España va contra “corriente”

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Hace unos años se dijo: «Hay que triplicar las energías renovables, solares y eólicas». Se habló de las ventajas que tienen para el desarrollo ecológico y ambiental en el planeta tierra. Incluso la ONU recomienda su aplicación. Hubo un eslogan: «El sol puede ser tuyo». Se hicieron promesas de ayudas económicas a los que se decidieran a implantar, en sus casas y campos, los nuevos sistemas de producción de las energías fotovoltaicas que no contaminan. Se recomendaba esto como una inversión ética.

Pero, pasados dos años, se cambiaron las reglas del juego y los que se implicaron en seguir las consignas del Gobierno se vieron traicionados y empeñados en inversiones préstamos. Son más de 30.000 las familias afectadas, sobre todo en las zonas rurales. Los recortes en un 30% de las subvenciones cambiaron totalmente lo prometido.

Ya se ha mejorado la rentabilidad de la producción eléctrica con placas solares y es la misma industria española la que instala centrales de energía fotovoltaica en otros países. Según los técnicos, se amortizan en diez años.

En España disponemos de muchas horas de sol al año y no cuesta nada. Es una riqueza natural que no se aprovecha, ¿por qué? El suministro eléctrico está saliendo más caro que en otros países porque hay que importar un 80% de las materias primas. Las empresas dominantes en la producción eléctrica quieren tener el monopolio y desprestigian el uso de las «renovables». ¿Se busca el interés de los ciudadanos o el enriquecimiento de unos pocos? ¿Tendrán algo que ver en este tema las llamadas «puertas giratorias»?

5.000 productores asociados están dispuestos a plantar cara al Gobierno y exigir el cumplimiento de las primeras promesas y que les indemnicen por los daños que les ocasionan las nuevas normas del B.O.E. Hasta la Policía Montada del Canadá invirtió dinero en estos proyectos y exige aclarar la situación. ¿Habrá que buscar justicia, una vez más, en tribunales fuera de España?

La población, en general, se va concienciando y en sus casas ahorra consumo. Pero en oficinas de organismos oficiales se derrocha la luz todos los días, manteniendo iluminadas habitaciones con grandes ventanales por donde entra la luz solar. Como lo pagan los funcionarios que allí trabajan, se acostumbran a «tirar con pólvora de rey». Falta educación cívica en los que debían dar ejemplo.

Ya se está pensando en constituir una asociación que centralice toda la producción de energía fotovoltaica. Así se podría exportar el excedente a otros países. ¿Dará facilidades el Gobierno para aprovechar mejor el sol que disfrutamos? ¿O seguiremos caminando a contra «corriente»?

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