«Nosotros no nos hemos movido del Concilio Vaticano II»

Juan Muñoz y Sergio Suárez son director y subdirector del Colegio Mayor Chaminade respectivamente y, como tales, responsables de la Cátedra de Teología Contemporánea “José Antonio Romeo”. Este foro, cuyo nombre recuerda la figura del teólogo y religioso marianista que fue su principal impulsor, ha constituido en los últimos 40 años un foco imprescindible de reflexión teológica para todas las personas que en España han luchado para que la Iglesia Católica aplicase y siguiese las directrices y la línea de apertura al mundo que marcó el Concilio Vaticano II. Repasamos con ellos lo que han supuesto estas 4 décadas, con especial atención a los dos últimos años, muy marcados por la irrupción de la pandemia de COVID-19.

Sergio Suárez (izq.) y Juan Muñoz a las puertas del Colegio Mayor Chaminade. Foto: Colegio Mayor Chaminade

Hablan mucho y con mucha pasión de la Cátedra de Teología y de su trabajo a los mandos del Colegio Mayor Chaminade. Pero esto último es otra historia. Se les nota algo cansados -no es de extrañar: es junio y estamos al final de un curso muy complicado-, pero satisfechos de la respuesta al último ciclo de la Cátedra, que comenzó en octubre con un homenaje al añorado Juan Martín Velasco y que, mes a mes hasta el pasado 1 de junio, abordó el tema Vivir y Creer en Tiempos de Pandemia. El ciclo cerró ese primer día de un junio con un acto muy especial dedicado a reflexionar sobre cómo la pandemia ha afectado a la creación artística y la cultura en el que participaron la periodista María Ángeles Fernández, las teólogas Silvia Martínez Cano y Pepa Torres, y el experto en gestión cultural y educativa Alejandro Fernández de las Peñas. Además de la palabra, tanto la gente que acudió a la capilla del Colegio Mayor Chaminade como la que siguió el acto a través de Internet pudo disfrutar de un espacio-tiempo celebrativo gracias la danza contemplativa de Marisa Cotolí y Esperanza Torres, las canciones de Maite López y las fotografías de Sor Isaura Marcos. Un broche final complejo para un ciclo complejo, sin duda.

Han sido dos años especialmente difíciles para la Cátedra.

Juan: Sí. Todavía no podemos verlo con la suficiente perspectiva, porque seguimos inmersos en la pandemia, y no sabemos cómo va a ser el curso del año que viene, si podremos estar en la capilla con normalidad o no. Hay algunas cosas que vamos viendo con claridad. La Cátedra siempre ha tenido el componente de presencialidad, algo que va muy ligado a una determinada manera de hacer Teología y de entender la Iglesia y el hecho religioso. Tiene que ver con que la gente venga, esté, comparta y se alimente mutuamente de los distintos procesos personales de búsqueda y creencia. Tenemos el reto muy importante de conseguir que vuelvan a acudir al Colegio y romper con la comodidad de ver la retransmisión de las sesiones en Internet. 

Sergio: Cuando alguien está escuchando una conferencia en directo, se crea una experiencia colectiva de asistir a un acto que es único, en el que estar junto con otras personas es muy importante. No renunciamos a que pueda haber esas experiencias colectivas de escucha de testimonios y reflexiones teológicas.

Habéis abordado temas como la relación entre teología y cine que no son comunes en la reflexión teológica. Y también utilizado formatos originales que incorporan la música o la fotografía. Supongo que una Cátedra de Teología Contemporánea busca hacer Teología, de alguna manera, «al hilo de la actualidad». No me refiero a la actualidad de las noticias, sino a la de las nuevas formas en que la gente vive y absorbe contenidos.

J: Desde el principio, nuestro consejo asesor siempre ha estado muy apegado al terreno. Eso ha sido uno de los grandes aciertos de la Cátedra. En los primeros consejos, personas como Julio Lois y José Gómez Caffarena eran grandes pensadores, pero al mismo tiempo tenían una gran experiencia vital diaria en el mundo de los desfavorecidos, la Universidad o las comunidades. Eso nos ha permitido estar muy apegados a lo que la sociedad necesitaba en cada momento. Nosotros lo único que hemos hecho es dar continuidad a las intuiciones de los fundadores de la Cátedra y recordarlas de vez en cuando. Damos las gracias sin cesar porque con la Cátedra no hemos parado de aprender, y no solo en el plano intelectual. Hemos estado sentados en la mesa con gente que indiscutiblemente estaba tocada por la manos de Dios.

