los barrios más pobres de la ciudad, y el barrio le conquistó a él y le cambió su forma de ser y de pensar
Tenía un carácter duro e irascible, dormía poco, con una gran fe, portando siempre en su mano un pequeño rosario, que pasaba a través de los dedos.
Cuando llegó la Pasionaria a España junto a algunos exiliados, se hizo muy amigo de ellos, en concreto de la propia Pasionaria y solicito el carnet del PCE cuando éste fue legalizado en 1977.
Yo lo recuerdo en el entierro de los asesinados de Atocha, acompañando a nuestras familias.
Sus últimos años -falleció el 10 de febrero de 1992- vivió con alguien totalmente diferente de carácter al suyo, una persona afable y tranquila, como era Jose Maria Diez Alegría, sacerdote y teólogo, profeta de la libertad y de la esperanza, en una de las casas que habían sido rehabilitadas al reconstruir el nuevo Pozo.
El papel social que Llanos hizo ha sido reconocido por la población del Pozo y por todos los que le conocimos
La publicación de su libro Yo creo en la esperanza provocó cierto rechazo en sectores del Vaticano, por lo que jurídicamente José María dejo de pertenecer a la Compañía de Jesús, pero el Padre Arrupe, General de los Jesuitas, le autorizó a vivir de por vida en las casas de la Compañía y nunca perdió su condición de sacerdote, hecho que materializó durante muchos años, viviendo con su gran amigo José María de Llanos en su casa del Pozo hasta su fallecimiento en la residencia de los Jesuitas de Alcalá de Henares.
El papel social que Llanos hizo ha sido reconocido por la población del Pozo y por todos los que le conocimos. Me parece importante que se haya hecho un documental sobre su figura: “Un hombre sin miedo”.

Podría opinar y decir mucho sobre estas palabras tuyas, pero sólo una y una de corazón.
¡¡¡GRACIAS!!!, gracias por escribir y resumir algo tan maravilloso que vivimos en nuestro barrio.
Un cordial saludo
A finales de los cincuenta, en unas vacaciones de verano, viví en la Comuna del Pozo del Tío Raimundo con el padre Llanos y otros jesuitas como Diaz Alegria. Convivía con otros voluntarios y con militantes obreros en clandestinidad y algunos militantes cristianos
de la JOC . Llevábamos a los niños del barrio a pasar el día en la Casa de Campo, mientras sus padres trabajaban. A la caída de la tarde visitaba y charlaba con las familias. La actitud de entrega y de lucha del padre Llanos en favor de los inmigrantes andaluces y extremeños y su fe profunda en Jesús de Nazaret, me impactaron e influyeron en mi dedicación al mundo obrero como cura obrero después. Gracias a él y a aquella experiencia, he encontrado un buen sentido a mi vida, por lo que les estoy enormemente agradecido. Y me gustaría saber cómo traer ese documental de «Hombre sin miedo» a Cartagena donde resido. Gracias.
También yo estuve en el Pozo con José María de Llanos, con «Charly» como el quería que le llamaran. Fruto de mi visita fue una larga entrevista que publiqué en la revista Yelda y, posiblemente, por aquella entrevista, el día de su muerte me correspondió hacer la necrológica de su recuerdo en el Diario Hablado de Radio Nacional de España. Fue en la etapa de la Radio cuando reiteradamente coincidí contigo, P. Sauquillo, en muchos de los juicios en los que tu fuiste defensora de la parte más débil -recuerdo especialmente tu presencia en el Juicio de «La Colza»- … Desde entonces son muchas las veces que me he preguntado por el devenir del pensamiento de toda una generación, que arrimó su brasa al Padre Charly, pero cuyo fuego, a mi me lo parece, se ha apagado….Es entonces cuando me viene a la memoria la foto que ilustraba mi entrevista: José María cubierto con una manta y en la pared un dibujo con una crisálida parida por un gusano y debajo esta leyenda: «Soy la palabra de Dios y aquí estoy sin decir ni pío»…..
Más tarde volví al POZO y a Palomeras Altas. En esta ocasión me esperaban Kiko Argüello y Carmen Hernández. Tengo el honor de que en la misma Revista Yelda publiqué el primer reportaje que apareció en la prensa española sobre el Camino Neocatecumenal…
Han pasado casi sesenta años y sique siendo para mi indescifrable, cómo es posible que ante la realidad del «Pobre»… del pobre del Pozo y Palomeras Altas, surgieran dos realidades tan diferentes como el CAMINO NEOCATECUMENAL y la obra del Padre Llanos…
Conozco a Kiko y conocí a Llanos… los dos profetas… pero me anunciaron un Reino diferente…
A nuestra edad, querida «PACA SAUQUILLO» ya no estamos para disquisiciones. Solo nos queda esperar que ahora con el Sínodo del Papa Francisco en Roma, el Espíritu Santo ponga de acuerdo a unos y a otros… para nosotros, a nuestra edad, solo nos queda esperar que la nueva Iglesia ofrezca nuestros nietos un nido de Comunidad, donde cohabiten la Crisálida del Padre Llanos y el Kerigma de Kiko y Carmen.
Con todo mi afecto y cariñoso recuerdo
Magín Coello
Quisiera rectificar un comentario que hace Paca Sauquillo sobre la construcción de las casas domingueros de Entrevias. No fueron estudiantes los que las hicieron, fueron obreros que no tenían vivienda , entre ellos mi padre, obrero de la construcción que vivía en una habitación alquilada en el Pozo del Tío Raimundo con toda su prole, entonces cinco hijos, luego nacimos otros dos, yo en la misma casa dominguero.