El fin de semana del 14 al 16 de octubre tuvo lugar en Granada el XXI Encuentro de los grupos Mujeres y Teología 2016. Las reuniones y ponencias se desarrollaron en el Colegio del Sagrado Corazón, que puso a disposición de las participantes sus instalaciones desde una generosa complicidad con los objetivos del encuentro.
El sábado 15 por la mañana accedimos a la sala Mater que las compañeras de Granada habían preparado y vivimos una experiencia de oración comunitaria en la que la palabra y el silencio, el canto y la danza espiritual canalizaron el inicio del Encuentro en sí y el encuentro de unas con otras. La elección de fechas se había confabulado con las organizadoras y Teresa, la mística de Ávila, nos acompañó con su palabra vibrante, que atraviesa el tiempo.

Después de la oración se abrió el tiempo de la bienvenida y las ponencias. La bienvenida fue dada por una de las vicerrectoras de la Universidad de Granada que -recordaron- ofrece cinco siglos de acumulación de sabiduría y especial preocupación por los temas de igualdad.
Las ponencias que tuvieron lugar en la mañana del sábado fueron desarrolladas por Charo Ramos sobre “Comprensión de la Experiencia Mística” y Pepa Torres sobre “Consecuencias de la Vida Mística: transformación del entorno social”. El domingo Silvia Martínez nos regaló su reflexión sobre “El impacto de la Mística: autoridad, empoderamiento y liderazgo”.
Después de comer se dio paso a cuatro talleres previstos por las organizadoras a los que, previamente, las participantes se habían apuntado: Mística en la ciudad, preparado y coordinado por Mariola López Villanueva; Mística y sexualidad, coordinado por Pilar Yuste; Mística y Arte preparado por Trinidad Álvarez y Mística y liturgia preparado por María Luisa Paret.
Los talleres en estos encuentros permiten compartir de forma muy directa dónde estamos las mujeres en la sociedad y en la Iglesia porque los temas que se proponen dan lugar al intercambio de experiencias, preguntas, reflexiones, dudas y emociones… que tuvimos en este encuentro ocasión de compartir con otras mujeres de África y América Latina. Estas, a su vez, nos recordaron cosas esenciales como la necesidad del cuidado y del sentido místico de la vida para reconstruir la esperanza de una nueva sociedad… y una sociedad nueva.
Para que las reflexiones y emociones continuaran vivas, una vez terminados los talleres emprendimos el camino del Darro hacia el Carmen de la Victoria, donde estaba prevista una cena. Una cena, la Alhambra iluminada y la luna llena confabulada.
Será difícil olvidar esa noche, la Alhambra colgada de la luna nos atrapó y, como reconoció Silvia Martínez al día siguiente antes de iniciar su ponencia, todas fuimos presas del síndrome de Sthendal.
El encuentro terminó el domingo con una Celebración de la Palabra y el recuerdo de la cena de Jesús expresado en hogaza y uvas compartidas, signos que recuerdan nuestra fe y que expresan nuestra reivindicación de que las mujeres puedan acceder a todos los ministerios, no sólo al primer ciclo del diaconado, sino al presbiterado que nos permita hacer presente en medio de la comunidad el cuerpo y la sangre de Jesús. Hasta que eso sea posible seguimos viviendo, reflexionando, compartiendo y celebrando la Palabra.
Para las personas que no estuvieron en el encuentro merece la pena recorrer algunas de las reflexiones y sugerencias que realizaron las ponentes, acompañándose de los ecos, recuerdo y palabras que mujeres como Hildegarda de Bingen, Hadewijch de Amberes, Teresa de Jesús o Etty Hillesum han pronunciado para las mujeres y hombres de todo tiempo y lugar.
Extraemos algunas:
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- Experiencia mística en la mujer, no se trata de comprender que a veces no sirve de mucho, se trata de tomar consciencia…
- ¿Es la mística experiencia de unidad con lo divino que forma parte de nuestra realidad humana?
- ¿Cómo darle autoridad a esta experiencia? ¿Es para iluminadas, para elegidas?
- La mística es fruto de comunión con el Misterio, transformación que se produce en la persona.
- Lo binario y dual es carencia, la mística expresa la conexión total.
- ¿Tenemos autoridad las mujeres? Es importante para actuar, para tomar decisiones.
- A veces buscamos nuestro poder o autoridad invisibilizándonos… Sin embargo, la autoridad tiene que ver con el Dios que nos libera, parte de nuestra experiencia de encuentro con Dios. La mujer encorvada del evangelio es un claro ejemplo de mujer que vive esta experiencia de liberación.
- Debemos establecer pactos y alianzas, acompañar a las mujeres jóvenes que a veces viven con la idea de que ya todo está conseguido. La encíclica Laudato si’ habla de justicia intergeneracional (159 a 162).
- La humildad aporta moderación, la humillación es semilla de la ira y acarrea serias consecuencias sociales y eclesiales.
- La autoridad de las mujeres tiene raíces: el corazón en dirección a Dios, vocación de libertad y el cuidado de nosotras mismas que es el cuidado de la tierra toda.
- La mística, como un desbordamiento de sentido.
- El misterio emerge en la densidad el mundo, de las cosas, personas y acontecimientos cotidianos.
- Pasar del no puedo… al soy capaz…
- Insumisión, actitud vigilante, abandono de hábitos debilitantes. Las relaciones humanas deben basarse en la reciprocidad.
- Empoderamiento desde la afirmación interna y el liderazgo.
- Empoderamiento desde la fortaleza, la resistencia y la espera de que lo personal es político.
- La experiencia de muchas mujeres místicas no es tanto plegarse hacia la interioridad sino desplegarse, expandirse en la alteridad.
- La mística femenina establece un combate cuerpo a cuerpo entre lo indecible, lo que apenas se puede balbucear y el intento de empujar la palabra hasta el límite para narrar lo vivido, combatiendo así la invisibilidad a que siempre somos llevadas.
- Así las místicas se sienten movidas, urgidas a poner palabra a su experiencia.
- Podemos definir la mística como la experiencia de ser alcanzadas y besadas por el Misterio.
- Quien no se atreva a salir de la zona de confort desconocerá los misterios del Amor.
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El grupo de Mujeres y Teología de Zaragoza acogerá el próximo Encuentro.