S: Yo insistiría en el tema de los orígenes, de las intuiciones fundamentales de la Cátedra. Y el origen de todo es el Concilio Vaticano II y lo que decía la Gaudium et Spes de que las alegrías y esperanzas de los hombres son las alegrías y las esperanzas de la Iglesia. Ese ir y venir de la Iglesia a la calle y viceversa es lo que ha nutrido la Cátedra. Los miembros del consejo asesor siempre tuvieron eso. Caffarena estaba leyendo a Kant, pero implicado en el diálogo entre marxismo y cristianismo. Lois conocía a la perfección la Teología de la liberación y estuvo totalmente implicado en su experiencia misionera en Bolivia y en su parroquia de Vallecas… Era gente que hablaba desde otro lugar, desde un lugar que no viene del conocimiento puro ni de la experiencia sin más, sino desde un lugar de trascendencia. Para nosotros, preparar la Cátedra es casi entrar en otra dimensión.

Algunos de los ponentes en el acto de cierre del curso 2020-2021 de la Cátedra de Teología Contemporánea «José Antonio Romeo», con las fotos de Sor Isaura Marcos al fondo. Foto: Colegio Mayor Chaminade

El tema de este año ha sido «Vivir y creer en tiempos de pandemia». Más contemporáneo, imposible. Arriesgado, también.

J: Cuando decidimos el tema, veníamos de un año muy complicado. Entre marzo y junio el Colegio Mayor se queda vacío a causa de la pandemia por primera vez en 50 años. Era una situación muy extraña. Este es un edificio lleno de vitalidad, en el que pasan siempre muchas cosas y, de repente, nos encontramos con un edificio muerto. Siempre decimos que el Chaminade son nuestros estudiantes, que nuestra razón de ser son ellos, pero en ese momento se nos hizo aún más claro. En ese contexto se produce la convocatoria del consejo asesor, por primera vez online. Y era evidente que habían pasado cosas: gente que había padecido la COVID, que había perdido gente… Había que decir algo sobre todo eso. Luego, la intuición inicial se va desarrollando con las distintas aportaciones de las personas del consejo hasta completar el programa. 

Tal vez más arriesgado ha sido el hecho de mantener la presencialidad, con todas las medidas de seguridad, por supuesto.

J: Es una apuesta de los colegios mayores como colectivo y, desde luego, del Chaminade: apostamos por vivir juntos. Y esta es la idea que hemos trasladado a la Cátedra: nos parecía fundamental que la gente viniera aquí. Nos ha costado discusiones, pero nos parece fundamental que las personas se reúnan a hablar de un tema. Los contenidos están cada vez más en la red, pero la experiencia de conocer gente, de tenerla al lado, de poderle preguntar, de hacer una reflexión conjunta nos parece fundamental. Sabemos que va a tener ciertas resistencias, especialmente entre el público algo mayor, al que le resulta muy cómodo verlo en casa. Pero no se trata de comodidad, sino de experiencia y profundidad. Por otra parte, quien quiera verlo en casa puede hacerlo.

El curso comenzó con un homenaje a Juan Martín Velasco, uno de los grandes nombres de la producción teológica española. Tal vez uno de los últimos, también. Además, algo que se ve en este foro y otros parecidos, como el Congreso Juan XXIII, es el envejecimiento de sus audiencias. ¿A qué creéis que se debe: el envejecimiento de la población, el desinterés de los jóvenes por el hecho religioso…?

S: Creo que es una combinación de muchas cosas. Determinados nombres muy señeros de la Teología española ya no están con nosotros y otros, por edad, disfrutan de un merecido descanso. Además, y esto lo digo a título personal, ahora hay una mayor valoración de lo experiencial sobre la reflexión, tanto a la hora de acudir a conferencias como de leer. En las mismas publicaciones teológicas encontramos más testimonios de vida y espiritualidad que incursiones en la fenomenología de la religión o la Teología fundamental. Eso impacta a todos los que de una u otra manera nos interesamos por el pensamiento teológico .

