Como Gloria se entere

Han tenido que pasar cien años para que haya tenido que enterarme, no precisamente por el apoyo institucional que se le está dando al evento, de que tras la poetisa que fue Gloria Fuertes se esconde una gran mujer. Sirva esta escalera como homenaje sentido y merecido y, en cierto modo, como disculpa y enmienda. Hasta hace bien poco, he considerado algo ñoña y cursi a una mujer que, además de escritora, callada pero firmemente supo ejercer militancias, soportar críticas, persecuciones y vetos y mantener bien firmes sus convicciones, su identidad sexual y sus luchas reivindicativas de lo marginal desde su clara apuesta por la paz.

Carlos Ballesteros sube su escalera al cielo hablando del centenario de Gloria fuertes
Gloria Fuertes. Imagen Elide Elide @ Flickr

Estoy seguro de que no muchos conocíais que la poetisa que escribió aquello de el camello se pinchó con un cardo en el camino y el mecánico Melchor le dio vino. Baltasar fue a repostar más allá del quinto pino era también capaz de escribir versos tan reivindicativos como los que escribió en su Antología y Poemas del Suburbio, libro hasta hoy desconocido para mí que en cuanto acabe de escribir esta columna correré raudo a comprar y leer (*nota interesada a pie de página, el 21 de este mes es mi cumpleaños J). “Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso, gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo debajo de las latas con lo puesto y aullando y madres que a sus hijos no peinan a diario, padres que madrugan y no van al teatro”. Gloria la escribió en 1954 y no se pudo publicar en una España en la que nada era como contaban, en la que no se podía decir que había desigualdad, pobreza, malestar social porque el régimen no lo permitía y lo censuraba y lo que había que decir era que España iba bien, que era un remanso de paz y prosperidad. Casi, casi como ahora cuando se publican informes sobre desigualdad y pobreza y al ministro Montoro no le hacen ninguna gracia.

Supongo también que habrá quien, gracias a todo lo que se escribe ahora sobre su centenario, al conocer su condición de lesbiana no permitirá más a sus hijos e hijas leer sus poemas y proteste en el colegio si lo hacen, no vayan a verse contaminadas y contagiadas de homosexualidad las tiernas criaturas. Por cierto, que los míos durante muchos años se han dormido disfrutando de las poesías que su padre y su madre les leíamos antes de ir a dormir. Han leído y usado, cuando en el cole les pedían que se aprendieran una poesía, una excelente edición ilustrada de sus poemas más o menos infantiles editados por Susaeta.

Gloria, públicamente te expreso aquí mi admiración y te pido disculpas por no haberte conocido antes. A partir de ahora estarás en mi librería personal a la altura de otros poetas y escritores que, como Benedetti, Neruda o Galeano han sido inspiración de mis escritos y mis luchas. Y para empezar, me despido con estos otros versos tuyos que hablan de vida y penurias cotidianas: el albañil llegó de su jornada con su jornal enclenque y con sus puntos Bajaron a la tienda a por harina, hicieron unas gachas con tocino, pusiéronlo a enfriar en la ventana, la cazuela se cayó al patio. El obrero tosió: Como Gloria se entere, esta noche cenamos Poesía.

Autoría

  • Carlos Ballesteros

    Nací en Madrid, cosecha del 69. Fui a la Universidad donde me licencié en eso que llaman la Ciencia de la Casa (Ekos-Nomia) eso sí, rama empresarial. Luego de mi paso por el movimiento asociativo juvenil, colaboré, con otros cuantos, en la fundación del restaurante de comercio justo Subiendo al Sur, fui secretario de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo, fundé el Grupo de Apoyo a Proyectos de Economía al Servicio de las Personas, fui patrono de la fundación educativa FUHEM. Mi aventura actual es ayudar a crecer junto a/con Marta dos proyectos: Martín, dos años y siete meses cuando escribo esto y Miguel (9 meses). Pero no nos quedamos sólo en ello. Viajamos por el mundo; hemos creado Amigos de Nyumbani, una ONG de apoyo a un proyecto de niños con VIH en Kenya; participamos en otra ONG de nombre el Casal; vivimos en la sierra de Madrid, en un pequeño pueblo a los pies de La Pedriza en el que tratamos de apoyar y dinamizar su inexistente vida cultural a través de una asociación.

    Ver todas las entradas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *