El reciente mes de mayo se reunieron en Oporto diversos grupos de la llamada Europa Blanca. Para quienes no la conozcan, con esa denominación se califica la búsqueda de una Europa sólo para los blancos, definidos en términos étnicos y culturales.
Se trata sin duda de un título con resonancias temibles. En los años 20, en Alemania, había un movimiento que defendía una Alemania aria y que acarreó millones de muertos y la destrucción física de parte de Europa.
Se dirá que son otros tiempos, pero ¿lo son realmente? ¿Lo son cuando los partidos neonazis están a punto de ganar las elecciones en Magdeburgo?
En ese encuentro estuvo presente, como no podía ser menos, Santiago Abascal, apoyando la propuesta de remigración, es decir, el retorno o expulsión de miles de inmigrantes ilegales o legales a los que se considere no integrados. Hubo discursos denunciando una conspiración –el gran reemplazo-, un proceso organizado de sustitución demográfica de la población blanca europea por inmigrantes no europeos.
Hay que recordar que en esos años 20 en Alemania existían las SA, grupos de choque destinados a imponer por la fuerza esa idea de la Alemania aria y a acosar, amedrentar o golpear a los opuestos a ella. Se dirá de nuevo que nada de esto tiene lugar entre nosotros, que no hay grupos de camisas pardas, pero se puede recordar, por ejemplo, que prácticamente a lo largo del mes de noviembre de 2025 estuvo cortada la calle de Ferraz en Madrid por grupos que acosaban e insultaban al PSOE, sin que nadie se opusiera a ello. A mi modo de ver, aquello demostró que la violencia está organizada y tolerada.
Se pueden recordar también los sucesos de Torre Pacheco, donde al grito de: ¡muerte a los musulmanes! casi se acaba con la vida de un chico musulmán sólo por el hecho de serlo.
Y en la misma línea, en 2024 se investigaron 528 delitos e incidentes de odio contra personas homosexuales.
Por desgracia, bastará que algún grupo o partido señale a determinados colectivos como una amenaza a nuestra blancura para que los guardianes de esa Europa Blanca se pongan en acción.
Santiago Abascal, que ya va imponiendo al PP la prioridad nacional, no reconoce sin embargo la contradicción de esa expresión, Europa Blanca.
Recuerdo haber oído hace muchos años al profesor Hernández Gil que Europa era cristianismo y derecho civil. Pero derecho civil quiere decir reconocimiento de la persona, igualdad de todos los ciudadanos, derechos humanos. Y el cristianismo incluye entre sus obligaciones dar de comer al hambriento y acoger al forastero.
Esa supuesta Europa Blanca es en realidad una Europa amarilla por el miedo, verde por la envidia, roja por la ira. Así son y eso es lo que quieren defender.

Me encanta leer y saborear ALANDAR. Gracias a todos los que la hacéis posible.