Perseguidos, ¿y perseguidores?

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Luis Fermín Moreno publica en el número de febrero de 2011 un artículo titulado “Cristianas y cristianos perseguidos en el mundo”, sin ninguna autocrítica y sin analizar cuáles podrían ser sus causas en muchos casos, lo cual no justifica esas persecuciones, pero las puede hacer entendibles.

En muchos países de todos los continentes, los gobiernos europeos y de Estados Unidos, países denominados de ¿civilización cristiana?, han invadido y colonizado muchos países, organizado muchos golpes de Estado, asesinado a muchos de sus líderes cuando nos resultaban incómodos para nuestros intereses (Patrice Lumumba en el Congo, Sukarno en Indonesia, etc.), millones de muertos en guerras para someter a esos países y expoliar sus recursos naturales, etc. Y claro, de aquellos polvos vienen estos lodos. Los ejemplos más recientes son la guerra de Irak (esta guerra ha causado ya mas de un millón de muertos), la guerra de Afganistán y el golpe de Estado en Honduras (organizado desde la embajada de los Estados Unidos), porque su presidente Manuel Zelaya era un mal ejemplo para el resto de los países centroamericanos.

Pero hay en este artículo algo que me ha causado sorpresa e indignación: la información de que se persigue a los cristianos en la Venezuela de Hugo Chávez y la Cuba de Fidel Castro. Nótese que se los menciona por sus nombres, para que quede claro quiénes son los malos y no se les confunda con otros; es el eje del mal que decía George Bush. Esto es un disparate mayúsculo, pues casi todos los diputados de Venezuela son cristianos y el propio presidente ha manifestado públicamente en más de una ocasión su creencia en Jesús de Nazaret. Más todavía, las comunidades de base apoyan abrumadoramente el proceso bolivariano, así como muchos sacerdotes. Lo que de verdad ocurre en Venezuela y quiero suponer ignora el señor Fermín, es que la jerarquía de la Iglesia venezolana, aliada sempiterna e incondicional de los terratenientes y la burguesía venezolana, para vergüenza nuestra, le ha declarado la guerra al presidente Hugo Chávez para defender los intereses de los poderosos.

Con respecto a Cuba, las buenas relaciones de la Iglesia católica con el gobierno cubano son criticadas fuertemente por los contrarrevolucionarios y los mercenarios al servicio de los Estados Unidos, que acusa a la Iglesia católica de apoyar a la revolución. La liberación de disidentes, gracias a los buenos oficios de la Iglesia, es una buena prueba de ello. Además, en la Asamblea Nacional del Poder Popular se sientan muchos cristianos que no ocultan para nada su identidad. Las malas relaciones entre la Iglesia católica y el Estado cubano son cosas del pasado en el que ambas partes cometieron errores que, gracias a Dios, ya se han subsanado.

Acusar de todos los males de este mundo a la revolución bolivariana y a la revolución cubana es un tic propio de la deformación causada por los medios de comunicación masivos que están en manos de grandes transnacionales de la comunicación que intentan por todos los medios desprestigiar a ambas revoluciones por una razón muy simple: no permiten que sus recursos sean expoliados y sus ciudadanos, explotados como mano de obra barata por las empresas multinacionales y eso es un mal ejemplo para otros países, que el capitalismo no puede consentir.

Creo que los colaboradores de alandar no deben de caer en ese juego sucio y perverso.

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