J: No podíamos dejar de hablar de Juan Martín Velasco. Se incorporó al consejo cuando ya era mayor y decía que sí a pocas cosas, y en los pocos años que estuvo dejó un recuerdo imborrable. Hablaba poco, pero lo hacía con una precisión absoluta y un rigor tanto intelectual como humano que te dejaba sin palabras. Cuando hablaba, te callabas, lo anotabas todo y luego lo pensabas mucho rato. Cada cosa que decía era una gota de elixir. ¿Dónde están esos grandes teólogos españoles ahora? No lo sé. Lo que sí que me gustaría decir, y esto vale tanto para la Cátedra como para el Colegio Mayor Chaminade, es que somos reflejo de la sociedad española. Y a muchísima gente, especialmente joven, el tema de la religión no le concierne, no le interesa lo más mínimo. Este es un gran reto no sólo para la Cátedra, sino para toda la Iglesia: recuperar -porque perder ya la ha perdido- la conexión con la gente más joven. Hay que hacerlo con formatos distintos, con un lenguaje más fresco y abierto a la escucha y menos dogmático, acusador y académico.

Algunos opinan que la Cátedra es uno de los pocos foros en donde se puede hablar de Teología con una orientación, digamos, “progresista”, aunque ya sé que estas etiquetas no gustan.

J: No lo sé. La intuición de los fundadores de la Cátedra fue partir del Concilio Vaticano II, y jamás ha salido en el consejo asesor el tema de progresista o conservador. Es evidente que las personas que forman el consejo tienen una posición en la Iglesia y eligen a ponentes que tienen una perspectiva de Iglesia muy de Vaticano II, muy abierta. También es importante resaltar que la Cátedra tiene independencia económica y organizativa, porque está la Fundación Chaminade detrás. Eso tal vez nos ha permitido abordar temas que en otros sitios no se abordaban.

S: La independencia ha sido lo más importante. Hemos elegido a los y las ponentes porque nos parecían los más adecuados, independientemente de que supieras que en otros foros no se les iba a invitar. En 40 años, no nos hemos movido del mismo lugar. Claro, los vientos de la historia y la sociedad se mueven. En los ochenta estábamos en un lugar bastante central. Luego, los vientos parecía que nos escoraban hacia otro lado. Y ahora, con el papa Francisco, volvemos a estar en un lugar que parece bastante normalito. Pero el lugar es en verdad el mismo.

Marisa Cotolí durante su intervención de danza contemplativa en la sesión de cierre de la Cátedra de Teología Contemporánea «José Antonio Romeo». Foto: Colegio Mayor Chaminade

Son 40 años de cátedra de Teología. No sé si se animan, con esa perspectiva, a hacer una lectura de la evolución del pensamiento teológico en España.

S: Sería muy osado por nuestra parte. Para mí, lo importante es que esto sigue en pie. Que se sigue haciendo Teología y que sigue habiendo teólogos y teólogas. Y es importante que se mantenga un pensamiento teológico libre, independiente, fronterizo y creativo. 

Mucha gente cree que la Iglesia se fue escorando hacia una postura más alejada del Concilio Vaticano II -por no emplear los términos progresista/conservador– y que en los últimos años, con Francisco, está volviendo a él. No sé si concordáis con esta idea y con la de que las mujeres desempeñan un papel cada vez mayor en la Iglesia y son protagonistas de ese re-acercamiento.

J: Yo no me siento con autoridad para hacer una reflexión seria sobre esto. Lo que sí puedo decir es que la Cátedra ha dado más espacio a las mujeres no por un tema de cuota, sino por incorporar temas y perspectivas distintas; y eso ha generado una gran riqueza.

S: Las mujeres han aportado un sentido de reflexión colectiva que tal vez se debe al hecho de que han tenido que batallar para que su trabajo teológico sea aceptado. Han venido desde la periferia al centro y eso aporta una sensibilidad y una energía combativa que da frescura y vigor al pensamiento teológico.

La cantautora Maite López durante su intervención en la sesión de cierre de la Cátedra de Teología Contemporánea «José Antonio Romeo». Foto: Colegio Mayor Chaminade

Mirando al futuro, ¿qué quiere aportar la Cátedra “José Antonio Romeo” en los próximos años al panorama de la reflexión teológica en España, a la Iglesia española y a la sociedad?

J: La Cátedra tiene que seguir haciendo lo que ha hecho: Una reflexión de los grandes temas teológicos que afectan a la sociedad y la humanidad, siempre desde la perspectiva del Concilio Vaticano II, con rigor científico y utilizando un lenguaje asequible para todas las personas, de tal manera que los no especialistas podamos acercarnos a estos temas, reflexionar sobre ellos e incorporarlos a nuestra experiencia vital. Son solo dos o tres cosas, pero muy importantes y muy claras.

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